El Cauca aún no se libra de los ataques de las Farc

El Cauca aún no se libra de los ataques de las Farc

Noviembre 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié
El Cauca aún no se libra de los ataques de las Farc

Zonas de paz. En esta escuela, protegida sólo con una bandera blanca, hace unos días se refugiaron unas 130 personas de la vereda El Amparo, una de las más afectadas por los ataques de la guerrilla en octubre y en la última semana, luego de la muerte de ‘Cano’.

El miedo por la venganza de las Farc aumenta en el ‘corazón de la guerra’. El alivio tardaría en llegar en el departamento vecino.

El viernes 4 de noviembre el Cauca volvió a ser noticia. No lo fue por chivas bomba ni por ataques a la población civil. Esta vez en esa región, convertida en el corazón de la guerra, había caído el hombre más importante de las Farc. El anuncio se escuchó como una bomba en todo el territorio. A algunos habitantes les sorprendió que ‘Alfonso Cano’ estuviera refugiado a unos cuantos kilómetros de sus viviendas. Otros comprendieron, entonces, por qué desde el pasado mes los enfrentamientos aumentaron y la tensión mantenía en vilo a varios municipios. Hoy, nueve días después del golpe más fuerte a la guerrilla, el Cauca sigue en la mira de todo el país. Mientras algunas autoridades dicen que la región sentirá “un alivio” con la muerte del jefe de las Farc, para la población la guerra sigue y el miedo a las represalias de los subversivos se percibe en cada rincón.Esa temida venganza no se ha hecho esperar. El pasado domingo miembros de las Farc lanzaron un carrobomba contra el municipio de Jambaló: un policía murió y tres civiles sufrieron heridas. A los pocos minutos, en la estación de policía de Piendamó, también se sintió el estruendo de un explosivo que cobró la vida de un civil. El Cauca seguía siendo noticia. Pese a los hechos, para el gobernador Guillermo Alberto González la dada de baja de Guillermo León Sáenz (verdadero nombre de Cano) sí da un “respiro” a la región. Pero, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para que los ciudadanos gocen de la tan esperada calma?No hay tranquilidadEn el segundo piso de un edificio que parece estar a punto de caer está la oficina del personero de la localidad de Suárez, ubicada a pocos kilómetros del sitio donde cayó ‘Cano’. El funcionario dice no estar de acuerdo con el Gobernador. El hombre trigueño, que a diario recorre las veredas y observa los rostros angustiados de los ciudadanos, sabe que la tranquilidad aún está lejos.Revisa unos papeles y revela que en las últimas semanas, antes y después del operativo de las Fuerzas Armadas, el desplazamiento aumentó en un 500% en la zona rural del municipio. En la vereda El Amparo, donde unas 130 personas tuvieron que refugiarse en una escuela protegida tan sólo con una bandera blanca, la comunidad tampoco luce esperanzada. Sus casas están ubicadas al frente de la base militar de la Brigada 29, sitio que las Farc hostiga casi a diario. Don Carlos Medina, presidente de la Junta de Acción Comunal de la zona, cuenta que este mes no podrá cumplir con la siembra de café, pues muchos cultivos quedaron destruidos con la explosión de minas y granadas. “Qué si vamos a estar mejor o no. Eso no se sabe. Uno quisiera que esto que pasó nos ayudara, pero quién nos lo garantiza, si ni la comida se salva”. Días difícilesAunque expertos en conflicto armado califican la muerte de ‘Cano’ como un golpe certero a la estructura de las Farc, sí auguran días difíciles para el departamento que desde hace varios años es la cuna de esta guerrilla. Camilo González Posso, director de la Fundación Indepaz, no duda que los ataques se duplicarán. “Ya lo hemos visto en sitios como Jambaló y Caloto. Creo que se viene un periodo de dificultad de un par de años, pues hay una gran presencia militar en la región y eso aumenta las disputas territoriales”.Luego de la operación Odiseo, el presidente Juan Manuel Santos envió refuerzos de la Policía y el Ejército a los municipios cercanos al antiguo refugio de ‘Cano’. Sin embargo, en la zona también siguen cientos de guerrilleros que -según analistas- desplegarán acciones terroristas para demostrar que siguen fuertes. Que el ‘fin del fin’ no está tan cerca. Y es que ‘Cano’ no llegó solo a la cordillera Occidental. Los habitantes denuncian que en las primeras semanas de octubre se vieron llegar dos chivas, cada una repleta con más de 70 subversivos.Rumoran que venían del Naya, pasaron por Buenos Aires y luego llegaron a la vereda Alta Mira de Suárez. “Esa gente no se ha ido. Sigue aquí y está brava”, dice, casi susurrando, uno de los tantos habitantes que hoy se declara asustado.Los antecedentes también hablan de tiempos difíciles. De acuerdo con un informe de la Corporación Nuevo Arco Iris, 22 días después de la muerte del ‘Mono Jojoy’, la Fuerza Pública aún no había logrado controlar la zona en la que fue dado de baja. Incluso, las tropas que desembarcaron con la Operación Sodoma fueron hostigadas unas tres veces por día.Y a pesar de que se pronostican desmovilizaciones, expertos no creen que sean masivas, ya que en las tres semanas siguientes a la muerte de ‘Jojoy’ sólo once guerrilleros dejaron las armas.Esa temida ofensiva de la subversión, sumada a la historia bélica que acompaña al Cauca, explicarían, según el general (r) Harold Bedoya, porque hoy no se puede hablar de un alivio total. El ex comandante de las Fuerzas Militares compara la situación con un cáncer. Luego de la operación -dice- viene lo duro: la quimioterapia. “Eso es lo que vemos ahora. Además, el Cauca ha sido un escenario del conflicto. Allí han estado el M-19, el ELP, las Farc, las bacrim...”Otro punto en contra de la paz es el cordón umbilical que une a este territorio con el narcotráfico. En ese sentido, el ex militar y analista John Marulanda señala que mientras el Cauca siga siendo “un centro de cultivos ilícitos y una ruta primordial para el transporte de drogas”, las acciones terroristas seguirán presentes, a pesar de la muerte de ‘Cano’.PrevenidosA los pocos segundos de colgar el teléfono, el alcalde de uno de los municipios más afectados por el conflicto en el Cauca devuelve la llamada y pide no aparecer en este artículo. Acaba de opinar acerca del futuro de la región luego de la muerte del jefe de las Farc, pero el miedo le recordó que por estos días cualquier comentario puede convertirlo en un blanco. “Por favor no escriba eso último que le dije. Eso de que luego de la muerte de ‘Cano’ nos sentimos en riesgo”. Es más -concluye- no me cite para nada. En el departamento hasta las autoridades sienten incertidumbre. La secretaria de Gobierno de Piendamó, Aura María Aguilar, sólo revela que desde el ataque del pasado domingo se tomaron algunas medidas como cerrar los establecimientos nocturnos a la medianoche y, por primera vez, se restringió el parrillero hombre en las motos. Entre tanto, en el municipio de Morales, dos soldados que acaban de bajar de la selva para recoger agua en botellas plásticas reconocen que la población está en alerta. Cuentan haber celebrado con orgullo el histórico golpe a la guerrilla, pero saben que el camino es largo y son ellos, los que están en la zona roja, quienes deben enfrentar lo que se viene. Mientras seca el sudor de su rostro, uno de los hombres dice con resignación que los permisos se suspendieron. “Ahora sólo podemos pensar en ustedes, en proteger a todo el país”.La calma llegará, pero tardeA pesar del cielo gris que hoy se vislumbra en el Cauca, algunos analistas sí se atreven a afirmar que en unos meses las acciones van a disminuir y el ‘corazón’ de la guerra empezará a sentir un leve alivio. “Es lógico que por el momento aumenten los enfrentamientos, pero en unos meses habrá una mejoría. Los líderes que han perdido las Farc son irremplazables y eso ha hecho que tengan menos capacidad de mando”, explica el ex ministro de Defensa Camilo Ospina. Aunque eso no será de la noche a la mañana. El ex comandante de las Fuerzas Militares, el general (r) Fernando Tapias, aclara que la tranquilidad se verá de manera progresiva. “Hay que esperar. Sabíamos que se iban a presentar represalias porque ‘Alfonso Cano’ cayó en esta zona. Sin embargo, ahora las Farc están sin su cabeza y eso reduce su presencia”. Ariel Ávila, investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, apoya esta hipótesis. “La tensión se mantendrá unas tres o cuatro semanas más y luego se podrá ver algo de calma”. Pero el Personero de Suárez insiste en que esa calma sólo llegará cuando el Estado entienda que “aquí la guerra no sólo se gana con armas, sino con proyectos sociales”. Sólo así -advierte- el Cauca volverá a ser una noticia positiva.

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