Drogas sintéticas, una nueva amenaza que se cierne sobre la juventud caleña

Drogas sintéticas, una nueva amenaza que se cierne sobre la juventud caleña

Noviembre 18, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Drogas sintéticas, una nueva amenaza que se cierne sobre la juventud caleña

Las autoridades alertaron sobre el consumo de drogas sintéticas en Colombia.

La ONU denunció el aumento del consumo de esta droga. Este año en Cali se han incautado 1.500 pastillas.

Se consiguen de muchos tamaños, formas y colores. A pesar de que cuestan más que drogas como la marihuana y la cocaína, los jóvenes las prefieren porque su efecto es duradero y son fáciles de camuflar. El consumo de ‘pills’, como llaman los adolescentes caleños a algunas drogas sintéticas, va en aumento a nivel mundial, de acuerdo con un informe de la Junta Internacional Fiscalizadora de Estupefacientes, Jife. Según Camilo Uribe Granja, vicepresidente de la Jife, “las tendencias muestran que mientras en EE.UU. se reduce en un 40% el consumo de cocaína y de marihuana, se incrementa en igual porcentaje el abuso de medicamentos controlados como la ritalina”. Aunque en Cali no se tienen estadísticas reales sobre el consumo de las drogas sintéticas, expertos de la Secretaría de Salud Municipal aseguran que el consumo de éstas “tiene ciclos, pero se mantiene”. Jorge Quiñónez, toxicólogo de la Secretaría de Salud, indica que en épocas como diciembre y mitad de año se evidencia más el consumo de las pastillas. La mayoría de las drogas sintéticas que se venden en Cali son importadas de Holanda. Un investigador de la Sijín explica que, quienes distribuyen estas sustancias, “llegan en avión y esconden las pastillas en tarros de aspirina, donde caben hasta cuatro mil”. La droga también llega en encomiendas, camufladas en tarros de vitaminas importadas. Este año, la Policía ha capturado a tres personas que tenían en su poder drogas sintéticas y se ha incautado 1.500 pastillas en diferentes puntos de la ciudad. El investigador afirma que los vendedores “cargan de a pocas pastillas”. Drogas sofisticadas“Uno puede conseguirlas en cualquier parte, pero lo mejor es llamar al ‘dealer’ (jíbaro) y que te las traiga a domicilio”, cuenta Jesús*, un joven universitario. Agrega que, en este momento, la píldora preferida por los jóvenes se llama ‘Apple’ y su particularidad es que tiene la forma de una manzana, el logo de la multinacional estadounidense fundada por Steve Jobs. Jesús y los expertos coinciden en una cosa: las drogas sintéticas son usadas por personas de clase media-alta, pues el precio mínimo de una pastilla es de siete mil pesos.“Una pepa barata y buena puede costar doce mil pesos, eso depende del ‘dealer’ y la calidad que ofrezca. Pero también hay ácidos de cincuenta a cien mil pesos”, reconoce Jesús y agrega que, aunque las pastillas son más populares, los jóvenes también consumen sustancias conocidas como ‘Gap’ y ‘Duster’, líquidos que se usan en procesos industriales y que se consiguen en cualquier almacén. El toxicólogo Jorge Quiñónez indica que estas sustancias, que son análogas al ‘popper’, “desoxigenan al organismo, matan células del cerebro y otros órganos y ocasionan fallas cerebrales y renales permanentes. Las personas mueren sin explicación aparente para las autoridades”.Fernando Acosta, experto en el área de Prevención de Sustancias Psicoactivas de la Secretaría de Salud, afirma que “por su manera de consumirse, estas drogas tienden a ser invisibles. La gente cree que son menos dañinas que las otras”. Agrega que “aparte del riesgo biológico, también hay un riesgo químico que puede ocasionar la muerte, ya sea por un exceso del componente psicoactivo o porque contienen elementos nocivos para la salud como el plomo y el ácido sulfúrico, pues son fabricadas en condiciones perjudiciales”. Los expertos cuentan que, cuando un paciente llega a un hospital con sobredosis por drogas sintéticas, no le dice al médico qué sustancia ingirió. “Eso significa que si se recibe a alguien intoxicado y no dice que tiene una sobredosis, al médico le toca adivinar qué le pasó”. La negación de los pacientes también impide que haya un registro por parte de las autoridades sobre la situación del consumo de estas sustancias en la ciudad. “Como son ingeridas, en su mayoría por personas de clase alta, acuden a clínicas privadas, en las que no se reporta el caso”, explica Quiñónez. Agrega que, a pesar de la falta de registro, en diciembre se incrementa el consumo entre los jóvenes, por las fiestas que se organizan a las afueras de la ciudad. “En una sola rumba pueden haber cinco mil personas bajo el efecto de drogas como el éxtasis”.*Nombre cambiado.

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