Este es el único barrio de Cali donde los policías 'marcan tarjeta'

Julio 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Este es el único barrio de Cali donde los policías 'marcan tarjeta'

En barrios como Gran Limonar los policías trabajan basados en información que les proporciona la propia comunidad sobre los delitos más comunes y los sectores en donde ocurren.

Ayudados por la tecnología los habitantes buscan frenar la delincuencia. ¿Cuántos barrios más están luchando contra la delincuencia?

En Cali existe un barrio donde los policías ‘marcan tarjeta’ ante la comunidad. Se llama Santa Rita, se levanta al Oeste, y en seis puntos de sus calles hay sensores que registran la hora en que la patrulla hace sus rondas y los agentes que participaron de ellas.  Lea también: En el sur de Cali, el 'WhatsApp' es la principal arma contra los robos. Es que la situación del barrio era preocupante. Cuatro años atrás, los habitantes se sentían acorralados por la delincuencia. Una ola de atracos recorría las calles a cualquier hora.  Incluso, los vecinos aún lamentan el asesinato de una empleada doméstica que trabajaba en el sector, a quien asesinaron por hurtarle un celular. Nadie, pues, se sentía seguro. Urgía actuar. Y eso lo entendió la comunidad pronto. Quien lo recuerda es Eduardo Mota, un caleño vecino del barrio, dedicado a la construcción y líder de la Junta de Acción Comunal. Cuenta que después de varias reuniones,  todos apostaron por la creación de un comité de seguridad y convivencia que desde sus inicios buscó apoyo de la Policía. Y de la tecnología. De ahí la razón de un curioso aparato, costeado por los propios vecinos  —su valor fue de $800.000—, dotado con un software que permite ‘monitorear’ (hacer tomas) para  medir la frecuencia con la que la policía hace presencia en el barrio. La hora y hasta el nombre de los patrulleros encargados de cada ronda. Lea también: Comuna 22, modelo exitoso de seguridad en Cali. El asunto, lejos de incomodar a los agentes, fue consentido por el propio comandante de estación del sector. Así, un jueves, cada 15 días, los policías lo entregan a los vecinos para que, ayudados por un computador, revisen la información obtenida por el aparato. Mota lo define de otra manera: “La Policía rindiéndole cuentas al barrio”. [[nid:556882;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/07/sin-titulo-2.jpg;full;{A través de un chat en el que participan los vecinos y los agentes de la estación del barrio Santa Rita se reportan situaciones anómalas y acciones de control.Especial para El País}]] Entre todos compraron también un celular de alta gama, con plan de datos, para que esos mismos  patrulleros se conecten al chat creado por la comunidad (en él interactúan 25 vecinos y los propios agentes de la estación de policía del barrio), en el que reportan, por ejemplo, la presencia de personas peligrosas en el sector o la ocurrencia de delitos. Los policías, por su parte, dan cuenta a través de este medio de los operativos que adelantan, de las requisas, de las capturas. Unos y otros se ayudan también con alarmas comunitarias de última tecnología. Son tres, y los vecinos pagaron $6.000.000 por ellas. Su mecanismo es simple: se activan a través de celular con solo marcar un número cuando algún vecino es víctima o se da cuenta de un delito. Mientras el sonido de la alarma se extiende por todas las calles, la información es recibida por el cuadrante de la Policía y por cinco miembros del comité de vigilancia. Descargue aquí el listado de cuadrantes de Cali.  El esquema de seguridad lo complementan varios vigilantes privados que recorren el barrio motorizados y ‘armados’ también de celulares. La idea, en todo caso, “no era controlar a la policía, era trabajar de la mano con ella. Y eso ha rendido frutos, casi todos los delitos los hemos reducido a cero, pero no bajamos la guardia”, asegura Mota.  Algo parecido lograron los habitantes de la Comuna 22, al sur de Cali, en los barrios Pance y Ciudad Jardín. Golpeados durante años por el hurto callejero, el robo permanente de celulares cerca a universidades y colegios  y el asalto a las viviendas, donde los delincuentes amordazaban y golpeaban a sus víctimas, los vecinos se unieron para adquirir cámaras de seguridad.  Lo cuenta Hugo Salazar, líder de la Junta de Acción Comunal. Hace seis años el sector apenas contaba con cinco cámaras de vigilancia, de las cuales funcionaban solo dos. Hoy ya suman 30 y son monitoreadas en un centro de control, que funciona en la estación de Policía de La María.  “Deberían ser más, asegura Salazar, pero es que es un tema que a veces se les sale de las manos a los vecinos porque invertir en seguridad tiene un alto costo. Las cámaras de última tecnología, con alcance de 300 metros de visión, capaces de detallar hasta las cicatrices de los delincuentes, superan en el mercado los $50.000.000”.  En otras zonas de la ciudad, el voz a voz resultó ser igual de efectivo que la tecnología. Fue lo que ocurrió en el barrio Gran Limonar II y III, donde los vecinos supieron convertir a los policías en sus mejores amigos.   Lo cuenta Vicky Motoa, secretaria de la Junta de Acción Comunal. Su labor consiste en recoger a diario información de la propia comunidad sobre esquinas, parques y calles y los delitos  más comunes de esos puntos. “Esa información puede ser desde personas sospechosas, carros que son hurtados hasta casas que se van a quedar solas porque sus dueños se van de viaje”. Lo aprendieron a hacer desde 2009 “cuando la situación por acá se volvió invivible. El barrio, por ejemplo, cargaba la fama de ser uno en donde más se robaban carros. Hoy el panorama ha cambiado mucho, el comandante de estación se reúne conmigo en mi casa, por lo menos una vez por semana, para estar enterado; y los policías se han vuelto muy receptivos al punto  que, como ya conocen bien a los vecinos, reconocen a la gente extraña de los parques, puentes peatonales y esquinas”, cuenta la líder comunal. El comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Nelson Ramírez, aplaude esos esfuerzos y espera que sean más. “Es que aún hay ciudadanos que piensan que la seguridad es una tarea solo de la Policía y en realidad debe ser un esfuerzo de toda la comunidad”. Y plantea una reflexión: “Me pregunto si la gente, independientemente del barrio en el que viva, conoce por ejemplo quién es el comandante de la estación de su barrio. Si mantiene en comunicación permanente para que los policías se enteren dónde están los problemas. Ese sería un muy buen primer paso”. Asegura que la ciudadanía tiene también otras rutas para acercarse a la Policía, incluso más prácticas. Una de ellas es “una aplicación que se llama Polis y se puede descargar en cualquier celular. A través de ella, la persona puede comunicarse con un agente del cuadrante de su barrio y reportarle una situación peligrosa  en algún parque o una calle de su barrio. Y puede, además, denunciar la pérdida o el hurto de documentos al instante en que le ocurre. Esa es otra manera en que se puede lograr  que la ciudad se vuelva más segura”, sostiene el General. Recomendaciones del General El comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Nelson Ramírez, hace las siguientes recomendaciones para ayudar a mejorar la seguridad en los barrios:  Entérese de  quienes son sus vecinos, reúnase con ellos, converse sobre los problemas del barrio. Un mal síntoma son los vecinos a los que poco se les ve en sus viviendas o no socializan con la comunidad.Acceda a los frentes de seguridad de cada barrio. Ellos centralizan toda la información de lo que ocurre en cada barrio en materia de seguridad.Participe de las escuelas de seguridad de la Policía, las cuales se realizan dos veces por año en la ciudad. Se trata de espacios en los que participan hasta 750 personas (civiles) y en las que estas aprenden cómo generar entornos seguros, cómo evitar las extorsiones o cómo promover la seguridad al interior de las viviendas. Los interesados se pueden inscribir a través de los CAI y en las estaciones de Policía de cada barrio.

 

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