"En el Chocó no hay interés por entregarse"

"En el Chocó no hay interés por entregarse"

Febrero 08, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa

Obispo de Quibdó señaló que los grupos ilegales no han mostrado su deseo por un diálogo.

El obispo de Quibdó, monseñor Fidel León Cadavid, afirmó que los jefes de bandas criminales denominadas bacrim que delinquen en el Chocó, no han manifestado su intención de comenzar un proceso de diálogo, ni de entregarse al Gobierno.Según monseñor Cadavid, estas bandas en el Pacífico siguen extorsionando para ejercer un control del territorio, y no sólo por medio de la violencia física, sino utilizando métodos para dominar social y políticamente a la población. De hecho, manifestó que varios jóvenes indígenas y afrocolombianos están engrosando las filas de estos grupos, por consentimiento propio.El pronunciamiento va en contravía del anuncio del obispo de Montería, monseñor Julio Cesar Vidal, quien afirmó que los jefes de bandas como los ‘Los Rastrojos’, ‘Los Paisas’ y ‘Las Águilas Negras’ que operan en Córdoba estaban dispuestos a entregar sus cultivos ilícitos y rutas del narcotráfico y que, incluso, algunos se someterían a una extradición. Sugirió que un proceso similar podría extenderse en todo el país.Sin embargo, la situación de violencia que se vive en regiones de la Costa Pacífica no da indicios de un proceso de paz. Por esto, los obispos de Tumaco, Guapi, Buenaventura, Istmina-Tadó, Quibdó y Apartadó se unieron para firmar una carta pastoral en la cual denuncian cómo las poblaciones indígenas y afrodescendientes de estas zonas están perdiendo sus territorios y culturas en manos de los grupos paramilitares, las Farc y ahora las bacrim. Los obispos recalcaron que el Pacífico ha sido una región olvidada y dicen que la situación empeoró con la penetración de los cultivos ilícitos, que fueron desplazándose desde el sur de Colombia hasta tomarse los pueblos de la Costa Pacífica. Lo que disminuyó la producción de alimentos e incrementó la corrupción, la prostitución y los asesinatos, por cuenta de los enfrentamientos entre grupos por el control de rutas para el expendio de drogas.El obispo de Tumaco, monseñor Gustavo Girón, explicó que a la situación de violencia se suman la falta de oportunidades laborales y de educación. De hecho, afirmó que en Tumaco el 30 por ciento de la población es analfabeta, el 20 por ciento tiene acceso a la escuela básica secundaria mientras que solo el 5% logra entrar a la universidad.Para el Obispo de Quibdó, los índices de corrupción, la ausencia del gobierno y la falta de oportunidades labores facilitan el surgimiento de bandas criminales y al margen de la ley, que reclutan menores con promesas de una mejor vida o en otros casos a la fuerza.Quizás uno de los problemas que más preocupa a los obispos de estas regiones apartadas del centro del país es la pérdida del territorio de los pobladores, que quedan desarraigados y se ven forzados a desplazarse. “El centro de este proceso de violencia es el despojo de las tierras, ya sea por el robo directo o por otras formas de usurpación. Hay un sometimiento de la población y los que son dueños terminan convertidos en peones”, afirmó.Por eso los obispos hicieron un llamado al Gobierno para que en la ley de tierras tenga en cuenta a las comunidades indígenas y afrodescendientes. “Vemos con buenos ojos la intención del Gobierno de devolver y restituir las tierras. Estamos esperando muy próximamente las tierras que faltan por titular, que el Gobierno y la ley proteja lo que es propio, defienda lo que ya se tiene y lo que se le ha quitado a la población”, dijo monseñor Cadavid.El clérigo también hizo un llamado vehemente al Gobierno para que se realice la consulta previa con las comunidades afectadas antes de efectuar el proyecto: “Esto no se ha hecho bien y se ha engañado a la comunidad y no la han tenido en cuenta. Que no sean, por ejemplo los mismos empresarios los que hagan la consulta previa, sino que sea el Estado”.Las denuncias fueron formuladas en la Carta Pastoral “Tierra y territorio don de Dios para la vida”, que fue presentada en la XC Asamblea Plenaria del Episcopado colombiano. La carta fue firmada por los obispos de Tumaco, monseñor Gustavo Girón; Guapi, monseñor Hernán Alvarado; Buenaventura, monseñor Héctor Epalza; Istmina-Tadó, monseñor Julio Hernando García; Quibdó, monseñor Fidel León Cadavid; y Apartadó, monseñor

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