El falso monje shaolin que mató a colombiana sería un “asesino en serie”

El falso monje shaolin que mató a colombiana sería un “asesino en serie”

Junio 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz | Corresponsal de El País España
El falso monje shaolin que mató a colombiana sería un “asesino en serie”

Mujeres colombianas que viven en España protestan con retratos de Jenny Sofía Rebollo y piden una fuerte condena contra el falso monje shaolin que la asesinó en Bilbao.

Juan Carlos Aguilar, el falso monje shaolin que asesinó y torturó a la colombiana Jenny Sofía Rebollo y a una nigeriana, habría asesinado a otras mujeres e incluso su propio hermano.

Los productores de series de televisión especialistas en crímenes como CSI, como Mentes Criminales o también la polémica Dexter pudieran copiar de la vida real el caso de Juan Carlos Aguilar, el falso monje shaolin, el falso campeón de karate y el falso experto en artes marciales que asesinó en Bilbao a dos mujeres, entre ellas a la colombiana Jenny Sofía Rebollo. Este novela negra parece haber llegado a su fin con la confesión de este hombre de 47 años, pero no, según los expertos de la Ertzaintza, la Policía vasca, apenas comienza, pues se cree que no han sido las dos únicas víctimas, sino que en la macabra lista pueden incluirse otras mujeres e incluso su propio hermano, muerto en el mismo lugar en 1997 aplastado por un montacargas.“No sabemos qué pudo ocurrir en realidad entonces, pero hemos comenzado a buscar, a releer el sumario, a mirar listas de personas desaparecidas, sobre todo inmigrantes, personas vulnerables que a veces se quedan poco tiempo en una ciudad y que luego desaparecen. Estamos revisando todo pues el perfil de Aguilar encaja de manera perfecta en el de un asesino en serie”, dice uno de los responsables de la investigación.De carácter prepotente, narcisista, meticuloso y mentiroso, lo que llama la atención de los investigadores es también la forma como ha matado a las dos mujeres, a golpes y con tortura.“Está claro -dice el psiquiatra especialista en Medicina Legal, José Cabrera- que su vida está cargada de rasgos anómalos, como lo es por ejemplo esa pasión por las armas, por la lucha, el combate y lo esotérico- De hecho, en su página web escribía que su vida se había forjado a base de golpes, frialdad y presión psicológica extrema, algo que trataba de pasar a sus alumnos, con los que era bastante exigente”.“Mezclemos un ego inflado, con delirios de grandeza y además un carácter místico y obtendremos una personalidad peligrosa que podría explotar con el sadismo que lo ha hecho. El hecho de atacar a las mujeres, al menos, los dos últimos crímenes, nos ilustra sobre el carácter sexual de sus crímenes”.Según las investigaciones Aguilar podría padecer desde hace dos años un tumor cerebral, pero hasta ahora ningún hospital lo ha certificado. En el caso de que este haya sido el llamado detonante, la causa por la que se ha atrevido a matar, es posible que la lista de crímenes coincida con la fecha en que se enteró de su enfermedad.“La patología de este falso monje shaolin, -dice el profesor de Criminología Juan José Garrido- que se ha inventado todo un currículo, que se ha hecho famoso en varios programas de televisión que nunca pusieron en duda sus falsos estudios, coincide con la de un asesino en serie pero desorganizado que se rige mas por los impulsos. Cabe destacar que a la mujer nigeriana la metió a su gimnasio a la fuerza, a una hora en la que arriesgaba todo, y que fue un vecino que vio, el que alertó a la Policía. Cuando llegaron la mujer estaba atada, molida a golpes y sin sentido. Un sadismo extremo. Ni siquiera abrió la puerta, tuvieron que abrirla a golpes de una maza”. Aguilar mató a la colombiana, también a golpes y con terribles torturas, la descuartizó, metió sus restos en bolsas de plástico y luego las repartió, entre su casa y el gimnasio. Inicialmente, la policía pudo identificarla por los implantes mamarios. Luego se encontró las bolsas donde estaban sus manos.Para algunos de sus amigos, Aguilar llegó “tocado” de su viaje a China en 1994. Al volver y haber estado en el templo Shaolin en Henan comenzó a cambiar su historia y su historial. Más que algo espiritual, Aguilar vio una oportunidad de negocio y organizó varios viajes al templo, a un precio de tres mil euros por una semana. En 1996 trata de fundar una franquicia en Berlín pero las cosas no le fueron como esperaba. Inicia entonces su afán para que se le reconozca como representante en España del templo Shaolin y se hace llamar maestro y a exagerar en sus logros deportivos y personales.La Federación española de Karate ha aclarado que Aguilar nunca estuvo ni federado, ni asociado ni ha ganado ningún campeonato en España.Tras la muerte de su hermano, del que había aprendido la pasión por las artes marciales, Aguilar emprende un camino hacia la cumbre y gracias a las falsedades de sus logros, consigue que varios programas de televisión, como Redes por ejemplo, de difusión de la ciencia, se interesen por él. Su ego sigue creciendo y se vuelve intolerable, implacable y déspota con sus alumnos y amigos.Tras los primeros exámenes mentales, la Policía española dice que Aguilar está sano, que es consciente de lo que ha hecho y no padece ni ha padecido de enfermedades psiquiátricas y solo menciona la aparición, sin confirmar aun, de un tumor cerebral hace dos años.De hecho tras ser detenido en Bilbao en el momento en que martirizaba a Maureen Ada Otuya, de nacionalidad nigeriana, confesó que su intención era matarla, como lo había hecho una semana antes con la mujer colombiana. Ada fue rescatada, llevada al hospital pero la gravedad de los golpes le produjeron la muerte tres días mas tarde.“Daba pena ver como quedó, -dice un miembros del servicio sanitario que se encargó del traslado al hospital- se ve que le dio golpes de todo tipo, patadas y puños. Estaba destrozada por dentro, ha sido cruel y despiadado”.Aguilar “pescaba” sus víctimas en un bar que frecuentaba y que está ubicado frente a su vivienda o en la calle cerca del gimnasio engalanado con adornos orientales. Allí le ofreció trabajo a la colombiana en el gimnasio como masajista, como ella misma se lo dijo a su familia en Montería. Luego ya no volverían a saber nada de Jenny.Por ahora el asesino de las dos mujeres sigue prestando declaración a la Policía. Se le acusa de doble asesinato y al parecer con alevosía y ensañamiento, lo que los dejaría en la categoría de asesinatos cualificados, los mas graves, con penas de 20 a 25 años de prisión cada uno. De ser considerados como homicidios las penas serían entre 10 y 15 años.

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