Extorsiones, el otro 'sueldo' que pagan los comerciantes de Tuluá

Julio 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Extorsiones, el otro 'sueldo' que pagan los comerciantes de Tuluá

A esta vivienda, propiedad de un comerciante, en abril pasado le lanzaron una granada. Las autoridades investigan si detrás del atentado estaría una extorsión.

Este delito ha afectado a muchos propietarios de negocios; sin embargo, el sector no denuncia. Este año la Policía solo ha recibido trece casos.

Es un empleado más. Un sueldo más. La mujer que pide mantener su identidad en secreto cuenta que en eso se han convertido las extorsiones que se ven obligados a pagar muchos comerciantes en Tuluá, Valle. Insiste en que las llamadas ‘vacunas’ ya hacen parte de la cotidianidad de los negocios. Como los clientes, los proveedores, “los extorsionistas también son el pan de cada día”.Ella lo ha padecido. Por ser propietaria de un establecimiento comercial ha sido víctima varias veces de aquellos que recurren al terror para obtener dinero. A su casa han llegado cartas con dibujos de esqueletos y ataudes marcados con su nombre. “Y groserías escritas a mano porque, además de que nos roban, nos tratan como la peor basura”. Ella cayó. Llegó a pagar hasta un millón de pesos mensuales, como si se tratara -es cierto- de otro empleado. Todo ese dinero para que no atentaran contra su negocio y, claro, para conservar su vida y la de sus familiares. Pero hace unos meses dejó de pagar. “Me exigían demasiado dinero y ya no podía conseguirlo”.Desde entonces, la mujer está intranquila. Este martes de julio, a pesar de estar en su casa, habla en un tono de voz que apenas alcanza a escucharse e interrumpe la conversación varias veces para recordar que nadie puede saber su nombre.Ella teme ser una nueva víctima mortal de los extorsionistas en este municipio del Valle. Y es que este año ya se han presentado homicidios que estarían relacionados con extorsiones no pagadas. Uno de los casos que más temor ha causado en Tuluá es el homicidio del hijo del reconocido comerciante Víctor Olarte, ocurrido en marzo pasado. La principal hipótesis que manejan las autoridades es que detrás de la muerte del joven estaría una venganza por una ‘vacuna’ que su padre dejó de pagar. Otro caso que conmocionó a los tulueños se presentó los primeros días de junio, cuando fue asesinada la cajera de un supermercado. Aunque la Policía ha dicho que no se ha comprobado que su muerte esté relacionada con una extorsión, el sector comercial insiste en que no se trata de un hecho aislado, pues en enero pasado en este negocio ya habían herido a dos empleados, lo que, incluso, provocó el cierre temporal del sitio. En Tuluá también se ha vuelto común que los extorsionistas envíen fuertes advertencias a sus víctimas, al lanzar granadas a sus negocios o viviendas. Según los datos de la Policía, este año ya se cuentan tres atentados producto de extorsiones; además de los otros casos que no han sido confirmados.El más reciente ocurrió el pasado 8 de junio. Desconocidos lanzaron un explosivo contra el granero El Triunfo, ubicado en la plaza de mercado. Un agente que investiga estos casos en la ciudad dice que la mayoría de los ataques ocurre en la noche, cuando los establecimientos están vacíos. “Porque ellos (los extorsionsitas) no quieren causar escándalo con granadas que dejen muertos, su única misión es que el dueño del negocio entre en pánico y pague la ‘vacuna’”.¿Dónde están las víctimas?El coronel Fernando Murillo lo reconoce: “Tuluá es el municipio del Valle más afectado por las extorsiones”. La semana pasada, cuando asumió el cargo de Comandante de la Policía Valle, lo primero que hizo fue viajar a esta ciudad para analizar la situación.El coronel Murillo, sin embargo, insiste en que “la única forma de acabar con este delito es denunciando”. Pero en Tuluá, ese municipio donde las extorsiones son un asunto cotidiano, las denuncias resultan ser un hecho aislado. Los comerciantes, por ejemplo, no acuden a las autoridades por temor a que los delincuentes tomen represalias, como ya ha ocurrido. Por eso, entre el 2013 y el 2014 son muchos los propietarios de negocios que han huido de Tuluá. Algunos lo han hecho porque no tienen dinero para pagar la extorsión y otros por el solo temor a ser víctimas de este delito.El presidente de Fenalco Tuluá, Juan Carlos Hurtado, reconoce que algunos propietarios de establecimientos no denuncian. “Ellos, incluso, antes de acudir a Fenalco, prefieren contactarse primero con otro comerciante, para comentarle lo que les pasa”. Entonces, aunque la Policía sabe que la situación de Tuluá es crítica, las cifras revelan otra realidad. El comandante del Gaula Valle, mayor Robinson Leonardo Cárdenas, cuenta que este año solo han recibido trece denuncias oficiales de personas que han sido extorsionadas en el municipio. “Solo nos han llegado esos, a pesar de que tenemos conocimiento de unos 59 casos hasta la fecha”, dice el mayor, quien advierte que por esa razón sus hombres “trabajan con las uñas”. A pesar de la falta de comunicación con las víctimas, el Gaula de la Policía Valle confirmó ayer que este año ha capturado a 37 extorsionistas en Tuluá. Algunos de ellos son miembros de bandas criminales e incluso hay cinco mandos medios de los ‘Rastrojos’ (‘Comiso’, ‘Care Gallo’ ‘Fresa’, el ‘Flaco’ y ‘Rambo’), aunque la mayoría de los detenidos corresponde a la delincuencia común.El mayor Cárdenas explica que lo que ocurre es que los extorsionistas se hacen pasar por integrantes de los ‘Rastrojos’ o ‘Urabeños’ para causar temor en sus víctimas. Según sus cuentas, los últimos doce capturados en Tuluá eran delincuentes que decían trabajar para alias Porrón, el temido cabecilla de los ‘Rastrojos’ que delinque en este municipio. Presos, otra amenazaAunque en Tuluá la mayoría de las extorsiones se realizan a través de panfletos enviados a negocios o viviendas, en los cuales aparece un número de PIN para que las víctimas se contacten con los delincuentes, en los últimos meses también ha tomado fuerza otra modalidad: la extorsión carcelaria. El Gaula de Tuluá confirma que a diario se presentan casos de presos que llaman de diferentes cárceles del país a personas de este municipio, para pedirles que les consignen entre $300 mil y un millón de pesos. Y, como se hacen pasar por miembros de bandas criminales, muchos incautos caen y terminan pagando la extorsión.Un miembro del Gaula explica que el pago se hace a través de giros que se envían por las empresas de chance. “El preso da un nombre y un número de cédula y la víctima puede ir a cualquier entidad a consignar. Luego, ellos contratan a alguien para que les reclame la plata en diferentes ciudades del país”. Esta modalidad es hoy tan común en Tuluá que se pueden presentar a diario hasta 30 extorsiones de este tipo -según las cifras del Gaula-, pues los reclusos toman un directorio y se dedican todo un día a hacer estas llamadas amenazantes.

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