El miedo ante enfrentamientos entre Ejército y Farc en el norte del Cauca no da tregua

El miedo ante enfrentamientos entre Ejército y Farc en el norte del Cauca no da tregua

Noviembre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Oriana Garcés Morales | Reportera de Elpaís.com.co

Decenas de habitantes desplazados dejan los enfrentamientos en las últimas semanas en los municipios de Caloto y Corinto. A pesar de la tregua anunciada por las Farc el pasado lunes, en esta zona del país el conflicto continúa.

Tras más de 48 horas del inicio de la tregua unilateral -anunciada por las Farc en La Habana, Cuba-, el desplazamiento y el miedo a un enfrentamiento entre guerrilla y Ejército siguen siendo la constante en la zona rural de los municipios de Caloto y Corinto, en el norte del Cauca.Familias enteras reunidas en sitios de resguardo, centenares de niños que no van a las escuelas y actividades agropecuarias paralizadas, conforman el panorama que se vive hoy en cinco veredas de esos dos municipios, donde en los últimos días se han registrado combates entre miembros de la Fuerza Pública y el Sexto Frente de las Farc.En el corregimiento de Huasanó, en Caloto, los niños dicen que "aquí no pasa nada". Sin embargo, muchos de ellos llevan una semana sin dormir en sus casas por temor a quedar en el fuego cruzado. Además, aunque faltan 17 días para que se acabe el año escolar, este miércoles sus padres "decidieron que no van a mandarlos más a estudiar si el retén del Ejército sigue afuera de la escuela, pues consideran que es un riesgo". Así lo explicó Orlando Gómez, rector de la Institución Educativa Agroempresarial Huasanó.Todo comenzó el pasado 13 de noviembre, cuando un artefacto explotó a escasos diez metros del centro educativo. El hecho dejó una mujer herida por las esquirlas y una significativa disminución de la asistencia a clases. De los 180 estudiantes que hay matriculados, tan sólo el 40% continuaron con sus actividades académicas, según explicó Gómez.La cifra bajó aún más tras un combate que, el pasado martes, obligó a terminar la jornada de un momento a otro. "Como a las 9:00 a.m. se escucharon unas explosiones en la parte alta y después las ráfagas. Ahí fue cuando los pocos niños que habían se fueron", indicó el rector, quien no ocultó su preocupación por el tema. "Hasta el momento nadie se ha acercado a apoyarnos, aunque enviamos informes sobre la anormalidad académica a las autoridades municipales y departamentales", agregó.Encerrados en sus propias veredasLas consecuencias del conflicto en esta parte del país no se limitan a la ausencia de los niños en la escuela. Cuando salen, muchos de ellos no llegan a sus casas, sino a una vivienda que su comunidad ha acondicionado para reunirse y resguardarse durante los combates. Así sucede en La Cuchilla, El Carmelo, El Jagual, Guabito y San Luis, donde según cifras de la Alcaldía de Caloto el temor ha causado el desplazamiento de casi 200 personas en la última semana. Lo más preocupante es que, de acuerdo con una fuente de la Personería, la situación podría extenderse a otros lugares. Tan sólo en La Cuchilla, una vereda en lo alto de la cordillera central, 67 personas se encuentran refugiadas bajo un cambuche de aproximadamente 60 metros cuadrados. Allí duermen, cocinan, juegan, intentan mantenerse ocupados y, sobre todo, esperan. Son 30 niños, 30 adultos y siete ancianos, que aún no ven que se haga efectivo el cese al fuego anunciado por la guerrilla.Oliberto Dagua, vocero de la comunidad, afirmó que desde el pasado miércoles llegaron a ese lugar "para que ninguno de nosotros resulte herido. Este sitio está más alejado de la Fuerza Pública y por eso acá tenemos menos riesgo". Desde esa vivienda, que en lo alto de una montaña advierte con una bandera blanca la presencia de la población civil, han sido testigos de dos enfrentamientos en la última semana. "Unos están en una montaña y los otros en la del frente y así se la pasan. Por eso nos tocó salir, no queremos quedar en la mitad", dijo otro campesino.En un principio los habitantes de La Cuchilla sobrevivieron con los alimentos que lograron sacar de sus parcelas y el pasado sábado recibieron algunas provisiones de la Alcaldía. "El problema es que no podemos regresar todavía y nuestros cultivos se están perdiendo", afirmó una mujer, quien además debe cuidar a su hijo de brazos.En los últimos días el pequeño ha dormido, al igual que el resto de la comunidad, en improvisados colchones hechos con maleza y costales, bajo un techo construido con dos plásticos. El momento más difícil es la madrugada, pues el refugio no tiene paredes con las cuales proteger a los campesinos de los fríos vientos. "Algunos nos hemos enfermado, porque además nos ha llovido y el plástico no evita que se entre el agua", contó la mujer. El miércoles, cuando cumplían una semana en el lugar, el Comité Internacional de la Cruz Roja les entregó colchonetas, una ayuda económica y folletos en los que se explica cómo actuar en situaciones de conflicto y qué cuidados tener para no ser víctima de las minas antipersonal o la munición sin explotar. Pero por ahora, estas 67 personas continúan a la espera de que, de aquí al 20 de enero, se haga efectiva la tregua unilateral anunciada por las Farc. De esta forma, tal vez, tengan unas semanas de tranquilidad en sus casas.

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