¿El plan desarme será la solución para Cali? Voces a favor y en contra

¿El plan desarme será la solución para Cali? Voces a favor y en contra

Octubre 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿El plan desarme será la solución para Cali? Voces a favor y en contra

Ilustración Fabián Ruíz / El País

Mientras las autoridades y la Administración defienden la medida, el Ejército la rechaza. Entre tanto, las balas siguen matando caleños.

Las cifras van a sonar como balas: El 90% de los asesinatos ocurridos en Cali son cometidos con un arma de fuego. Para finales de septiembre ya había 1.389 homicidios y en 1.250 de los casos alguien apretó el gatillo. Hace apenas dos semanas un hombre fue asesinado por un menor con un arma nueve milímetros dentro de un centro comercial. Cada día las autoridades incautan doce pistolas y revólveres ilegales o hechizos y casi todos están en manos de menores de edad. En lo que va del año la Policía retuvo 440 chicos, muchos de ellos casi niños, por porte ilegal de armas. En estos nueves meses, 300 fusiles han sido decomisados en Cali. Las autoridades tienen bajo custodia más de 3.341 artefactos a base de pólvora para matar. Incluso, hay decomisado, aunque suene a ficción, un lapicero adaptado para disparar una bala calibre 32.Y así se podría seguir por un buen rato. Disparando más y más cifras. Se puede decir que a junio del 2012 las muertes por balas perdidas en Cali aumentó 87% con respecto al año pasado y que el 90% de esos casos se registraron en comunas del Oriente de Cali. Se puede decir que cada semana, en promedio, 50 personas son ingresadas al Hospital Universitario del Valle, HUV, con un disparo incrustado en la carne. No hace falta, entonces, decir que Cali tiene un problema: es una ciudad de armas de fuego. De allí que hoy se hable de un plan desarme. En consejo de seguridad que se realizó en la ciudad con la participación de la Policía, la administración Municipal, el Ejército, entre otros, se determinó, que desde el 6 de octubre en las comunas 13, 14, 15, 16, 18 y 21 se debe restringir el porte de armas. Eso, desde luego, significa que aunque tengan amparo de las autoridades, los artefactos serán incautados. La medida regirá todos los días hasta el 6 de noviembre.Es un piloto, todavía una prueba. El objetivo es determinar si de esta manera los índices de violencia se pueden reducir. Es que ese modelo de desarmar a los ciudadanos ya dio resultado y nada más y nada menos que en Bogotá. La aplicación del plan desarme en la capital colombiana llevó a la reducción histórica de los homicidios en agosto pasado, cuando se presentaron 80 casos frente 143 del mismo mes del año pasado siendo así el agosto con menos homicidios en 27 años.Pero la de agosto no es la única cifra que avala la posición del Alcalde capitalino: desde que entró a regir la prohibición al porte de armas con salvoconducto, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes es de 16, cuando el primero de enero el gobierno Petro la recibió en 22.Investigadores del Instituto de Investigaciones y Desarrollo en Prevención de Violencia y Promoción de la Convivencia Social, Cisalva, explican que la idea es aplicar ese mismo modelo en Cali, pero haciendo hincapié en que no se trata simplemente de que los ciudadanos se desarmen sino que haya una serie de acciones conjuntas para combatir la violencia.“La idea es que, como en Bogotá, se aplique un plan integral de desarme. Eso implica no sólo el decomiso de las armas sino también campañas pedagógicas para las personas que tienen estos artefactos, para que los usen con responsabilidad. Y también pedagogía en los colegios para que los niños crezcan en una cultura de no violencia”, explica uno de los investigadores de Cisalva.El problema con Cali es que la violencia y los homicidios no solamente se generan por delincuentes comunes u organizados (guerrillas, bandas criminales). Cali, además de contar con herramientas terriblemente eficientes para matar, tiene un mal temperamento.De acuerdo con el personero de Cali, Andrés Santamaría, el 50% de los homicidios que se presentan en la ciudad son por motivos de venganzas personales y un 25% adicional tienen que ver con riñas e intolerancia.Dicho de otra manera, el 75% de los asesinatos de la capital del Valle no son cometidos por criminales. Son cometidos por ciudadanos que nunca antes tuvieron problemas con la ley, por padres de familia, maestros de escuela, abogados, estudiantes universitarios... “Ese es el problema de estar armados. Las personas de bien pueden perder el control por causa del alcohol o dejarse llevar por el mal temperamento. Creo que Cali necesita desarmarse no solamente de balas sino de intolerancia”, sentencia el Personero.Santamaría agrega que por eso es de vital importancia que se amplíen los controles de las autoridades, para sacar los cañones de las calles. “Cada vez son más los ciudadanos que piensan que un revólver o una pistola los puede proteger. El llamado es a que se aumenten los controles por parte del Ejército para que no se aprueban tantos salvoconductos de porte de armas de fuego”.Según estudios de la Personería, en este año han sido aprobados 2.500 permisos de porte en el área metropolitana por parte de la Tercera Brigada. Pero, pese a esa cifra, lo cierto es que en Cali es indeterminado cuántas armas existen. Medicina Legal, la Policía, la Alcaldía, el Ejército, nadie se atreve a dar una cifra concreta. Estimados de observatorios de violencia afirman que sólo en la capital del Valle hay 280.000, es decir que si cada ciudadano portara una, más del 1o% de todos los caleños que habitan la ciudad estarían armados. Y esa cifra se refiere sólo a las amparadas.Las autoridades admiten que es imposible saber cuántos artefactos hechizos hay en las calles. Se sabe de armerías artesanales en barrios como Mariano Ramos, en donde, dependiendo de su sofisticación, se pueden comprar pistolas, revólveres, escopetas hechas con tubos de PVC y de metal desde $90.000.Un pandillero en extraña situación de retiro voluntario dice que en el Planchón de la galería de Santa Elena se comercializan armas ilegales por un millón de pesos cada una. Entonces, la pregunta es, ¿el plan desarme servirá para combatir esos artefactos fantasma? El secretario de Gobierno de Cali, Carlos José Holguín, cree que sí. Dice que los controles son ahora mucho más rígidos y que al focalizar la medida en comunas que tienen un alto impacto de violencia se van a decomisar armas amparadas, ilegales y hechizas.“Hemos probado esta medida en fines de semana y ha resultado. Como la Policía está concentrada en el control, logramos mayores decomisos y así no sólo evitamos que haya gente armada sino que también golpeamos a delincuentes”.Pero, la medida no tiene buena acogida en un importante actor de la ciudad: el Ejército. El comandante de la Tercera Brigada, general Ricardo Jiménez, dice que el plan desarme no será efectivo porque “el 99% de los delitos no son cometidos con armas amparadas sino con armas ilegales o hechizas” y atribuye la disminución de la violencia en Bogotá a un plan nacional de paz y no sólo a la restricción al porte. El debate, sin embargo, no queda allí pues Cisalva asegura que en Cali 40% de los delitos involucran armas con salvoconducto. Por ahora, lo único que resta es esperar los resultados del piloto que termina en un mes. Amanecerá y veremos.Cifras 1 millón doscientas mil armas de fuego existen en Colombia, según censo del Congreso. 31 menores de edad cometieron homicidios en Cali durante este año. En todos los casos, dispararon en contra de sus víctimas. 131 nuevos permisos para portar armas de fuego fueron aprobados este año por parte de la Tercera Brigada, en Cali.

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