El profe 'Pacho', un hombre de paz al que la vida le quedó debiendo justicia

El profe 'Pacho', un hombre de paz al que la vida le quedó debiendo justicia

Agosto 09, 2017 - 11:42 p.m. Por:
Redacción de El País
Francisco Javier Ocampo Cepeda

El docente Francisco Javier Ocampo Cepeda falleció a los 51 años de edad, de manera violenta en el barrio Brisas del Limonar.

Cortesía para El País

“Era un enamorado de la gente”, “el profe Pacho era un personaje”, “ante todo era un intelectual”, “un líder de los derechos humanos”, así describen, con lujo de venias, al docente de humanidades Francisco Javier Ocampo Cepeda, muerto el 4 de agosto del 2013 en un andén del barrio Brisas del Limonar en hechos que aún hoy, cuatro años después, la justicia intenta aclarar.

En su momento, la versión oficial indicaba que ‘Pacho’, de 51 años de edad, había estado en medio de un cruce de disparos entre uniformados de la Policía y un grupo de jóvenes que se negaban a ser requisados. Ahí, según describió el teniente coronel William Sánchez, el docente habría herido de bala al patrullero Olmer Franco, y por tal motivo habría sido "dado de baja".

Según el oficial, Ocampo Cepeda tenía en su poder un arma y elementos alegóricos a un grupo delincuencial.

Tal versión no la ha creído nunca su familia, ni sus amigos, ni colegas. Ahora parece ser que la justicia tampoco, pues este miércoles han sido capturados once uniformados de la Policía que tuvieron relación con el sonado caso y a los que se les podría encontrar responsables de homicidio agravado, alteración de la escena y encubrimiento.

“¿Pacho, un asesino? No, era todo lo contrario”, esa es la voz de su gente, estudiantes y amigos en los que logró incubar semillas de su conducta tan intelectual, tan pacífica y tan humana.

“Era todo lo contrario”, dice Daniel Lara, líder estudiantil que compartió con el profe ‘Pacho’ su lucha por tejer lazos de amistad entre las comunidades de el colegio Santa Librada y la I.E. Camacho, y lograr que cesaran en el 2012 sus disputas sin sentido.

"El día en que lo estábamos enterrando, a esa misma hora, era la cita que había cuadrado con él durante una marcha por la educación dos días antes de su muerte",
Daniel Lara,
líder estudiantil y amigo de Francisco Ocampo.

“Al profe lo conocí en la Capilla del Colegio Santa Librada, en una iniciativa de integración. Él era un motivador del diálogo, lo movía el amor por sus estudiantes, el amor a la paz, era una persona convencida de que en este país teníamos que resolver el problema de la guerra, y que esa idea debía empezar por los estudiantes de los colegios. Se le veía a cada rato tocando puertas, llevando a grupos de estudiantes a trabajar el tema de la paz, en un momento donde había mucha resistencia a este asunto, era el 2012”, cuenta Lara, quien dice estar convencido de que su ‘profe’ nunca habría apretado un arma ni opuesto a un acto policial.

Francisco Ocampo era licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle, y tenía un título de posgrado en Sociología.

En ello concuerda Yolanda González, colega de ‘Pacho’ en el colegio Eduardo Santos. Lo conoció en el 85, antes de que llegara al Camacho. Lo recuerda como “un profesor muy crítico y comprometido con los estudiantes”. “Era espectacular el empeño que mostraba cuando organizaba obras de teatro, le apasionaba, se entregaba a ello motivado por el aprendizaje de sus alumnos”, dice la docente, quien tampoco considera siquiera probable que Ocampo Cepeda portara una pistola 9 milímetros marca Taurus, o un panfleto alusivo a Los Rastrojos, como juraron las versiones preliminares.

Francisco Javier Ocampo Cepeda

Los allegados al licenciado Francisco Ocampo lo describen como un promotor del diálogo y de la alegría como métodos de resolución de conflictos. Su convicción logró que alumnos del colegio Santa Librada y la I.E. Camacho hicieran acercamientos y terminaran una disputa histórica.

Cortesía para El País

Fuera de la academia, 'Pacho' también era un hombre familiar. De un matrimonio con María Cecilia Velasco tuvo dos hijos, uno de ellos presenció su muerte. 

"Siempre trataba de resolver todo hablando. Si dos personas peleaban, Pacho siempre se metía y los ponía a hablar", 
Carmen Meyer, 
profesora del Antonio Camacho.

El Camacho, el Santa Librada, Lacordaire, la Universidad Católica Lumen Gentium y el Colegio Hispanoamericano fueron algunas de las instituciones por las que el profe 'Pacho' logró empapar a varias generaciones de su aliento de diálogo, de su alegría y de su confianza en la posibilidad de un país en paz.

"Era un líder de los derechos humanos, soñaba con una Colombia donde todos fuéramos tratados como iguales y se nos respetara como personas, sin distinciones", cuenta al respecto Rosa Cajigas, docente del Camacho.

"Él se apasionaba por los problemas de sus colegas y sobretodo de los estudiantes, por eso muchos de nosotros lo teníamos no como docente sino más como un amigo", agrega el líder Daniel Lara. 

Francisco Javier Ocampo Cepeda

Según la versión de su familia, el profesor Ocampo Cepeda salió en la mañana de su muerte con el objetivo de ir a trotar, y únicamente 'armado' con su sudadera.

Cortesía para El País

Días después de haberse cumplirse el cuarto año de su fallecimiento, el Juzgado 37 con función de Control de Garantías de Bogotá legalizó la captura de los once uniformados implicados en el extraño crimen. 

Durante la audiencia de legalización de captura la Fiscalía aseguró que existen videos y testimonios que demostrarían la relación de los uniformados con este crimen.

Igualmente, se pudo establecer que fue el propio general Jorge Nieto, director general de la Policía Nacional, quien entregó a la Fiscalía al coronel William Sánchez, tras tener en su mano la orden de captura.

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