El drama de los caleños que son heridos en medio de robos

El drama de los caleños que son heridos en medio de robos

Enero 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El drama de los caleños que son heridos en medio de robos

James fue herido en marzo del año pasado el sur de Cali en medio de un atraco. “Mi caso quedó en la impunidad”, dice.

James, un joven de 22 años, sobrevivió de milagro luego de recibir un impacto de bala en la cabeza durante un intento de atraco. Como él, en Cali se denunciaron 9011 atracos durante el 2015.

James tiene 22 años y hasta  el 27 de marzo de 2015 jugó fútbol. Ese día  un hombre en una motocicleta lo abordó sobre la Avenida Pasoancho con Carrera 35, le gritó que le entregara el celular, James se negó y  otro  hombre se le acercó por la espalda y le disparó. Lea también: Jefferson Herrera, el hombre que decidió no dejar de soñar.  La bala penetró por la parte izquierda de su cabeza y salió por la parte derecha. James sobrevivió pero la bala le afectó parte de su columna vertebral e hizo que perdiera el movimiento del hemisferio derecho de su cuerpo.  Luego de varias intervenciones quirúrgicas, James pudo empezar a mover con ciertas limitaciones su brazo derecho y ahora  realiza terapias semanales para mejorar el movimiento de su pierna derecha.  En su casa, sentado sobre un sofá, James piensa en todo lo que se fue. Jugó al fútbol toda su vida. De hecho, conoció a Jefferson Herrera --el futbolista que perdió la movilidad en sus piernas por un ataque con arma de fuego-- en su  adolescencia, en   la escuela Sarmiento Lora.  A principios de este mes, cuando se enteró del caso de Jefferson viendo los noticieros, se sintió tan desconcertado  como si fuera él mismo la víctima de otro ataque. No podía creer que ambos compartieran ese destino de simetrías paradójicas.  James alguna vez abandonó la idea de jugar al fútbol profesionalmente, pero nunca la necesidad de jugarlo. Eso, precisamente, es algo de lo que más extraña: los partidos de los domingos en la tarde, los festivos transcurridos en el parque del barrio junto a los otros y a la pelota.  Mientras habla admite con cierta tristeza que se equivocó. “Debí darle el celular”, dice. Y luego, con una rabia evidente: “pero es que por qué uno tiene que dejarse robar. Cómo así que en esta ciudad la Policía no le puede garantizar la seguridad a la gente, y entonces la recomendación es dejarse robar”, dice, y es difícil darle un argumento en contra. “Lo peor”, concluye James, “es que puse la demanda y no ha pasado nada. Hasta ahora no han capturado a nadie, mi caso quedó ahí, en la impunidad”. ***  Andrea realizaba su práctica profesional en una empresa ubicada en el sur de la ciudad. Un día, a principios de 2010, salió del trabajo para almorzar en su casa. La empresa está a unas diez cuadras de la que era su casa, pero Andrea decidió tomar un bus para llegar más rápido.   Al bajarse del vehículo, un hombre que simulaba llevar un arma de fuego le gritó que le entregara el bolso. Andrea, intimidada, le dijo que no había problema, que ella le entregaría su maletín luego de que sacara los documentos de identificación.  Justo en ese momento, el hombre empezó a golpearla en la cara, la empujó e intentó tirarla al suelo. Andrea se defendió, varias personas presenciaron la agresión y vieron cómo un hombre a bordo de una motocicleta se acercó gritando. “Qué pasa, qué pasa”. El otro le contestó: “Disparále que no se está dejando robar”. Así que el de la moto se bajó del vehículo y empezó a golpear a Andrea con el casco. Luego, cuando la mujer estaba seminconsciente sobre el asfalto de la acera, ambos hombres la golpearon durante unos momentos más y luego huyeron en la moto.  “Tengo que decir que, a pesar de todo, corrí con suerte. Si el ladrón de verdad hubiera tenido un arma, seguro me mata”.  En el bolso que le fue robado lo único que tenía con valor eran dos celulares y $5.000. *** Cifras de Medicina Legal indican q ue durante el 2014, en todo el país, 9.706 personas fueron heridas en medio de atracos. En Cali, del total de los 9.011 atracos denunciados en 2015, se calcula que alrededor de 800 terminaron en algún tipo de lesión contra la víctima.  En términos matemáticos, eso significa que si usted es víctima de robo en esta ciudad, tiene cerca del 10 % de probabilidades de terminar herido. Y las posibilidades de las heridas son muchas: un golpe en su estómago, en su rostro; una herida con un puñal,  un disparo que lo deje parapléjico, un disparo que acabe con la vida. Uno de los casos más mediáticos de los últimos días es el del futbolista Jefferson Herrera quien, según sostiene su familia, fue atacado con arma de fuego por dos hombres que querían hurtarle su celular. De acuerdo con la Policía, el caso está siendo investigado y no se descarta que el hecho se haya presentado en medio de una riña.   Según las estadísticas del Observatorio Social, hasta el 12 de diciembre de 2015, 73 personas murieron en Cali en medio de un hurto. En 2014 fueron 86 y en 2013, 124. Eso quiere decir que una persona víctima de un robo tiene cerca del 1 % de probabilidades de morir en el hecho.  *** La noche del 30 de junio de 2013,  Alejandra se dirigía de su trabajo a su casa en el barrio Chiminangos. Un hombre se le acercó, le preguntó si sabía de algún apartamento libre en la zona porque él estaba interesado en arrendar y, mientras Alejandra contestaba le dijo: “Sabe qué, no haga mucha murga y páseme todo lo que tenga o le meto ‘un puntazo’”.  Alejandra, asustada, intentó forcejear cuando el hombre le quitaba su bolso y en ese momento sintió un primer aguijonazo en su abdomen y luego otro en su brazo izquierdo. Al caer al suelo el delincuente huyó con sus pertenencias. La herida en el brazo izquierdo le hizo perder parte del movimiento de su muñeca. Andrea, Alejandra y James dicen que, entre las cosas que aprendieron luego de ser robados y agredidos, es que si vuelven a verse en una circunstancia de intento de robo, entregarían lo que les pidieran sin oponer resistencia.  “Como están las cosas a uno le toca aprender a vivir como en medio de lobos. Toca ser muy prudente, mirar por dónde caminar, estar siempre alerta”, dice Alejandra. 

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad