En Cali el 47% de las víctimas por balas perdidas en 2010 fueron menores de edad

Enero 06, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Daniel Suárez Pérez | Reportero de El País
En Cali el 47% de las víctimas por balas perdidas en 2010 fueron menores de edad

El 47% de los muertos por balas perdidas el año pasado en Cali fueron menores de edad. Las cifras del 2010 señalan que se cometieron 1.813 homicidios, las víctimas de las balas perdidas correspondieron al 1,05%.

Una menor de 17 años con 6 meses de embarazo que caminaba hacia su casa por el oriente de Cali vio a un hombre que intentaba hurtar una moto, escuchó un disparo y se devolvió corriendo a refugiarse. En la huida escuchó más detonaciones y sintió que “una piedra” le había golpeado el vientre. Cuando observó el costado izquierdo de su abdomen estaba sangrando. Una bala perdida la había alcanzado.La menor fue una de las víctimas por proyectil de arma de fuego que recibió ayer en la mañana el Hospital Universitario del Valle, HUV. El reporte médico indicó que la bala, a pesar de alojarse en su cuerpo, no causó heridas graves para ella y su hijo.Un informe de la Policía Metropolitana de Cali indica que los más afectados por las balas perdidas son los niños, especialmente en el Distrito de Aguablanca. Según la institución, el año pasado 19 personas murieron por esta razón en la ciudad, nueve eran menores de edad. El número de heridos ascendió a 49, de los cuales 27 eran menores.Las cifras del 2010 señalan que se cometieron 1.813 homicidios, las víctimas de las balas perdidas correspondieron al 1,05%. Disparando a cualquier parteEl 1 de enero un bebé de cinco meses fue impactado en su abdomen con una bala que disparó un hombre que perseguía a otro en Potrero Grande, en el oriente de la capital vallecaucana. Hasta ahora las autoridades manejan la hipótesis de que el hecho se debe a una riña. El menor estuvo un par de días en cuidados intensivos y se encuentra hospitalizado. Las directivas del HUV dicen que su estado de salud ha mejorado. En las celebraciones del 31 de diciembre y el 1 de enero pasados, otros cuatro menores fueron víctimas de hechos parecidos en Barranquilla, Medellín, Cartagena y Soacha, dos de ellos fallecieron. Siete meses atrás, en mayo, una estudiante de 16 años y Héctor Barrios, un profesor de 32, murieron por el intercambio de disparos de unos jóvenes cerca al colegio Las Palmas del barrio Los Lagos, en el Distrito de Aguablanca.El 22 de julio una niña de 3 años y su madre resultaron heridas en un tiroteo debido al enfrentamiento entre pandillas en la Carrera 38 con Calle 50 del barrio El Retiro, en el oriente de la ciudad.Una niña de 15 años recibió una bala perdida cuando salía del colegio Gabriel García Márquez, en el barrio Comuneros I de Aguablanca. Cuando salió, le dispararon a un ladrón que se había robado una bicicleta. El hecho se registró el 24 de septiembre, al otro día la menor murió.Sin control Laureano Quintero, subdirector de la Unidad de Trauma del HUV, opina que “el mal llamado fenómeno de las balas perdidas hace parte la violencia diaria, es el resultado del porte de armas en ocasiones indiscriminado, es resultado de la falta de control y de una cultura ciudadana que no restringe el porte de armas”.El experto indica que el promedio mensual en la institución de pacientes atendidos por lesiones con arma de fuego está entre cinco y seis. Agrega que entre el 24 y 25 de diciembre pasados se atendieron 21 personas, y el 31 de diciembre y el 1 de enero 19.Por su parte, el coronel Wilson Barón, subcomandante de la Policía de Cali, también coincide en que es necesario incrementar los controles al porte de armas, hacer seguimiento a los armamentos, aumentar los operativos en el mercado ilegal, controlar el consumo de sustancias como el alcohol y resolver los conflictos “de una manera pacífica”.Todas las autoridades, incluyendo a la secretaria de Gobierno, Eliana Salamanca, insisten en que el control de las armas de fuego es primordial para que no sigan ocurriendo estos casos.

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