Familiares y alumnos de profesor muerto en Cali dicen que no era violento

Agosto 06, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
Familiares y alumnos de profesor muerto en Cali dicen que no era violento

Los estudiantes del colegio Antonio José Camacho rinden un homenaje al profesor Francisco Ocampo que fue asesinado el pasado domingo.

Francisco Javier Ocampo Cepeda, el profesor que resultó muerto en un confuso hecho en que un policía también murió, era profesor de Ciencias Sociales y Humanidades en el Antonio Camacho y Lacordaire. Familiares y alumnos rechazan la versión de las autoridades.

Francisco Javier Ocampo Cepeda murió este domingo en la madrugada. Aún son confusos los hechos que rodean su muerte. La Policía insiste en que Francisco Javier llevaba una 9.m.m y se negó a una requisa. Afirma que portaba 'panfletos' de la banda criminal 'los Rastrojos'. Su familia se niega a creerlo. Saben que fue alcanzado por una bala luego de que saliera a trotar en la madrugada del domingo. Saben que su hijo presenció la muerte. Pero se niegan a creer que llevara un arma y que disparara contra el policía que murió en la misma situación. Los hechos, ocurridos el pasado fin de semana, han generado reacciones de rechazo entre quienes lo conocían, sobre todo sus alumnos. A través de redes sociales, algunos estudiantes dicen que se niegan a creer lo sucedido. Hablan con nostalgia, con desconcierto, con dolor. Hay quienes se refieren a él como si se tratara de su padre. Un video en youtube muestra a Francisco con sus estudiantes realizando el Harlem Shake. Uno de los comentarios dice "Genio Pacho. QEPD". Su muerte, una paradoja Se trata de una muerte paradójica e irónica. Paradójica, porque la víctima fue un profesor que solía usar la frase: "Hay que levantar muros de libros". O la otra: "Es preferible usar la fuerza de la razón y no la razón a la fuerza". Paradójica, porque se trata de un profesor graduado en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle con un título de posgrado en Sociología y que, entre el 2001 y el 2008, escribió un artículo cada año analizando la violencia de la ciudad. Uno de sus artículos, publicado en una revista especializada, lo tituló: "Entre el dolor, la muerte y la indignidad, vivir en Cali hoy". Una muerte paradójica, para un hombre que entre el 2000 y el 2013 se dedicó a mejorar las relaciones entre los estudiantes del Colegio Santa Librada y Antonio Camacho.Sus estudiantes, algunos de ellos ahora médicos, periodistas, ingenieros, sociólogos, obreros, recuerdan que era de baja estatura, delgado y siempre llevaba unos lentes gruesos. Recuerdan que en los colegios Lacordaire y en el Antonio Camacho era el responsable de resolver las peleas entre los alumnos. "Sabe algo, siempre trataba de resolver todo hablando. Si dos personas peleaban, Pacho siempre se metía y los ponía a hablar". Carmen Meyer, profesora del Antonio Camacho y excolega de Francisco Javier, dice estar desconcertada. Dice que ha sido una pérdida para la ciudad. Dice que no cree que haya portado una arma en toda su vida. "Él era un intelectual, él usaba los libros, las palabras. Enseñó Sociología en la Javeriana, era un hombre de razones, no de armas", dice Carmen. Era un intelectual del siglo pasado. Su tesis de posgrado era una investigación sobre la formación de la clase obrera en Cali. Era un pensador, a quien le dolía su ciudad, dice alguno de sus exalumnos. En 2006 escribió otro análisis sobre la violencia en la Comuna 10. Y en medio de las letras, del exceso de las palabras, Francisco buscó también la acción. Un grupo de jóvenes del Antonio Camacho dice que las peleas entre adolescentes del Colegio Santa Librada y ellos mismos terminaron gracias a él. Porque les enseñó a pensar, a hablar. Porque les mostró el absoluto absurdo de esa violencia. "Era algo tímido y excesivamente buen tipo", dice Clara Collazos, exenfermera del colegio Lacordaire quien lo conoció durante cinco años. "No usaba carro. Le gustaba ir en bus...Tenía sus convicciones, claro". Su familia está en la sala de velación. A la mención de la hipótesis de la Policía de que Francisco portaba una arma y tenía panfletos de 'los Rastrojos', una mujer, prima suya, hace un gesto de indignación y dolor a la vez. En la sala están varios de sus alumnos con pancartas y algunos dibujos de su rostro que ellos mismos han hecho. El comandante de la Policía de Cali, general Fabio Castañeda, insiste en la versión policial, insiste en que a Francisco se le encontró un arma de fuego y papeles que lo relacionan con una banda criminal. Insiste en que Francisco disparó al negarse a una requisa. Pero aclara que lo ocurrido en la escena del crimen fue narrado por sus policías, pues en el lugar llegaron casi una decena de refuerzos. "La investigación, que la realiza el CTI de la Fiscalía, determinará lo que sucedió en ese momento", dice el oficial y añade que "es la Fiscalía la que dará la última palabra".La Fiscalía, por ahora, investiga. Según un funcionario del CTI, Francisco murió por dos impactos de bala en su cabeza. En la escena del crimen fue encontrada una pistola Taurus 9 m.m., y a Francisco se le halló un panfleto que lo vincula con una banda criminal, además de un pasamontañas e implementos de aseo personal. Pero su familia dice que él solo salió con su celular, vistiendo tenis, pantaloneta y camiseta. Y Francisco ahora está muerto. Se ignora cuál es la verdad sobre su muerte. Lo que es cierto es su muerte, y con ella, el dolor y la indignación de sus alumnos, de su familia, de sus colegas.

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