En Colombia las mujeres son el ‘botín’ del conflicto armado

En Colombia las mujeres son el ‘botín’ del conflicto armado

Noviembre 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa
En Colombia las mujeres son el ‘botín’ del conflicto armado

Este jueves se presentó en Bogotá el informe ‘La Verdad de las Mujeres Víctimas de Colombia’, una investigación de tres años de la organización Ruta Pacífica.

Informe de la Ruta Pacífica reveló que el 82% de las encuestadas sufrió algún tipo de tortura o maltrato.

El 82,6 % de mil mujeres entrevistadas en una encuesta sobre conflicto armado en el país manifestó haber sido víctima de alguna forma de tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Así se dio a conocer ayer en la presentación del informe ‘La Verdad de las Mujeres Víctimas de Colombia’, una investigación de tres años de la organización Ruta Pacífica de las Mujeres, con el apoyo del Proyecto para el Desarrollo de las Naciones Unidas, Pnud.Marina Gallego, directora de la Ruta Pacífica, explicó que este análisis consistió en conformar una especie de comisión de la verdad, integrada únicamente por mujeres capacitadas por el Pnud, enfocada en conocer las historias de mil mujeres que han sido víctimas de la violencia en el conflicto armado. Según el documento, el 76,2 % de las mujeres entrevistadas denunció haber sido víctima de desplazamiento forzado. Entre los testimonios recolectados se reporta que las regiones donde se registraron el mayor número de torturas y asesinatos son Antioquia, Chocó, Bolívar, Putumayo y Santander. El 54,4 % de las mujeres también dijo haber sido víctima de maltrato sicológico, como amenazas de muerte, seguimientos, incluso algunas fueron obligadas a presenciar la tortura de otras personas. Asimismo, una de cada ocho mujeres (12,74 %) denunció violaciones a la libertad personal, como detenciones arbitrarias por parte de agentes del Estado (5,46 %), confinamiento por toques de queda (3,64 %), haber sido tomadas como rehenes (1,93 %) o reclutadas forzosamente por algún grupo armado ilegal.Un patrón que reveló el informe es que las violaciones a Derechos Humanos han afectado más a las mujeres que se identifican como indígenas o afrodescendientes que a las que manifiestan otras identidades. En cuanto al desplazamiento, también se dejó en evidencia que cuando las mujeres indígenas o afrodescendientes son amenazadas, éstas tienden a hacerlo en forma colectiva con varios y varias integrantes de su comunidad, mientras que el resto de mujeres se desplaza simplemente con su familia.En términos generales, el informe muestra que cada una de las mil mujeres entrevistadas ha sufrido en promedio unas 4,13 violaciones a sus Derechos Humanos, tomando en cuenta que algunas de ellas han sufrido hasta seis transgresiones.A pesar de la cantidad de hechos que denuncia, el informe no revela quiénes han sido los principales victimarios del conflicto armado. Marina Gallego explicó que la mayoría de mujeres (52 %) decidió no revelar esos datos por miedo a represalias contra ellas y sus familias. Sin embargo, algunas de ellas (48 %) sí dejaron en evidencia que los principales victimarios del conflicto armado han sido los grupos paramilitares (32,6 % de los casos), seguidos por los diferentes grupos guerrilleros (18,2 %) y los agentes de la Fuerza Pública (10,4 %). La reparaciónLa agenda de las mujeres incluye varias demandas en términos de reparación. De acuerdo con el informe, la principal es el derecho a vivir sin miedo, con lo que culpan al Estado del temor que han padecido durante años por cuenta de sus acciones u omisiones. También piden un cese a la violencia a través de una solución pacífica que dé inicio a una nueva forma de vida en el país. En este sentido, solicitan al Estado colombiano que deje de ver la reparación como un acto de beneficencia y que lo considere una garantía a sus derechos. Por encima de la reparación en términos de indemnización monetaria, las mujeres ponen su reclamo del derecho a la educación, la salud y la atención psicosocial que les ayude a superar el impacto del conflicto. Finalmente, el reclamo más importante es que no haya impunidad. De acuerdo con Marina Gallego, esto no hace referencia necesariamente a una pena judicial, sino a que se cuente la verdad sobre lo que les ha ocurrido a ellas y a sus familiares durante el conflicto. “Las mujeres queremos saber qué fue lo que pasó, por qué pasó y quién lo hizo”, dijo Gallego.

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