“Es muy terrible convertirse en esclavo del Gobierno chino”: caleño repatriado

Noviembre 27, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Harold Carrilo se convirtió en el primer colombiano preso repatriado desde China por razones humanitarias.

[[nid:485920;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/11/261115-repatriacion-carrillo_-6_1.jpg;full;{Harold Carrillo, el primer colombiano repatriado desde China, dio un mensaje a los colombianos sobre su terrible experiencia en ese país. Estas fueron sus palabras al llegar a Colombia.Cortesía Cancillería de Colombia}]]“Por favor  no se dejen convencer. Es muy terrible ir por allá y que por un kilo de droga lo conviertan a uno en esclavo del Gobierno chino”. Fue el mensaje que dio al llegar a Bogotá Harold Carrillo, el taxista caleño, que se convirtió en el primer colombiano preso en China en ser repatriado por enfermedad.   

Ante las cámaras de la Cancillería, dio las gracias a todos por el apoyo. Desde el Gobierno hasta los medios de comunicación. Luego, le prometió a su familia que pronto se verían. “Quiero decirles que los quiero mucho, pronto nos veremos”, dijo desde la ambulancia que lo iba a trasladar a la cárcel La Modelo, en Bogotá.

El vuelo de Harold Carrillo había salido un día antes desde Guang Zhou, sur de China, hacia París, donde hizo escala por unas horas y de allí viajó a Bogotá. Llegó a 4:30 p.m al aeropuerto Eldorado.

Por esas coincidencias de la vida, su hijo Michael arribó casi a la misma hora en un avión procedente de Cali. Al mediodía de ayer, el joven supo que su padre iba a llegar a Bogotá este día. Corrió al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y esperó un cupo en un vuelo a la capital. Anhelaba con reencontrarse con su padre, a quien no veía desde hacía cinco años.

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En marzo del 2010, el taxista viajó a China con la ilusión de un mejor futuro.  Harold le dijo a Luz Farid, su esposa, que salía de viaje de negocios para otra ciudad. Durante un año, ni ella ni Michael  supieron algo de él, hasta que a principios de 2011 recibieron  una llamada de la Cancillería en la que les informaban que Harold había sido detenido en China con 1.700 gramos de cocaína. Seis meses después, otra llamada les informó que había sido condenado a la pena de muerte.

Luego, se enteraron que la pena de muerte le había sido cambiada por cadena perpetua. 

Harold escribía cartas desde la cárcel de  Dongguan, en la ciudad de Guang Zhou, en las que les contaba como vivía. Trabajaba más de doce horas fabricando linternas.

En el 2014 le diagnosticaron de cáncer en la garganta y desde ese momento el Gobierno colombiano inició gestiones para su repatriación por enfermedad.

En agosto pasado, se conoció que después de los intentos diplomáticos el gobierno chino aceptó la repatriación y rebajó la condena de Harold a 20 años.

“Ya hay luz verde, logramos el acuerdo y esperamos que Harold Carrillo pueda ser traído a Colombia en un plazo de dos meses. Es una noticia importante”, dijo en ese momento la canciller María Ángela  Holguín.

El avión de Michael se demoró varios minutos en carretear hasta la puerta de salida. Cuando logró descender la caravana de su padre ya había salido de El Dorado.

“Aún no he podido verlo en persona pero al ver el video que usted me muestra siento alegría, esperaba verlo más desmejorado. Siento que tantos años desperdiciados. Son muchos sentimientos encontrados”, decía Michael en el encuentro con los funcionarios de la Cancillería.

“Estaba cansado de leer mensajes y noticias que decían que el crimen sí paga, como si mi papá en estos años hubiera estado solo vacacionando. Y por allá tuvo que haber sufrido mucho. A raíz de todo lo que ha ocurrido siempre he tratado de llevar mi vida tranquila, me di cuenta que lo más bonito que uno tiene es la libertad”, expresaba.

Momentos después, el joven partió a la cárcel Modelo, donde el Inpec le permitió por unos minutos ver a su padre y darle el abrazo que llevaba años soñando.

“Abrazos, besos, abrazos, fue un momento muy emotivo, tengo la cabeza tan enredada y estoy tan emocionado que no me acuerdo ni que nos dijimos”, repetía Michael tras el encuentro.

 

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