Esta es la estrategia de Cali para ganarle el pulso a los homicidios

Diciembre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Esta es la estrategia de Cali para ganarle el pulso a los homicidios

Autoridades explican la reducción de asesinatos, con la tasa más baja en décadas.

"Se cambió la estrategia, dejamos de perseguir las hormigas para ir por el hormiguero”. Esta frase del alcalde Rodrigo Guerrero  explica una de las razones por las que se logró reducir el índice de  homicidios en Cali. Este 2015 se reporta la tasa más baja de los últimos 22 años en la ciudad. Lea también: Cali terminó el 2014 con 23 % menos en homicidios. Hasta el 15 de diciembre en la capital vallecaucana se habían presentado 1282 homicidios. Las autoridades locales proyectan que el 2015 se terminaría con una tasa de máximo 56 homicidios por cada 100.000 habitantes, esto significa diez puntos menos que en el 2014, cuando 1557 personas perdieron la vida de forma violenta, con una tasa de 66. Y aunque con esta cifra la ciudad continúa siendo una de las capitales más violentas del país, por encima de Medellín y Bogotá (que proyectan  tasas de 17,5 y 16), el alcalde Guerrero cree que si las políticas tanto de Policía y Fiscalía, como de inversión social, siguen, Cali podría dejar de llevar el Inri de los homicidios. Andrés Villaveces, experto en Epidemiología y Seguridad del Banco Mundial, también llama la atención sobre la necesidad de dar continuidad a estos planes de seguridad, como sucedió en otras ciudades (Medellín, Barranquilla y Bogotá), pues  reconoce que la tasa sigue siendo una de las más altas del país. El analista -con PhD en Epidemiología- dice que Cali es un ejemplo para mostrar como con buena gobernabilidad se puede quebrar una tendencia de  homicidios. Y menciona la importancia de invertir, por un lado en programas sociales, como los Territorios de Inclusión (programa Tíos) en los que se intervinieron las comunas y barrios más afectados por la violencia y la pobreza; la iluminación y recuperación de parques y, por otro lado, un mayor control policial. Sube y baja En Cali los reportes de los homicidios de las últimas tres décadas parecían un electrocardiograma: con curvas que subían y bajaban.  En 1994 se tuvo una de las tasas más altas con 120 homicidios, debido a la influencia del Cartel de Cali. Y aunque en las últimas dos décadas no llegó a 100, el 2001, 2003 y 2004 tuvieron unos altos niveles de violencia asociados a la guerra entre dos facciones del Cartel del Norte del Valle.  Es que la violencia en Cali, coinciden analistas, ha estado ligada al crimen organizado, creado por la influencia del narcotráfico, cuyos tentáculos idearon ‘oficinas de cobro’ o bandas sicariales para sus ajustes de cuentas y permearon a los jóvenes de  los barrios vulnerables de zonas como el Distrito de Aguablanca y las laderas.  Entre el 2005 y el 2008, la ciudad había logrado una reducción de la tasa de homicidios entre 76 a 66, pero el 2009 los asesinatos  subieron una vez más hasta llegar a 82 en el 2013. Los hormigueros Y fue en noviembre de ese año cuando las alertas de las autoridades llegaron a su punto más alto, con la masacre de nueve personas en  la discoteca Barra la 44.  Las autoridades atribuyeron el múltiple crimen a una disputa interna entre la organización de los ‘Rastrojos’ y se mencionó los alias de Avestruz, Fresa y Búho, mandos medios de esta organización. Las autoridades locales dicen que tras esa masacre se dio el punto de inflexión en la estrategia contra la violencia. Esto coincidió con la llegada de un nuevo comandante de la Policía Metropolitana, el general Hoover Penilla, quien pese a ser un oficial que en estos dos años en la ciudad ha manejado un bajo perfil, es reconocido por su eficiente trabajo en inteligencia.  El general se enfocó, por un lado en aumentar los cuadrantes. De acuerdo con un informe de la Alcaldía, estos pasaron de 198, en 2012,  a 330, el año pasado.   “El general Penilla empezó a hacerle seguimiento a cada uno de esos cuadrantes y encontró que en los  que estaban determinadas patrullas, siempre se presentaban homicidios. En esos casos ordenó investigaciones y reorganizó esas unidades”, relató un oficial de la Policía.   En ese sentido, también se analizaron cada uno de los homicidios ocurridos en la semana durante el consejo de seguridad realizado en la Alcaldía todos los jueves. Con el análisis de los sectores en los que se cometieron los crímenes se realizó la georreferenciación de las intervenciones. “Hemos logrado focalizar delitos en las comunas y recolectar información de estas agrupaciones”, explicó el subcomandante de la Policía, coronel Wilson Vergara. Fue así como dejaron de sumar como los llamaban antes “positivos” y las autoridades  se enfocaron en desmantelar las estructuras criminales. El año pasado 66 de estas agrupaciones fueron desmanteladas. En 2015 van 91 con 631 miembros capturados. El fiscal seccional, Gilberto Guerrero, dice que se realizó una coordinación entre Policía, CTI y Fiscalía, que empezaron a trabajar con la priorización. “En los homicidios analizamos no cada caso individual sino qué agrupación cometió el crimen, así se asocian varios homicidios cometidos por una banda y se investiga toda la estructura”, agregó el fiscal. De esa forma resolvieron casos como el de la banda el  ‘Patrón del Mal’, de la que capturaron 39 personas, señaladas de cometer 45 asesinatos en las comunas 1,2,5,6,7,8,11,12,14,15 y 17. Entre las organizaciones desmanteladas se encuentran, precisamente, las de  ‘Fresa’ y ‘Búho’, así como la de otros jefes de los ‘Rastrojos’ y del ‘Clan Úsuga’. Lo que falta Los golpes contra las estructuras criminales y sus jefes, según las autoridades han influido en la reducción de los homicidios asociados con el crimen organizado. Este año, el 31 % de los casos  obedecen a móviles relacionados con estas estructuras de microtráfico, según el Observatorio Social de la Alcaldía. En años anteriores era una cifra mayor. Pero las peleas entre pandillas fueron el móvil del 32 % de los crímenes, con 408 casos; una cifra mayor a la del 2014. De las once comunas intervenidas -con planes especiales, control de armas y de establecimientos públicos- solamente se presentó un aumento en la 11, 12, y 15. Esta última fue la más afectada con 141 homicidios, la mayoría debido a los problemas entre pandillas. Asimismo, la comuna 20, en la ladera de Siloé, fue intervenida especialmente, pues en el primer semestre del año se dispararon los asesinatos. “Esa es la zona con más pandillas de la ciudad, por lo que estamos haciendo planes especiales con los jóvenes y han desmantelado varias bandas, como la de los ‘Mena’”, señaló la secretaria de Gobierno, Laura Lugo. Álvaro Guzmán, director del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Región Pacífico, CIER, de la Universidad Autónoma, dice que aunque se deben reconocer los avances en seguridad y un balance positivo, es preocupante al analizar la baja percepción de esta entre los caleños. “En ‘Cali Como Vamos’ se ve que se mantiene con una puntuación promedio de 3 (en una escala de 1 a 5). En los últimos diez años, por lo menos el 20 % de la población encuestada fue víctima de algún delito. Todavía hay mucho por hacer y sobre todo en los otros delitos relacionados con la criminalidad”. Los otros delitos El resto de delitos,  según la Policía, disminuyeron, excepto el hurto a carros. El hurto a personas  pasó de 8826 casos, en 2014, a 8048 este año; un 9 % menos. El robo de celulares también bajó un 3 %, pasando de 3697 a 3591.  Los robos de carros  aumentaron en un 16 %,  de 1254 a 1494.  El de motocicletas disminuyó de 2491 a 2432.

 

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