El Inpec, una institución 'presa' de pecados propios y ajenos

El Inpec, una institución 'presa' de pecados propios y ajenos

Abril 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País | Colprensa
El Inpec, una institución  'presa'  de  pecados propios y ajenos

Cristopher Chávez Cuellar, alias ‘El Desalmado’, quien se fugó el pasado sábado de la cárcel de mediana seguridad las Heliconias, en Florencia y fue recapturado por la Policía.

Luego de la fuga de alias El Desalmado de la cárcel Las Heliconias, en Florencia, Caquetá, quedó en evidencia la aguda crisis carcelaria. Radiografía de una entidad 'presa' de males propios y ajenos.

La fuga el pasado domingo en la madrugada del confeso homicida de cuatro niños en Florencia (Caquetá), y quien estaba recluido en la cárcel Las Heliconias, dejó en evidencia la aguda crisis  por la que atraviesa el sistema carcelario en el  país, no solo por temas de hacinamiento, sino también por la corrupción que parece generalizada.

El director de la Policía Nacional, general Rodolfo Palomino, aseguró que el escape de Cristopher Chávez Cuellar, alias ‘El Desalmado’, obedecía a un cuadro de corrupción en el que era notorio que fueron los mismos guardas de seguridad quienes le facilitaron la huida de prisión.

“Esta fuga pudo darse con la ayuda de los guardas de seguridad, quienes le habrían facilitado herramientas como un cortafrío y un teléfono celular”, aseguró Palomino y añadió que 'El Desalmado' pasó varios filtros que necesitaban de la colaboración de externos ya que estaba en "una celda, dentro de una celda".

En ello estuvo de acuerdo el ministro de Justicia, Yesid Reyes, quien señaló que la fuga de Chávez no se debió a fallas estructurales en la cárcel de Las Heliconias. 

Para instituciones como la Defensoría del pueblo, que ha denunciado en varias oportunidades que el hacinamiento en las cárceles ronda el 54% en todo el país,  la corrupción y  la sobre población de presos son dos problemas que van  de la mano y que requieren una solución integral y estructural. 

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La Defensoría del Pueblo ha insistido sobre la ineficiencia del sistema carcelario nacional porque –dice- no tiene ni la capacidad, ni el personal, ni la infraestructura suficiente para atender los internos, además del hacinamiento, y la constante violación al derecho a la salud a las que están sometidos los sujetos privados de la libertad. 

Todo esto, según el defensor José Armando Otálora, incide en el índice de homicidios e intentos de fuga, los cuales se han multiplicado. “En  los últimos dos años se han registrado diez fugas y, dadas las condiciones de hacinamiento e infraestructura, podrían ser más frecuentes”.

Ante las afirmaciones, tanto del Director de la Policía como del Defensor del Pueblo, el director (e) del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, coronel Carlos Julio Pineda Granados,  indicó  que aunque la situación actual de las penitenciarías en el país no es la ideal, ello no significa que el Inpec sea una institución corrupta. 

Argumentó que estas circunstancias se deben a desórdenes del Estado que le dejan la obligación al Inpec de recibir y hacerse cargo de miles de sindicados cuando, según la norma, esa no es su función.

“El Inpec recibe muchísimos sindicados y no tiene dónde albergarlos porque además simplemente no es su deber, es obligación de los entes territoriales que no se han apropiado, ni apersonado, ni han construido las cárceles municipales y distritales que debían de tener… los jueces como no tienen a donde mandar a los internos con medidas preventivas los envían a las cárceles responsabilidad del Inpec”, dice el coronel.

 “Heliconias tiene 1.400 internos y 150 funcionarios de vigilancia, es una infraestructura moderna, de tercera generación y se presentó una fuga; pero en Cartagena, donde hay 2.500 internos y 88 personas encargadas de la vigilancia no ha habido una fuga en más de diez años, son más internos, menos guardas y bastan, ese no es el problema”, señaló el director (e) del Inpec. 

Para él, que haya más guardas no garantiza la seguridad de un penal; aunque dice que el tema presupuestal se ha visto reducido y los encargados de hacer las contrataciones de guardas de cárceles tampoco han hecho nada al respecto.

El funcionario, en medio de la crisis del Inpec, hizo un llamado al Estado para que se revise la política criminal, ya que una realidad es que no existen cárceles suficientes para albergar a tantas personas que cometen delitos, y menos ahora cuando se habla de dar cárcel a quienes maltraten animales o conduzcan con niveles de alcohol.

“Uno como receptor de los reclusos tiene que mirar lo que plantea el Estado porque ya se está diciendo que cárcel para los que le pegan a los animalitos. A esa gente sí hay que darles sanciones y duras…, pero no cárcel porque ¿a dónde los van a meter? Dicen cárcel pero, ¿dónde están?, ¿dónde tienen esas cárceles los municipios?”

 Alejandro Álvarez, secretario de la Federación Colombiana de Trabajadores del Sistema Penitenciario y Carcelario (Fecospec), señala que aunque sí es cierto que el Inpec tiene problemas de corrupción, “desde los más altos mandos hasta los mismos vigilantes”, la crisis reside en la cantidad de personas dentro de las penitenciarías y los pocos guardas.

“Por cada guardián hay cientos de internos y de ahí nace la corrupción. El Estado es el que está fallando, porque no hay recursos, hay falencias, las cárceles está hacinadas y los internos nos superan en número, hay patios de más de mil internos que son cuidados por un solo guarda”, señala Álvarez. Agrega que en vista de que esa “crisis” no es nueva, se creó la Unidad de Servicios Penitenciarios (USP), que maneja parte de los recursos económicos del Inpec para evitar que hubiera más corrupción dentro del instituto. 

“Comprar un candado a través de la USP se volvió engorroso, hicieron reformas para no darle más dinero al Inpec, para que no hubiera más corrupción, pero al contrario, esa unidad se convirtió en un foco de corrupción. Gastan muchísima plata en arriendos y funcionarios que no estaba programados y que no son necesarios”, dice.

 “Ya es hora de que el Estado se ponga al día en materia carcelaria porque lo que dice el Vicefiscal es en parte cierto. En todo el mundo hay corrupción pero en Colombia se dan muchos privilegios, aquí las cárceles están estratificadas, hay cárcel para los Nule, para los de Interbolsa, para los políticos y entonces nos piden más trabajo, más compromiso para atender ese tipo de beneficios y nosotros estamos en déficit de personas, infraestructura, vehículos y más”, agrega.

En vista de la innegable crisis y la situación que al parecer se le salió de las manos al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, el vicefiscal Jorge Perdomo consideró que para dar una pronta solución a esto se debe reestructurar el sistema penitenciario para que sea la Policía la que asuma la seguridad de los centros carcelarios.

“Sin duda, con esto la fuga de ‘El Desalmado’ ha quedado claro que el sistema penitenciario colombiano sigue demostrando su inoperancia, sigue demostrando su insuficiencia y yo creo que en Colombia hay que empezar a repensar si la seguridad de las cárceles debe seguir estando en manos del INPEC o cederla a la Policía”. 

Esta propuesta despertó posiciones encontradas  entre analistas y defensores de Derechos Humanos.

Para el docente de Maestría de la Escuela Superior de Guerra, Juan Pablo Gómez, la propuesta de Perdomo es simplemente inviable, pues la Policía actualmente no está en capacidad numérica de atender las necesidad de vigilancia de los presos del país. 

 “Solo Bogotá necesita más policías, para no decir que en casi todas las ciudades hay déficit de pie de fuerza policial. Entonces, ¿de dónde van a sacar los policías para que hagan de guardianes”. 

Para el analista, además, entregar la administración total del Inpec a la Policía no resuelve los problemas de esa institución, que son estructurales. “Eso no acabaría con la corrupción, que es uno de los problemas más graves del Inpec. Lo que se requiere es una reforma total, en la que se contemple acabar con los sindicatos del Inpec, así como mejorar los salarios de los guardianes y la implementación de un régimen castrense. El Inpec tiene un problema de recursos, pero ningún Gobierno ha querido asumir el costo político y económico que implica una reforma estructural de esa institución”, concluye el docente. 

Por su parte, el director de la Policía, general Rodolfo Palomino, afirmó que asumiría el reto de administrar completamente las cárceles del país y que, en caso de que la propuesta de Perdomo prosperara, solo sería necesario estudiar los mecanismos por los cuales la Policía pasaría a prestar la vigilancia de las cárceles. 

“La Policía siempre ha estado en capacidad de asumir todos los retos que se la han impuesto, por lo tanto, estaremos en capacidad de administrar el Inpec, en caso de que nos sea encomendada. La Policía haría los ajustes necesarios para cumplirle al país”, afirmó Palomino. 

Para el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, el cambio de la administración de la seguridad en los penales del país no cambiaría en nada la situación crítica de la población carcelaria.

De acuerdo con Otálora, el problema no es solo de quién presta la seguridad, sino  una crisis general del sistema carcelario, de la cual el hacinamiento es su manifestación más evidente y grave. 

“Cambiar la administración puede resolver temas de corrupción y tal vez de seguridad, pero hay otros problemas, como los de salud de los reclusos, los derechos que les son violados, el grave hacinamiento que en todo el país es de más del 50%, entre otros (...) La crisis solo puede resolverse con un aumento de los recursos para la Rama Judicial”.

Promesas incumplidas En enero de este año,  el Gobierno Nacional llegó a un acuerdo con los sindicatos del Inpec para mejorar las condiciones laborales en las cárceles. Entre los acuerdos se encuentra el aumento de guardas.  De acuerdo con el sindicato del Inpec, se necesitan  16.000 trabajadores para funcionar adecuadamente, sin embargo, actualmente apenas se superan los 6.000.   Al menos 15 establecimientos requieren  mejoras en su infraestructura, de acuerdo con estadísticas del Inpec.  
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