El Caguán pudo haber sido un error, pero el diálogo nunca lo será: Arzobispo de Cali

Noviembre 30, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El Caguán pudo haber sido un error, pero el diálogo nunca lo será: Arzobispo de Cali

Monseñor Darío de Jesús Monsalve, obispo de Cali, dice que “no se trata de hacer marchas que susciten odio contra las Farc.

Monseñor Darío de Jesús Monsalve, obispo de Cali, dice que “no se trata de hacer marchas que susciten odio contra las Farc”.

Usted decía que las Farc no escuchan las marchas, pero ¿no cree que sirven para mostrar el dolor del pueblo?Yo no critico las marchas por sí mismas, pues son una oportunidad de compartir sentimientos, propósitos, miradas hacia el futuro. Critico las marchas contra las Farc, pues me parece que son un desgaste innecesario. Si bien todos sus actos nos pueden y nos deben suscitar un repudio, hay que tener en cuenta que ellos no son lo que nosotros queremos que sean. No se trata de hacer marchas que susciten odio contra las Farc, sino marchas que susciten pertenencia y fortaleza en favor de la vida. El odio está mandado a recoger, le hace daño a Colombia y la enferma más. Por eso no critico las marchas sino sus motivaciones.¿Creería en una marcha por un acuerdo de paz?En este momento, en Colombia, se tiene que mirar a los secuestrados. Lo que he dicho es que no nos fijemos tanto en los victimarios, que ya eso nos tiene saturados. En buena hora el Gobierno Santos abrió el camino y aceptó poner en el centro las víctimas, pero que complete esa obra. Lo que pedimos es que no olvidemos a los secuestrados y sugiero una propuesta ‘Hay que traerlos vivos’, que dice que el acuerdo humanitario no sólo es necesario sino obligante. Hemos pecado por omisión por más de quince años sin hacer un acuerdo humanitario. ¿Cuál sería el primer paso de su propuesta para el acuerdo humanitario?El primer paso es que no anticipemos lo que va a ser objeto de diálogo. Ese es el error que ha cometido nuestro Gobierno: “aceptamos un acuerdo o aceptamos un diálogo siempre y cuando tal y tal cosa...”. No. Hay que sentar a las Farc y al Estado en una mesa de diálogo. Ya no es la época del Caguán, ya ellos no piden caguanes. El Caguán pudo haber sido un error pero el diálogo nunca lo será. El error fue haberlo acabado.Si se vuelve a pedir, como antes, despejar Florida y Pradera...No se va a volver a pedir eso. Creo que si pensamos dentro de un acuerdo humanitario y dentro de un diálogo de paz, probablemente tendremos que abrir la geografía después del corazón, para que en algún enclave de Colombia esta gente tenga el modo de sobrevivir y no estén desde ya sentenciados a muerte. Sus declaraciones en las que afirmaba que a “‘Alfonso Cano’ le aplicaron la pena de muerte” generaron polémica porque se dan justo cuando las Farc asesinaron a cuatro secuestrados...No discuto que es condenable el fusilamiento de los secuestrados, pero sí digo que del lado nuestro hay unas responsabilidades, que no son equiparables con la guerrilla. Pero, ¿no cree que su condena a la muerte puede herir susceptibilidades porque pone en un mismo plano a un victimario que a sus víctimas?Yo no estoy centrando mi atención en eso, sino en el compromiso que la sociedad colombiana debe tener con la vida. No en el hecho en sí. Me pregunto por qué ‘Alfonso Cano’ no está preso y creando un escenario distinto para el diálogo y para favorecer la liberación de los secuestrados, pero no es el centro de mi reflexión, es en torno a cómo el Estado da primacía al derecho a la vida y pone como objetivo de la acción militar el aprisionamiento del delincuente y no su muerte para exhibirlo como trofeo de guerra. A nivel nacional la Iglesia ha tenido una actitud más de acompañamiento al Gobierno que de crítica...Nosotros nos tenemos un gran respeto y cada uno asume su misión pastoral de acuerdo a las motivaciones que el espíritu de Dios suscita en cada uno. Entre nosotros no hay ese tipo de confrontaciones, pero estoy abierto al diálogo sobre estos temas con mis hermanos. Me pareció oportuno decir una palabra, no por decirla diversa a las que se están diciendo, sino para ser fiel a un espíritu cristiano sobre la vida y responder a la necesidad que tiene el pueblo colombiano de reflexionar. ¿Cree que se dará pronto el acuerdo humanitario?Ojalá. Depende de la voluntad del Gobierno. En el momento en que propongan los términos de un acuerdo, creo que inmediatamente comienza a afianzarse la supervivencia de los actuales secuestrados. ¿A usted le gustaría participar del diálogo?No. La Iglesia tiene sus comisiones, yo estoy listo si me piden algún servicio, pero en el momento no estoy buscando figurar en nada.

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