Familias de colombianos presos en China piden que sean repatriados

Familias de colombianos presos en China piden que sean repatriados

Agosto 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Familias de colombianos presos en China piden que sean repatriados

Según datos entregados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, 138 colombianos están detenidos en China.

Conozca las historias de los familiares de los presos en el país asiático, cómo cambiaron sus vidas y la razón por la que piden que las condenas se paguen en Colombia.

Juliana y Esteban, ambos de 22 años, fueron detenidos entre el 20 y 22 de julio pasados en Guanzhou, capital de Guangdong, sur de China, por tráfico de drogas. 

Ella, aficionada al fútbol y modelo y él, su exnovio y estudiante de Negocios Internacionales, están ahora en un reclusorio especial de la cárcel Dongguan en espera de que se determine su culpabilidad y, si es el caso, se dicte sentencia.

Ambos podrían enfrentar  la cadena perpetua o la pena de muerte. Ambos, ahora, hacen parte del total de 138 colombianos presos en ese país.  

En China todos los convictos deben trabajar en jornadas de más de 12 horas diarias al interior de la prisión, pues las cárceles producen elementos como lámparas y audífonos que se venden a proveedores de multinacionales. Les pagan tan poco que los salarios apenas alcanzan para que compren sus implementos de aseo y solo tienen un día a la semana de descanso.

Presos, también, significa sin derechos. En septiembre del 2013,  Luis Germán Arciniegas, quien pagaba una condena de 12 años, murió en una cárcel de Macao por complicaciones de una enfermedad terminal. Había sido detenido en octubre del 2011. Su  hermano también está detenido por llevar droga a China, en la población Guangzhou.

Harold Carrillo, condenado a muerte, sufre de cáncer de garganta y no ha recibido atención médica. Tampoco José Fredy Henao, que purga una pena de 14 años en la prisión Stanley de Hong Kong y padece tres enfermedades degenerativas.

“Nos tratan como perros, como si no valiéramos nada”, dice uno de ellos en una carta enviada a su familia en Pereira. 

Aquí, en Colombia, sus familias los esperan, los sufren cada día, toleran su ausencia y se niegan a la certidumbre de una muerte.

Lea también: Siete países donde traficar con drogas se castiga con la muerte

Enviada por José Fredy Henao desde Hong Kong. Como él, varios de los condenados envían cartas a sus familiares porque no tienen la posibilidad de llamarlos.

Las denuncias constantes que se pueden leer en esos documentos, son las violaciones constantes al derecho a la salud y las agresiones de guardas y otros reclusos. José Fredy Henao no puede llamar a sus familiares por la falta de dinero para pagar el derecho.

 

 

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