Ex comandante de la FAC contó detalles sobre proceso del Caguán

Marzo 01, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Antonio José Caballero | Especial para El País
Ex comandante de la FAC contó detalles sobre proceso del Caguán

General Héctor Fabio Velasco, ex comandante de la FAC durante la ruptura de los diálogos del Caguán.

El general Velasco cuenta que le dijo a Pastrana que la actitud de las Farc “era un desafío, una traición, una violación y una burla para usted, nosotros y la nación”.

Esa tarde del 20 de febrero del 2002 la comandancia militar no soportaba más lo que estaba sucediendo en la llamada zona de distensión del Caguán. Sabían que era hora de tomar una decisión. Hacía un mes el general Fernando Tapias, el general Jorge Mora Rangel, el Almirante Soto y el general Héctor Fabio Velasco le habían presentado al entonces presidente Andrés Pastrana un documento con fotografías tomadas desde el aire, que mostraban 70 puntos donde se veían los abusos de las Farc en el recibo de vehículos robados, de transporte de reses hurtadas a los ganaderos y, sobre todo, de cárceles inhumanas para concentrar a los secuestrados después de retenerlos.Pastrana no comentó el documento ni dio el permiso para que el Ejército, dirigido por el general Tapias y listo para atacar, entrara en la zona que había sido violada en todos los sentidos por la guerrilla. El general Velasco, comandante de la Fuerza Área de Colombia (FAC) en ese entonces, recuerda que no les quedó más remedio que retirar el Ejército de la zona, aunque él continuó con la preparación de pilotos entrenados para cualquier acción”.En ese documento -relata Velasco- “le mostramos al Presidente fotografías de pistas largas clandestinas que debieron recibir aviones utilizados para el narcotráfico y el tráfico de armas. Puedo contar que hubo entradas no santas de diplomáticos de varios países para reuniones con los jefes de las Farc, que no eran precisamente de buena voluntad”. Con voz de rabia ante el recuerdo, Velasco rememora que en ese entonces entraron a hostigar los comentaristas de escritorio que presagiaban un baño de sangre si el Ejército entraba en la zona.“Retrocedimos al mando del general Tapias, pero quedamos a la espera porque sabíamos que el proceso no terminaría bien. A mí me mandaron a una misión a Oslo y allí especialistas me advirtieron que todo estaba mal por tres motivos: muy grande la zona entregada a la guerrilla, no era bueno negociar rodeados de la prensa y era muy pesada la responsabilidad para una sola persona –Víctor G. Ricardo– que se enfrentaba cada día a unos matones que golpeaban la culata del fusil sobre la mesa de la paz”. Vino entonces la tapa de la olla de esta historia: el secuestro del senador Luis Eduardo Getchen Turbay por parte de las Farc, que hicieron aterrizar en Huila el avión comercial en el que viajaba. “Pastrana me llamó y me dijo que enviara un avión para bloquear el vehículo que transportaba al secuestrado. Yo le respondí: Presidente esto ya lo ordené y salieron dos aviones pero vamos a llegar tarde porque ellos planearon muy bien la acción y es muy probable -tal como sucedió- que lo metan a la zona vedada para nosotros”. Esa noche de febrero, cuando Pastrana le preguntó a Tapias si el Ejército podía entrar de inmediato a la zona, él respondió: “Imposible, hace un mes usted ordenó el retiro y ahora será muy complicado rehacer esa operación, pero nuestra Fuerza Aérea sí está a disposición”.“Entonces nos anunció de inmediato que hablaría al país a las 9:00 p.m. y yo entendí que rompería el proceso de El Caguán con las Farc. Ante una reflexión que él hizo acerca de que le había prometido a ‘Tirofijo’ avisarle cinco días antes si el proceso se rompía, le recordamos que él no era el que había fallado”. Velasco cuenta que mientras se ponía su uniforme de combate, empezó la alocución del Presidente, y cada que avanzaba se convencía más de la ruptura. “Llamé a mi segundo que era el general Gonzalo Morales, uno de los más leales hombres que ha tenido la FAC. Le dije: General, tengamos la operación de ataque a los objetivos del Caguán encendidos”.Esta vez , Velasco explica que de los 36 seleccionados, había descartado doce, porque algo indicaba que allí tenían secuestrados políticos y militares cercados en corrales con alambre de púas. Velasco , convencido de la orden irreversible de Pastrana, llamó de nuevo a Morales y le dijo: “Lance la operación”. Pero su segundo, por prudencia, le insistió que esperaran, a lo que Velasco respondió: “Láncelos. Es una orden y yo respondo”.Entonces más de 40 aviones y helicópteros con pilotos ávidos de lucha cubrieron el espacio aéreo hacia El Caguán, pero sucedió lo impredecible. Al final de su intervención, Pastrana le dio tres horas más a las Farc, hasta la medianoche, para desocupar la zona de distensión.“Volví a llamar a Morales para que parara todo, pero él me respondió que ya no podía. Finalmente, abortaron la operación que terminó consumiendo la gasolina plena que llevaba cada aparato hasta la madrugada de la noche histórica en que las Farc perdieron esa oportunidad irrepetible por abusar de la buena fe del Gobierno, de los países que acompañaron el proceso y de los colombianos que habíamos esperado dos años de tensiones por la paz”.

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