Ejército impidió la entrada de las Farc en Caloto

Abril 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Daniel Suárez Pérez, redactor de El País.

En los combates murieron dos guerrilleros. Un soldado, tres insurgentes y un civil resultaron heridos. El hecho se produce después de que fue capturado un jefe de milicias de El Palo en Cali.

A las 7:00 a.m. de ayer Lucely Fajardo escuchó varias explosiones y disparos, le pidió a su hija que se levantara y se resguardara en la cocina. Unos quince guerrilleros del Frente Sexto de las Farc habían sido interceptados por el Ejército en las afueras de Caloto.Los enfrentamientos iniciaron a unos 600 metros del cementerio local, en la vía que del casco urbano conduce al corregimiento de El Palo. Luego del intercambio de disparos, los guerrilleros comenzaron a lanzar varias granadas y diez ‘tatucos’ (morteros artesanales). Una granada cayó detrás de una escuela y un ‘tatuco’ en el andén de la casa de Lucely.“Cuando escuché las explosiones me encomendé a Dios. A las 7:30 a.m. sonó una bomba. De la pieza salía humo, el muchacho que estaba durmiendo en la cama donde cayeron los escombros se había levantado más temprano y el otro, que dormía en la otra cama, salió aturdido”, recordó Lucely. La explosión rompió la pared y lanzó escombros hacia el interior de la vivienda. Ninguna persona resultó herida. A puerta cerradaEsta no es la primera vez en este año que los habitantes de Caloto se levantan con la amenaza de un posible ataque. El 28 de marzo pasado, las autoridades detuvieron un automóvil que estaba cargado con explosivos a la entrada del municipio. A principios de marzo, un grupo guerrillero asesinó a cuatro policías y a dos civiles durante el robo de un dinero que iba a ser llevado al Banco Agrario.Ayer los enfrentamientos en las afueras de Caloto duraron alrededor de hora y media. Los locales comerciales, las dependencias de la Alcaldía y los centros educativos fueron cerrados. Los guerrilleros retrocedieron a la zona montañosa cuando la Fuerza Aérea atacó con helicópteros Arpía y un avión fantasma. Los más afectados fueron los residentes del resguardo indígena Huellas, a diez minutos del casco urbano.De vez en cuando los habitantes de la zona veían al avión fantasma que sobrevoló la población hasta las 3:00 p.m. y que disparó ráfagas contra los guerrilleros que se ocultaban en la zona montañosa entre Caloto, Toribío y Corinto.La única civil que resultó afectada fue una mujer que se infartó luego de que un mortero cayera cerca a su vivienda. Carlos Alberto Pito, líder indígena del resguardo, indicó que más de 200 indígenas de cinco veredas se congregaron en las escuelas para protegerse.La oficina de prensa de la Tercera División del Ejército, informó que a través de información de inteligencia se conoció que dos guerrilleros murieron mientras tres resultaron heridos.El comandante del Tercera Brigada del Ejército, coronel Luis Édgar Cifuentes Cardozo, señaló que los insurgentes fueron evacuados por miembros del grupo ilegal por la vereda Santa Rita, en límites entre Caloto y Toribío. El único militar herido fue un soldado que fue atravesado por una bala en su brazo izquierdo. Tiros en El PaloClara* reunió a sus tres hijos, entre los 9 y 7 años de edad, en una de las habitaciones que queda en la mitad de su vivienda. A las 10:00 a.m. los sonidos de los disparos del avión militar comenzaron a ser interrumpidos por los tiros de fusil de los guerrilleros que se acercaban desde las montañas a la zona urbana del corregimiento de El Palo, a quince minutos del casco urbano de Caloto. Algunos residentes de la zona indicaron que los insurgentes trataban de medir la capacidad de reacción de los militares que custodiaban un puesto de vigilancia que se encontraba en una cancha de fútbol.A diferencia de Caloto, varios habitantes de El Palo abrieron sus locales comerciales y caminaban por las calles mientras los guerrilleros disparaban. A la 1:00 p.m. un grupo de tres insurgentes descendió de la montaña y durante cinco minutos hostigó el puesto militar. Clara esperó media hora. En una bolsa plástica empacó sus documentos de identificación y su celular, abordó con sus hijos un bus que la llevó a la zona urbana de Caloto.“Yo vivo con mi papá pero él dice que se queda porque eso no le da miedo. A mí sí me asustan todos esos disparos y además pienso en mis hijos. Una tampoco sabe cuando una bomba de esas le pueda caer en la casa, hace un año un cohete atravesó el techo y cayó en una habitación, gracias a Dios nadie estaba ahí. Yo por eso ya cojo mis cosas y me voy”. Bombas que vuelan sin dirección Isaías Vaca entró a las 9:00 a.m. a la cocina donde estaba su esposa Graciela Pito y esperó que ella le prepara el desayuno para reanudar su trabajo en la huerta de su finca. Minutos más tarde, escuchó una explosión en la parte alta de la montaña y luego oyó que algo zumbaba en el cielo y se acercaba hacia donde ellos estaban. El ruido terminó en un estallido que lo dejó aturdido y con la sensación de que tenía algo que le retumbaba dentro de la cabeza.Su esposa entró en pánico, se le subió la presión arterial. Su corazón no resistió y sufrió un infarto.Las esquirlas atravesaron las paredes de bahareque de la vivienda de Isaías, otras quedaron enterradas en varios árboles y dejaron huecos en la tierra. La parte trasera del mortero había quedado enterrada al lado de un árbol de mangos. Vaca llamó a sus vecinos del resguardo Huellas, quienes le ayudaron a trasladar a su esposa hasta una casa aledaña a la carretera principal que comunica con Caloto. El trayecto tardó diez minutos a pie. A las 9:30 a.m. un vehículo particular que había sido traído desde Caloto trasladó a Graciela hasta el hospital local, donde los médicos pudieron estabilizarla.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad