El drama tras los trece años de secuestro del Sargento César Augusto Monsalve

Noviembre 02, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Por Oriana Garcés Morales | Especial para El País

Durante trece años, la madre del sargento César Augusto Lasso ha luchado por la libertad de su hijo. El militar fue secuestrado en Mitú, el 1 de noviembre de 1998.

Hace trece años doña Fabiola Monsalve vio en el noticiero una imagen que cambiaría su vida. La oficina de su hijo, el sargento de la Policía César Augusto Lasso Monsalve, estaba completamente destruida.El 1 de noviembre de 1998, 1.500 guerrilleros de las Farc atacaron con explosivos la ciudad de Mitú, Vaupés, que era defendida por 120 policías. De esta toma, permanecen en la selva el sargento Lasso y el intendente Luis Hernando Peña Bonilla quien, se dice, fue asesinado en cautiverio por la guerrilla.Sólo hasta el 2 de noviembre, doña Fabiola recibió una llamada desde Mitú. “Era un técnico de aviación. Me dijo: ‘su hijo está vivo. Lo tienen las Farc con otros 60 secuestrados’. También me contó que César Augusto le había alcanzado a lanzar un papelito con mi número de teléfono, para que pudieran llamar a avisarme”.Aunque la señora agradeció la noticia, confiesa que nunca se imaginó los años de incertidumbre que le esperaban: ayer se completaron trece. “Aún con todo este tiempo, no se ve voluntad de las Farc o del Gobierno para su liberación”.Desde que comenzó el secuestro, doña Fabiola no ha parado de pedir la libertad de su hijo. “Hemos hecho peregrinaciones, misas, caminatas, cartas al gobierno, a las Farc... Hemos hecho tantas cosas que yo me pregunto: ¿qué más podemos hacer?”.En los primeros años de cautiverio, la guerrilla le permitía al sargento Lasso enviar cartas a su madre, quien le respondía con medicamentos, ropa, libros, cuentos y crucigramas. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo las pruebas de supervivencia dejaron de llegar y, desde septiembre del 2009 no se sabe nada del suboficial. “Lo último que me dijo fue: ‘mamá, tengo unos deseos inmensos de salir de aqu풔, recuerda.Sin duda, en estos trece años el momento más difícil para la familia fue el fallecimiento, el 1 de junio de 2009, de Daniel Lasso, padre del sargento. El señor, de 74 años, murió sin saber “cuándo regresará Cesitar”, como solía decir al ver las pruebas de supervivencia. Ahora, doña Fabiola debe mantener su mente ocupada para no “sentirse sola y agotada. Da impotencia ver el desamparo en que nos tiene el gobierno y las Farc”. Acompañada de una fotografía, en la sala de su casa, la señora pasa los días entre oraciones y manualidades, mientras espera el regreso del sargento Lasso. Trece años de esperaCon fotos, velas y aplausos, los familiares de personas secuestradas y desaparecidas recordaron ayer a sus seres queridos, en una misa en la Iglesia La Merced, por el aniversario del plagio del sargento Lasso.Durante la ceremonia un grupo de jóvenes, acompañados de una fotografía de cada secuestrado, encendieron velas para pedir la liberación de doce uniformados que permanecen en poder de las Farc. En el altar de la iglesia, un cartel con el rostro del sargento Lasso, que decía “Libérenlo”, simbolizó el clamor de los asistentes. Monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, hizo un llamado al presidente Juan Manuel Santos para que “le haga honor a la vida y al deber humanitario del Estado y abra un espacio para el intercambio humanitario”.La hermana del sargento Lasso, Miryam, aseguró que “en Colombia el tema del intercambio ha perdido vigencia política, a pesar de que en el mundo se demuestra lo contrario, como es el canje de más de mil presos palestinos por un soldado israelí. Debe primar la vida”. En la camiseta de la familia Lasso Monsalve, una frase del diputado del Valle asesinado por las Farc, Juan Carlos Narvaez, resume el drama que han vivido durante estos años: “No sé quiénes son más inhumanos, si quienes nos secuestran o quienes nos olvidan”.

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