Familia vuelve a su tierra tras 20 años de destierro por alias El Alacrán

Abril 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Javier Jaramillo - Reportero de El País, Tuluá
Familia vuelve a su tierra tras  20 años de destierro por alias El Alacrán

Este es el momento cuando la familia Ceballos Uribe ingresa a la finca con las autoridades, las cuales les devolvieron un predio en el corregimiento de Fenicia.

Los Ceballos Uribe recibieron el viernes un predio que les había sido arrebatado por ‘el Alacrán’ en el corregimiento de Fenicia, en Riofrío, Valle del Cauca. Así fue la entrega.

Tuvieron que pasar más de 20 años para que don Carlos Ceballos Uribe y su hermano Orlando pudieran volver a sus predios, que debieron abandonar por la presión de un grupo armado al mando del narcotraficante Henry Loaiza, alias el Alacrán, hoy en una cárcel de alta seguridad.Solo cuando el Gobierno Nacional expidió la Ley de Víctimas, una luz de esperanza se dio para esta familia, que vio en esa norma la posibilidad de recuperar la hacienda que heredaron de sus padres en el corregimiento de Fenicia, en jurisdicción del municipio de Riofrío (Valle del Cauca), en las estribaciones de la cordillera Occidental.Durante todos esos años, la familia Ceballos estuvo desplazada en otras ciudades del país y nunca denunció el despojo de las tierras solo por una razón: físico miedo.Fueron dos largas décadas para que don Carlos volviera a respirar ese aire tan característico del campo, el aroma de los árboles frutales, de la boñiga del ganado y apreciar de nuevo los corrales y las laderas por donde corrían las cien vacas y los dos toros cebú que conformaban el patrimonio familiar.Los tiempos han cambiado, sin embargo, la nostalgia y los recuerdos de sus padres y de las épocas de juventud, cuando junto con sus hermanos arriaban el ganado y realizaban las labores propias del campo, están vivos en la mente de este hombre, que a pesar de sus 64 años de edad el viernes pasado corrió como un niño cuando llegó de nuevo a la finca.Entre la maleza, descubrió con su mirada la vieja casa de bahareque y tejas de barro que aún está en pie, a pesar de los años y el estado de ruina en que la encontró. Su gran pregunta era cómo va a reconstruirla. A través de la ventana del cuarto en donde dormía, pudo observar a lo lejos el río Cauca y la planicie del departamento que lo vio nacer.“Sentir de nuevo el aroma del campo, de los árboles frutales, es algo que me llena de profunda emoción”, dijo don Carlos, quien no teme regresar a esa tierra que le fue arrebatada por los violentos cuando un grupo de pistoleros, enviados por ‘el Alacrán’, lo obligó a firmar unas escrituras para salvar su vida y la de su familia.Esa misma emoción no la pudo ocultar cuando el juez de Riofrío, Wilson Gómez Montoya, comisionado para hacer la entrega material y jurídica del predio, lo hizo en un acto simbólico ese viernes.“Tengo que agradecerle profundamente al Gobierno y a sus funcionarios, que nos han permitido recuperar estos predios que con tanto esfuerzo trabajaron nuestros ancestros”. Estas fueron las palabras de don Carlos, quien retornará a la tierra, a su tierra, con un proyecto productivo con el cual va a generar por lo menos cincuenta empleos para que se beneficien directamente los habitantes de la región.“Ya tengo el proyecto muy adelantado y con una empresa productora de bebidas aprovecharemos una fuente hídrica que existe en la finca para instalar una planta procesadora de agua natural”, manifestó el hombre.A pesar de que sus hijos, todos profesionales, temen que algo malo le pueda pasar, don Carlos está convencido que los tiempos han cambiado y para bien.“Yo vengo en plan de reconciliación, creo que lo que esas personas hicieron con mi familia, ya hace parte de la historia, ahora los hijos de ellos y los nuestros tienen que trabajar por recuperar nuestro país”, dijo emocionado junto a su hermano Orlando, quien igualmente compartió esa felicidad de retornar a los predios que fueron de sus padres.“Yo recuerdo que mi papá y mi mamá eran muy felices los fines de semana cuando hacíamos unos asados y compartíamos en familia”, dijo Orlando, quien junto con Carlos y dos hermanas más tienen como objetivo recuperar las cien hectáreas de los predios La Porfía, San Antonio, San Pablo o Nacederos.“Será una labor muy difícil. Recuperar la casa, ponerle agua, energía, recuperar los potreros y arreglar los caminos de acceso, pero lo vamos hacer”, expresó Orlando.***La historia se remonta al 16 de agosto de 1994, cuando cinco miembros de la familia Ceballos fueron obligados a acudir a la Notaría Segunda de Buga a firmar una escritura en la cual le cedían sus propiedades a la Sociedad Loaiza Díaz y Ganadería Ache, ambas representadas por Henry Loaiza, considerado como el principal victimario de la Masacre de Trujillo.Veinte años después, la Justicia declaró nulo ese acto jurídico, pues según la investigación, alias el Alacrán se apropió de esas tierras, que colindaban con su finca Villa Paola, sometiendo a los miembros de la familia Ceballos a un secuestro durante tres días para obligarlos a firmar las escrituras.Janeth Andrea Gómez, abogada de la Unidad de Restitución en Tierras, dijo que la sentencia del Juzgado Dos Especializado de Buga le restituye a la familia Ceballos, material y jurídicamente, todos sus derechos porque después de un proceso que duró siete meses “logramos establecer que realmente esta familia fue despojada y que ese negocio jurídico, por medio del cual los predios cambiaron de dueño, fue ilícito”.De la misma manera, la abogada indicó que este fallo es el primero que se da en el Valle del Cauca, en donde a una persona que está en la cárcel por narcotráfico se le quita un bien que había sido adquirido de manera fraudulenta.De igual forma, el Juez de Restitución de Tierras ordenó la condonación y exoneración del impuesto predial, tasas y otras contribuciones en favor de esos predios. La familia podrá acceder a programas de subsidio o mejoramiento de vivienda, salud y educación. Asimismo, la sentencia judicial establece que la Fuerza Pública deberá garantizar las condiciones de seguridad en la zona para que este núcleo familiar se establezca de nuevo en sus predios recuperados. La familia Ceballos Uribe comienza una nueva vida.

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