El microtráfico y la extorsión siguen reinando en la galería de Santa Elena

Septiembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

En el principal centro de abastos de la ciudad los delincuentes encontraron una de las zonas más rentables para el crimen.

[[nid:462843;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/09/operativos-galeria-santa-elena.jpg;full;{En repetidas ocasiones en la galería han hecho presencia grupos especiales de la Policía durante varios días para controlar a expendedores de droga. Foto: Archivo | El País}]]

El pasado 29 de agosto el Gaula de la Policía de Cali llegó a la galería de Santa Elena para capturar a un hombre de 38 años, apodado Niño Malo, quien era señalado por un informante   de ser el ‘cerebro’ de un grupo dedicado a extorsionar a los comerciantes de esa plaza de mercado. Lea también: Cae banda que extorsionaba a los comerciantes de la galería de Santa Elena en Cali

Se trató de la captura número 49 de un  presunto extorsionista realizada en la plaza de mercado en lo que va de este año. Sin embargo, la singularidad del operativo residía en el hecho de que esta vez el capturado era uno de los comerciantes de la plaza quien, según consta en los archivos de la Policía, había denunciado meses antes ser víctima de las extorsiones.

De acuerdo con el informe del Gaula, ‘Niño Malo’ es un reconocido comerciante de lulo que, según los  testimonios entregados por alias Geovanny, capturado el pasado 26 de junio junto a otras 17 personas por el mismo delito en Santa Elena, había formado e incluso dotado de armas a la banda denominada ‘Los Inquietos’, quienes semanalmente ganaban más de $40 millones de pesos como producto de las extorsiones a los comerciantes de lulo de esa plaza de mercado.

El 25 de marzo de este año, la Policía capturó a 18 personas, presuntos integrantes de la ‘banda del Trompón’, una organización delincuencial que  con las extorsiones en el interior de la galería, acumulaba ganancias cercanas a los $600 millones mensuales. 

La banda era liderada por alias Trompón, también capturado y quien, llevando el delito a su extremo más rentable, extorsionaba a todas los eslabones de la cadena de comercialización de cualquier producto en Santa Elena. Quien vendía tinto debía pagarles $1000 por día, lo mismo que quienes vendían cigarrillos, chicles, bananas... También pagaban los carniceros, los tenderos, la señora que vende ropa usada y la que vende arepas y empanadas. 

Los comerciantes de verduras cancelaban $50 mil semanales y los de papas, $150 mil. Los dueños de los camiones, que transportan los productos agrícolas, pagaban $25 mil  por su ingreso a la galería. Las extorsiones llegaron hasta el punto de que  se hizo popular la frase: “un bulto de lo que sea tiene un precio mientras está en el camión y otro cuando lo bajan”. La diferencia de esas cifras era lo que se llevaba la ‘banda del Trompón’. 

Con la desarticulación de esa organización, indica el comandante del Gaula de Cali, coronel Edilson Mosquera, una nueva estructura empezó a gestarse para tomar el control de las extorsiones en la plaza de mercado. “La captura de ‘Trompón’ y su gente, dejó un espacio que pronto empezó a ser ocupado por otros delincuentes conocedores de la rentabilidad de ese delito”. 

De acuerdo con los testimonios de varios comerciantes, las capturas hicieron que las extorsiones cesaran inmediatamente. Sin embargo, desde junio pasado las intimidaciones resurgieron y, aunque no se produjeron extorsiones, los comerciantes empezaron a recibir panfletos en los que se mencionaba que un nuevo grupo había llegado y que pronto empezarían a enviar por “la cuota”. 

Gracias a las denuncias de varios vendedores sobre la presunta aparición de la nueva banda, el Gaula de la Policía inició labores de inteligencia que teminaron con la captura, el pasado 26 de junio, de 18 personas, al parecer integrantes de la banda llamada ‘Los Inquietos’. 

Entre los capturados se encontraba alias Geovanny, de 38 años, que decidió colaborar con la justicia y  le reveló a los investigadores la responsabilidad de ‘Niño Malo’ en la formación del nuevo grupo de extorsionistas. 

Según afirmó Geovanny, ‘Niño Malo’ empezó a conseguir armas de fuego de  fabricación  casera y a contratar a pandilleros del oriente de Cali para  extorsionar. 

Incluso, reveló un investigador de la Policía, les entregó una lista con los nombres y los teléfonos de los comerciantes a quiénes debían intimidar y les prestó una finca para que los citaran y les hablaran de los montos de dinero a pagar. Ahora bien, las directrices de ‘Niño Malo’ eran no solo extorsionar a los vendedores de lulo sino a todos los comerciantes de la galería, como lo hacía antes la ‘banda del Tompón’. 

Varios de los vendedores se negaron a ceder ante las intimidaciones, lo que hizo que los delincuentes reaccionaran y amenazaran a varios de ellos. El pasado 17 de julio, asesinaron a Arcesio Arango, un mayorista de cebollas proveniente de Palmira. 

A pesar de que la Policía afirmó no tener indicios sobre los móviles del crimen, la familia denunció ante los medios de comunicación que el comerciante  había recibido amenazas en contra de su vida por parte de los extorsionistas, al negarse a pagarles.

El 13 de mayo de este año, la Policía capturó a doce presuntos miembros de la estructura criminal ‘los Rastrojos’ en  barrios aledaños a la galería y en el oriente de Cali. Lea también: Basuco, un negocio millonario sostenido por los indigentes en la galería de Santa Elena

Las investigaciones apuntan a que los detenidos trabajaban para alias Chirry, también capturado, quien a su vez estaba bajo el mando de alias Búho, uno de los jefes de ‘los Rastrojos’ en Cali y responsable de al menos 80 homicidios, entre ellos, los ocho cometidos en la masacre de la Discoteca Barra la 44, en noviembre de 2013. 

La estructura de ‘Chirry’ se dedicaba a extorsionar principalmente a los vendedores de cebolla, a quienes les exigían $3 mil por cada bulto de  verdura vendido. Así, según el Gaula, reunían cerca de $60 millones mensuales. 

Sin embargo, la extorsión era solo uno de sus intereses, pues la banda, además, se dedicaba al sicariato y buscaba establecerse en Santa Elena para controlar la venta de drogas en su interior. 

Así lo afirmó en su momento el directo de  la Dijín, general Jorge Rodríguez, quien dijo que “era una estructura de crimen organizado dedicada al ‘outsourcing’ criminal, conformada por un brazo armado, que se encargaba de homicidios selectivos, microtráfico, narcotráfico y el control territorial de las zonas de injerencia de la organización; además, un brazo financiero, encargado de la extorsión a comerciantes de productos agrícolas”. 

Ahora bien, varias personas que conocen el accionar de los traficantes dentro de la galería, afirman que la captura de los presuntos ‘Rastrojos’ significó el enfriamiento de una posible disputa entre bandas por acaparar el control de la plaza de mercado como zona de venta de drogas. 

“Aquí hay dos bandas que controlan el tráfico, ‘los Paisas’ y ‘los Primos’. Entre ellos no hay problemas, porque se respetan sus territorios, pero si alguien más quiere entrar, ahí entonces se arma una guerra”, dice una fuente  de la galería. 

Sería una guerra por el control de la venta de todo tipo de drogas, marihuana, cocaína, pepas, basuco, que puede dejar dividendos de más de $300 millones mensuales.

 Sí, Santa Elena es uno de los principales expendios de droga de la ciudad, pues es receptora de gran parte de la marihuana que llega desde el norte del Cauca, parte se vende allí mismo y otra se distribuye al resto de Cali.  También  se ha convertido en un zona de tránsito de armas y de operaciones de bandas criminales.

 “Es un galería muy concurrida, con una población flotante muy alta, con entrada y salida de vehículos todo el tiempo. Eso se presta para cualquier cosa. Es muy fácil esconder armas y drogas, por eso se hace atractiva e importante para los delincuentes en la ciudad”, sostiene el comandante del Gaula la Policía de Cali, coronel Edilson Mosquera.

Aunque la Policía afirma que por ahora no tiene información de otras bandas extorsionando en la galería, comerciantes dicen que ya han recibido panfletos de nuevos grupos. 

“Que nosotros sepamos, hay al menos otras tres bandas que están empezando a intimidarnos”, dijo un comerciante que, por razones obvias, prefirió no decir su nombre. Varios testimonios indican que se hacen llamar ‘los Melos’, ‘los Galácticos’ y ‘los Chachos’ y, de acuerdo con un hombre que conoce de cerca el funcionamiento de las estructuras ilegales en la galería, están compuestas por más de seis personas, la mayor parte jóvenes pandilleros.   “Las armas están corriendo por toda la galería. Se ve a personas nuevas andar por ahí, varias armadas. Aquí todo el mundo teme que esto estalle en cualquier momento”.

Aumento de venta y consumo de heroína Según testimonios de personas que trabajan con habitantes de la calle,  una de las zonas en que se ha notado un creciente consumo de heroína es en la galería de Santa Elena.  Los habitantes de la calle que viven alrededor de esa plaza de mercado  son en su mayoría consumidores de basuco y heroína. Esta última empieza a causar graves problemas de salud pública pues los consumidores suelen usar jeringas desechadas para inyectarse.  Fuentes de la plaza  sostienen que la heroína está entrando desde el norte del Cauca y es notorio un aumento del consumo de esta droga.  Los mismos grupos que venden  marihuana, cocaína y basuco están tras la venta de heroína.
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