Falta de cupos entorpece mayor sanción a menores

Falta de cupos entorpece mayor sanción a menores

Octubre 11, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Los centros de rehabilitación no tienen capacidad. Panorama crítico. Sólo en Cali, este año, la Policía ha capturado a 1.563 menores de edad. En el Centro de Reclusión Juvenil Valle del Lili hay 252 menores internos, cuando su capacidad total es para 245.

Lo dijo el Presidente Juan Manuel Santos el lunes anterior: que se reforme el Código de Infancia para impedir que los menores en Colombia sigan delinquiendo; que las sanciones se apliquen hasta que se cumplan, y no sólo hasta que el muchacho tenga 21 años, como sucede hoy; que el término máximo de privación de libertad de un menor sea de 12 años, y no de 8. Eso, claro, acompañado de una política preventiva. Es decir, buscar que los jóvenes tengan oportunidades de estudio, de empleo. Que aprovechen el tiempo libre en la cultura, en deportes. Ese día, se recuerda, el Presidente lanzó esas frases con voz entusiasta. Sin embargo, mientras Juan Manuel Santos presentaba su Política de Seguridad Ciudadana en el Distrito de Aguablanca, en Siloé dos jovencitos de 16 años, conocidos con los alias de ‘Tico’ y ‘Coya’, asesinaban al policía Harrinson José Santiago Manjarrés, de 26 años. La coincidencia entre el discurso del Presidente y el asesinato del patrullero podría ser un símbolo que explique una realidad conocida: desde hace décadas se viene hablando en Colombia de propuestas para reducir los índices de criminalidad en los jóvenes. Pese a ello, todo parece inútil. Las cifras de chicos que matan, roban, estafan, crece y crece. Sólo en Cali, este año, la Policía ha capturado a 1.563 menores de edad, los mismos que podrían conformar la plantilla titular de 140 equipos de fútbol. De los datos surge una pregunta: ¿esta vez sí será efectiva la propuesta presidencial para lograr pintar otra realidad?El juez de menores Henry Alberto Díaz apeló a un dicho popular para responder el interrogante: “Con la propuesta del Gobierno de reducir la edad para que los adolescentes permanezcan en sitios especializados y establecer el internamiento de menores por delitos como el porte ilegal de armas, podría suceder la historia de la gallina que no tenía agua para beber y para colmo, invitó al pato a nadar”. Es decir, para el Juez, la propuesta del Presidente “implicaría que el sistema tendría que ofrecer cientos de cupos que hoy no tiene para que los adolescentes vayan a los centros especializados. Hay que tener en cuenta que un 40% de los delitos que cometen los menores es por porte ilegal de armas. Si por esos delitos va a haber privación de la libertad, y si a la fecha en el sistema se registran 3000 sanciones, serían más de 1.000 los cupos que el gobierno tendría que tener para internar a los jóvenes. Y si no tenemos esos cupos, ¿para dónde mandamos a los muchachos? La situación sería caótica”.En el concepto del Juez, lo que se necesita para disminuir los índices de criminalidad juvenil es que las sanciones que dicta en la actualidad el Código de Infancia se cumplan. “La sanción puede ser corta, pero que se cumpla efectivamente. De nada sirve tener penas altas, drásticas, como se propone desde el Gobierno, si no se pueden hacer cumplir ”. Lo de la falta de cupos es cierto. En el Centro de Reclusión Juvenil Valle del Lili hay 252 menores internos, cuando su capacidad total es para 245. La antigua cárcel del Buen Pastor, en la que se pretende internar a los jóvenes infractores, aún no puede abrir sus puertas debido a que sus instalaciones deben ser remodeladas. Y el Centro Transitorio de Internación Crecer en Familia registra sobrecupo. Allá los menores capturados, por ley, sólo pueden estar por un periodo de 36 horas mientras se define su situación judicial. Sin embargo, según lo confirmó un funcionario de la Defensoría del Pueblo, se conocen casos de menores que han permanecido durante un mes durmiendo en el piso, cobijados con periódicos, por no tener un cupo en alguna institución.La situación persiste a pesar de que una tutela puesta por la Defensoría y fallada el miércoles pasado exigió al Bienestar Familiar que, en un plazo de 48 horas, traslade a esos muchachos a un centro de reclusión que cumpla con todas las condiciones. El director regional del Icbf, Jhon Arley Murillo, dijo que cumplir con la tutela en ese lapso es imposible. E insistió: “No hay cupos”.Políticas preventivasOtra voz que analiza si las medidas que propone el Presidente para disminuir los índices de delincuencia juvenil serán efectivas es la de la intendente de la Policía de Menores, Alba Nora Casanova Tenorio. La intendente considera que aunque las disposiciones les brindarían a los policías más herramientas para maniobrar y corregir a los menores, el problema de la delincuencia juvenil tiene otro fondo. “Lo que no se ha analizado es que el menor que comete un delito es una víctima. Bien puede ser de un adulto que lo haya contratado para cometer el delito. O de padres ausentes en su proceso educativo. O bien puede ser víctima de condiciones sociales desfavorables”, cuenta. Agrega que como policía ha visto casos de niños que hacen el papel de mamá y papá en casa y deben picar periódico en agua de panela para que él y sus hermanos sientan algo sólido en el estómago. “ Eso le permite entender a uno que más que un problema de leyes, lo que hay que hacer es reparar a los menores, resocializarlos. La solución de fondo a la delincuencia juvenil está ahí”. En ello coincide Ramón Nonato Arroyave, director del Centro de Reclusión Juvenil Valle del Lili. “Este es un país donde de manera reiterativa los gobiernos han descuidado la inversión social y se le ha dado prioridad a la guerra. Entonces, como lo decía el pedagogo Paulo Freire, cuando los gobiernos descuidan la educación de su pueblo, se tienen que dedicar a construir cárceles. Pero, hablando de la propuesta coyuntural del Presidente, no es tan sencillo ponerla en práctica. ¿Para dónde van a mandar a los menores con penas tan largas si no hay cupos?”, dijo. Por cada chico que sale del proceso de rehabilitación de Valle del Lili, hay seis esperando su lugar. Lo paradójico de todo este asunto es que desde hace años la problemática está identificada. Germán Castro Caycedo, en sus épocas de periodista de planta en los periódicos, escribió un reportaje titulado los ‘Líderes del hampa’. Ahí se lee que hay niños desde los 10 años que delinquen, que los adultos los inducen, que las autoridades los capturan pero salen libres porque no hay cupos en las instituciones, que lo que se necesita para erradicar esa problemática es una política preventiva, más que normas. El reportaje fue publicado el 27 de octubre de 1975... 35 años después se sigue hablando de lo mismo.

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