Farc hablan de paz, pero aumentan sus ataques

Farc hablan de paz, pero aumentan sus ataques

Marzo 20, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa-El Colombiano, Cali y Medellín.

Denuncian ante el Parlamento Europeo la matanza de once militares en Arauca. Cuerpo del cabo Posso llegó a Cali.

Los constantes ataques de las Farc, como el que hace tres días les costó la vida a once soldados en Arauca, evidencian el contrasentido del grupo guerrillero: al mismo tiempo que anuncia el interés en diálogos de paz, el fin del secuestro y liberaciones de secuestrados, no desiste de la violencia y el derramamiento de sangre.Este, el embajador ante el Parlamento Europeo, el exministro de Defensa Rodrigo Rivera, denunció ese nuevo hecho de las Farc y pidió que mantengan al grupo guerrillero en la lista de terroristas. Relató ante a Comisión de Derechos Humanos del Parlamento que los insurgentes pusieron explosivos en los cuerpos de los militares y que algunos soldados tenían tiros de gracia.La emboscada atribuida al Frente 10 de las Farc, que mató a un cabo y a diez soldados en zona rural de Arauquita, coincidió también con la difusión del comunicado de esa guerrilla en el que reiteró su disposición de liberar a diez uniformados secuestrados, pero condicionada a que el Gobierno autorice la visita a los guerrilleros presos en las cárceles.El presidente Juan Manuel Santos condenó el ataque contra los militares y acusó a las Farc de mentirle al país al poner una condición que no estaba en el acuerdo para la liberación de los secuestrados, algunos de ellos cautivos desde hace trece años. El proceso está en marcha con el protocolo de seguridad y el regreso de los uniformados a la libertad ha sido anunciado para la próxima Semana Santa.“En ningún momento aquí se había puesto como una condición algún tipo de acción diferente al cumplimiento del protocolo, ahora con este comunicado una vez más las Farc les mienten a las familias, al país y a la comunidad internacional”, dijo Santos el domingo, luego del consejo de seguridad en Arauca.Este lunes, la exsenadora Piedad Córdoba afirmó que Colombianos y Colombianas por la Paz nuevamente le solicitó al Gobierno autorización para que un grupo de Mujeres por la Paz visiten el próximo 27 de marzo a los guerrilleros presos en las cárceles del país.Además, consideró que el condicionamiento del grupo armado ilegal no va a dilatar el operativo humanitario y dijo, a través de su cuenta en Twitter, que confía en que el Gobierno colombiano permita la visita a detenidos. No hay credibilidadPara algunos analistas políticos y militares, la posición inamovible del Gobierno, hasta ahora, es la respuesta a la falta de credibilidad en la guerrilla y sus anuncios de voluntad de diálogo para encontrar una salida negociada al conflicto armado que desangra al país desde hace casi 50 años.“Las Farc siempre han mantenido esa actitud, hablan de paz y cometen actos de terrorismo. Su esencia y forma de vida es la violencia y nunca se han definido entre negociar el fin del conflicto o persistir en la lucha armada, y eso fue lo que condujo al fracaso los últimos diálogos”, dijo Camilo Gómez, comisionado de Paz durante las negociaciones en el Caguán hace 10 años.Oficiales retirados de las Fuerzas Militares, como el general Hárold Bedoya, excomandante del Ejército, cuestionan la “doble moral” de las Farc e incluso reclaman mano dura del Gobierno. “La guerrilla siempre ha intentado engañar al país. El país no puede esperar cosa diferente a estos ataques porque los terroristas están envalentonados, mientras que la moral del Ejército está afectada porque lo persigue la Fiscalía, lo persigue la justicia y muchos de sus mejores soldados y oficiales están en la cárcel”. Por su parte, el analista de la Corporación Arco Iris Ariel Ávila opinó que el ataque del Frente 10 de las Farc contra los militares no tiene ninguna relación con las liberaciones de los diez uniformados. “Es una acción típicamente de conflicto que coincide con el debate de las liberaciones. La guerra va paralela a las decisiones políticas”, dijo. También explicó que el comunicado del Secretariado de las Farc, en el que se habla de los guerrilleros presos, se debe a dos factores. Uno, según Ávila, está relacionado con la presión de los guerrilleros presos al Secretariado. Incluso, “mañana (hoy) entrarán en una huelga lo guerrilleros de las cárceles Cómbita, Picaleña y La Dorada”. El segundo punto se debe a la estrategia de las Farc de demorar las liberaciones para que coincidan con la Cumbre de las Américas, que sesionará en Colombia los días 13 y 14 de abril.“Con el panorama que se tiene hoy, lo más seguro es que el Gobierno no ceda y que las liberaciones se den después de la cumbre”, agregó el analista.El adiós de los soldadosEn Cali, unidades del Ejército acompañaron este lunes todo el día la velación del cabo Nicolás Octavio Posso Gómez, en la funeraria La Misión, en San Fernando. Él fue uno de los once soldados que perdieron la vida en la emboscada perpetrada por la guerrilla el sábado en Arauca.Su sepelio se cumplirá este martes a las 10:00 a. m. en el cementerio Metropolitano del Norte.El suboficial vivía en esta ciudad y deja un hijo pequeño. Sus padres residen en Palmira, pero se negaron a dar cualquier declaración.“La posición de la familia es no dar ningún tipo de declaración, este es un momento doloroso para todos nosotros y no queremos hacer algún comentario mal hecho, injustificado ni atentatorio contra nada. Lo que digamos, bien o mal, ya no va a solucionar nada, no va a ser el remedio de nada y no va a corregir nada”, se limitó a decir uno de sus hermanos. Entre tanto, en Ibagué, se cumplirá también este martes el sepelio de siete de los nueve soldados oriundos de esa región, caídos en el hecho. Las exequias de uno de ellos, Mauricio Rodríguez, se efectuaron ayer en esa ciudad y Nayib Hernán Bonilla fue trasladado a Vistahermosa, donde será sepultado.Los familiares de las víctimas dijeron no entender por qué soldados “casi niños y con poca o ninguna experiencia” son enviados a zonas de guerra como Arauca.Martha Ayala, tía del soldado Juan Ovidio Ortiz Ayala, dijo que “era un niño campesino, tenía apenas 18 años y su ilusión era conseguir un buen empleo y trabajar; vivía en su finca y salía los sábados y los domingos a estudiar, a validar su bachillerato. No es justo para la familia que el gobierno diga que tiene que ir a pagar servicio para que se lo devuelvan a uno en un cajón”, dijo entre sollozos.Por su parte, Juan José Rodríguez, padre del soldado Mauricio Rodríguez, indicó que su hijo no tenía el entrenamiento necesario para estar en esa zona de conflicto. “Ellos saben que no pueden tener los muchachos en un solo sitio, ahí no hay inteligencia, es una práctica que hacen todos los días y los dejan ahí para ponerlos como carne de cañón”, dijo.A su vez, Silvestre Lugo, tío del soldado Christian Camilo Lugo, señaló que su sobrino se fue al Ejército con la ilusión de sacar adelante a su familia y poderles comprar una vivienda .“Es muy triste la partida de este niño, porque para nosotros era un niño todavía. Tenía muchos planes, hace poco había hablado con la mamá, que iban a arreglar la casita y de que el otro hermanito siguiera estudiando”.

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