"Han aumentado hurtos a personas pero hay reducción en ‘fleteos'": general Nelson Ramírez

Diciembre 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra, editora de Orden

El comandante de la Policía Metropolitana de Cali, quien está a punto de dejar su cargo, dice que siente que su balance es positivo. Asegura que para un sicario ahora es más rentable robar celulares.

El general Nelson Ramírez completó un año al frente de la Policía Metropolitana de Cali. En enero próximo, tras las rotaciones habituales en su institución, entregará el mando y será trasladado al Eje Cafetero.

Para el oficial su mayor logro fue la elaboración del plan estratégico para la seguridad en estos cuatro años, que incluye la construcción de 20 CAI, y el Plan de Tratamiento a Pandillas. “Los CAI van a cambiar, los que se van a construir van a tener unas especificaciones para que el comandante del CAI esté allí atendiendo a la comunidad y cada uno tendrá un vehículo para mejorar la movilidad. Además, se tendra un helicóptero para vigilar la ciudad”.

El alto oficial admite que “me faltaron por hacer muchas cosas. Pero me voy con la satisfacción del deber cumplido. Ese plan estratégico va a hacer que Cali y los municipios aledaños mejoren en la seguridad.  Fue un trabajo que se inició de un análisis de seguridad, en el que se identificaron los delitos que afectan a los ciudadanos. Y ese plan ya está dando resultados y va a dar aún más.” 

¿Cuál es su balance de estos doce meses en la Metropolitana?

En términos generales, en cuanto a resultados de seguridad objetiva, creo que  es positivo. Algunos indicadores se ganaron y otros se perdieron. Esperamos terminar el año con una reducción de la tasa de homicidios de 54, mientras que la del 2015 fue de 57.

Usted había dicho que su énfasis era la seguridad, pero se ha visto un aumento en los hurtos, ¿en qué se ha fallado?

Han aumentado los hurtos a personas y motos, pero tenemos reducción en ‘fleteos’, en hurto a entidades financieras, en hurto a casas y establecimientos comerciales.

El aumento de cifras de hurto a personas se debe a varias razones, una de ellas es que se denuncia más. Hemos incentivado la denuncia, pusimos cinco salas de denuncia para facilitar el proceso.

Pero también vemos que el hurto a personas y el hurto  de celulares se deben a un cambio de dinámica criminal. Es mucho más rentable para un delincuente, un sicario que estaba al servicio de organizaciones, robar celulares. Tienen las armas y las motos para hacerlo. En un hurto a celular puede ganarse entre $200.000 a $600.000 o  más y si lo hacen varias veces en un día eso es más rentable.

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¿Quiénes están detrás de los robos a personas?

Son estructuras organizadas y ya hemos identificado varias. El hurto a celulares tiene toda una cadena criminal. Muchos de esos celulares salen del país. Y pasa igual que con las motos, están los que las roban, a través de ‘cosquilleo’, atraco, raponazo. Están los que compran esos celulares y los que les cambian los sistemas para venderlos. Y en el último eslabón están los que los comercializan.

Pero por qué pese a todas las medidas tomadas desde el Gobierno y los operadores, sigue aumentado este delito.

Es que faltaba afectar toda la estructura de la cadena criminal. Antes solo se afectaba a los que robaban, ahora es a  todos, incluyendo los que transforman los celulares y los que los comercializan. Es que una estructura de esas pueden ser desde 18 personas hasta 30.

El hurto a motos es otro de los delitos que ha aumentado este año

Es un delito también muy rentable con toda una cadena criminal. Los que se las llevan se ganan más de $600.000 por cada moto. La mayoría de motos se roban por halado, un 80 %. Luego están los receptores, quienes las compran. Los transformadores son otro eslabón, ellos las desintegran para venderlas por autopartes o las regraban y les hacen documentos falsos.

Entre los delitos que han bajado están  los ‘fleteos’, ¿a qué se debe esta disminución?

El año pasado y este se han afectado estructuras dedicadas a ese delito, lo que permite que disminuya. Son menos delincuentes en la calle.

Cuando usted llegó hace doce meses pidió realizar una radiografía de las bandas delincuenciales de Cali, ¿cuántas identificaron?

Identificamos 300 bandas y 88 pandillas que generan delincuencia. Y de ellas hemos desmantelado o afectado 160. Hemos golpeado a las dedicadas al crimen organizado, a los homicidios, el microtráfico y la microextorsión. Pero también se han afectado las del hurto, que fue mi compromiso, porque quise nivelar la atención hacia el hurto, que es el delito que afecta al ciudadano de a pie.

No nos dieron los indicadores con el aumento del robo a personas pero sí estamos adelantado un trabajo importante. Se hizo inteligencia para identificar las estructuras dedicadas a ese tipo de delitos.

Capturar desde el que atraca hasta el que comercializa el elemento hurtado requiere  tiempo, de un proceso no solo de identificación de estructuras sino de recopilación de evidencia para la judicialización. Por eso es tan importante la denuncia porque alimenta ese proceso y logramos identificarlos.

Pero mucha gente no denuncia porque dice que no va a pasar nada...

Una denuncia puede ayudar a abrir un proceso penal. Puede que no se recupere lo robado pero sí ayuda a que ese delincuente pague por el robo y no cometa más.

Hay falta de confianza en la justicia. También el procedimiento de la denuncia es dispendioso, demorado. Este año pusimos cinco salas de denuncia en las estaciones de Policía para que la gente tenga más facilidades. Y el próximo año  se van a abrir 22, una en cada comuna.

Otra de las razones es que las personas consideran que un gran porcentaje de los detenidos quedan en libertad

Esa es la percepción, pero este año hemos mejorado mucho. Estamos en un 38 % de los detenidos que quedan en libertad, eso comparado con otros años es un buen balance porque antes era el  60 %.

Eso también se debe a que nos focalizamos en los procesos de judicialización. Dejamos de capturar a las personas que tenían pequeñas cantidades de droga, esas personas quedaban libres. Ahora cualificamos las capturas y vamos son por las estructuras.

Aparte de esas 140 bandas que faltan por capturar, ¿han salido nuevas?

Claro. Estamos terminando de construir nuevamente ese inventario de estructuras criminales que tiene Cali. Estamos llegando a las 259. Es que muchas pandillas hacen tránsito al crimen. O cuando caen los de una banda pues con esas pandillas se crea una nueva.

Uno de sus programas es el Plan Integral de Pandillas, ¿de qué se trata?

Es la apuesta en la Alcaldía y la Policía, que opera Cisalva. Cali está siendo piloto en ese tipo de políticas. Y las políticas tienen que ser medibles y revaluadas. Y esta lo ha sido, ya ha dado resultados. Se ha impactado con menos violencia de pandillas. Este año estamos cerca al 50 % de la reducción de los homicidios relacionados con pandillas. Aunque el plan oficialmente inició hace poco, nosotros como Policía empezamos los acercamientos desde enero. Les explicamos toda esa ruta de inclusión que iba a tener el programa. Hicimos gestiones, actividades y aprendizajes técnicos a través del Sena. Se hicieron unos pactos de no agresión.

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Pero antes esos pactos de no agresión terminaban siendo muy débiles y rompiéndose. Eran planes de cambiar armas por mercados y de hacer torneos de fútbol, ¿qué tiene de diferente este plan de ahora?

Es algo más profundo. Esto no tiene como finalidad el desarme. Eso es algo agregado al programa pero este plan lo que busca es cambiar el proyecto de vida de esos pelados que están en las pandillas. Con apoyo psicosocial, pues muchos son drogadictos. Que empiecen a tener un aprendizaje que los habilite para su proyecto de vida. Que tengan acceso a otras actividades para explotar sus  habilidades deportivas y artísticas. Se tienen proyectos de emprendimiento y empleo.

Descontento

Circuló una carta que dice que hay descontento de algunos  de los policías con usted

Es una percepción. A veces malinterpretan las cosas. Yo me he preocupado de la calidad de vida de mis policías. Arreglé sus instalaciones, donde duermen en las estaciones. Ese ha sido mi propósito. El inconformismo de algunos surgió por unos temas de los descansos de los policías en unas fechas especiales como el 7 de diciembre y los partidos de fútbol, que en esas ocasiones les tocó reforzar la seguridad. Nosotros tenemos que ser policías 24 horas.

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