Desconcierto entre familiares de diputados por indagatoria a Sigifredo López

Desconcierto entre familiares de diputados por indagatoria a Sigifredo López

Mayo 18, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Cali y Palmira

Familiares de los cabildantes asesinados y la población de Pradera, Valle, se mostraron confundidos por la captura del ex diputado Sigifredo López.

El dolor regresó. Lo hizo sin anestesia. Después de cinco años de una batalla valiente para superar la partida de sus esposos, hijos y hermanos, la noticia de la detención de Sigifredo López revivió el drama de los familiares de los once diputados asesinados por las Farc durante su cautiverio. ¿Por qué después de tanto tiempo de duelo ahora nos salen con esto?, se pregunta Consuelo Mesa, esposa del exdiputado Héctor Fabio Arizmendi. Asombrada, dice que en su mente resulta increíble pensar que Sigifredo es cómplice del secuestro de sus compañeros.La mujer recuerda las tantas veces que Patricia Nieto, esposa de López, la recibía en su casa y le brindaba almuerzo antes de asistir juntas a los eventos en los que compartían la angustia de tener a sus seres queridos en la selva. Piensa en Lucas y Sergio, hijos del exdiputado. “Yo los vi sufrir. Me siento desconsolada”. Su familia también lo está. Consuelo cuenta que desde que se conoció la noticia, la incertidumbre los persigue. “Revivimos otra vez la película, ahora sólo queremos conocer la verdad”. Esa angustia porque todo termine también mantiene en vilo a Fabiola Perdomo, esposa del exdiputado Juan Carlos Narváez, quien ha alzado su voz para defender a López. Merece el beneficio de la duda -sostiene-. Fabiola relata que ayer habló varias veces con la esposa de Sigifredo, a quien escuchó destrozada. “Le expresé mi solidaridad por el dolor que están sintiendo. Sus hijos están muy mal”. Para Perdomo resulta “ilógico” que alguien planee su propio secuestro y el de sus compañeros, sin importar el dolor que eso causaría a su familia. La mujer dice tener en su mente la imagen intacta de la madre de Sigifredo, doña Nelly, quien no tuvo vida durante el tiempo que su hijo estuvo en cautiverio. Recuerda que hasta se le cayeron las pestañas de tanto llorar. En un tono desconsolado Fabiola no teme en declarar que parece que el país hubiese preferido que las Farc asesinaran a los doce diputados y no sólo a once, debido a los señalamientos que ha recibido López por ser el único sobreviviente. “¿Entonces, qué hubiera pasado si mi esposo también estuviera vivo?”. Lo único claro, por el momento, es el clamor de los familiares para que la Fiscalía resuelva pronto uno de los casos más atroces ocurridos en el país. Diego Quintero, hermano del exdiputado Alberto Quintero, reconoce que el hecho lo dejó sin aliento, pero insiste en que prefiere una cruel realidad a seguir en la duda.“Espero que Sigifredo demuestre su inocencia o, en su defecto, la justicia pruebe lo contrario, pero que sea rápido”. Los familiares de los miembros de la Asamblea secuestrados en el 2002 -y asesinados por la guerrilla en el 2007- cuentan que durante el tiempo del secuestro fueron una sola familia, una sola voz que clamaba libertad. Incluso después de la liberación, la relación con Sigifredo siguió siendo cercana. Pero en medio de la solidaridad que ha recibido López, ayer también se escuchó una fuerte denuncia de parte de Julián Hoyos, hermano del exdiputado Jairo Hoyos, quien confesó no estar sorprendido por la captura del excandidado a la Alcaldía de Cali.“Siempre he tenido sospechas de los posibles vínculos de Sigifredo con las Farc. Me impactó mucho el buen estado de salud en el que salió luego de su cautiverio”, declaró Hoyos al corresponsal de RCN en Washington.Habitantes de Pradera, en vilo por SigifredoDesconcierto y muchas dudas generó entre los pradereños la captura el pasado miércoles del exalcalde de esta población y exdiputado del Valle del Cauca, Sigifredo López Tobón, a quien la Fiscalía investiga por su presunta participación en el secuestro de once de sus excompañeros de la Asamblea Departamental, que fueron luego asesinados por las Farc. Ese ambiente de expectativa que se vivió aquel 5 de febrero del 2009 ante la anunciada liberación de López Tobón por parte de la guerrilla, de nuevo embargó ayer a gran parte de la población que se concentró frente a sus televisores para buscar explicaciones sobre la detención de a quien popularmente llaman ‘El Gordo’.“No sé y no entiendo por qué lo tienen detenido”, es lo único que se atinó a decir Edilma Ramírez, tía del exasambleísta, quien aseguró que toda la información que tiene del caso de su sobrino es la que publican los medios de comunicación. Quienes conocen a este militante del Partido Liberal, que desde los 14 años rondaba por las filas del movimiento del político Gustavo Balcázar Monzón, no entienden cómo puede estar acusado de los delitos de homicidio agravado, perfidia, toma de rehenes y rebelión, por un caso en el que el también fue víctima, el 12 de abril del 2002, junto con once compañeros de la Duma Departamental.“Es una persona que salió de un plagio y hoy vuelven prácticamente a secuestrarlo, al cogerlo preso”, dijo el sastre Rafael García, quien vive cerca a la casa paterna del ex alcalde. Por su parte, el docente William González, quien estudió con el ex asambleísta, calificó la situación como “delicada”. Aseguró que no cree en nada de lo que se le sindica porque “cuando lo secuestraron era una persona organizada, que se desempeñaba como diputado y no necesitaba proceder así”. Sin embargo, el comerciante Albeiro Laverde cree las autoridades deben investigar por qué López Tobón quedó en libertad, mientras sus compañeros fueron asesinados por la guerrilla. Para el alcalde de Pradera, Adolfo León Escobar, “esta situación tiene consternado a todo el departamento, las familias de los secuestrados y a la gente de Pradera. Yo me atrevería a decir que alguna equivocación tiene que haber en este caso porque no se puede pensar que esas cosas sean ciertas, pero se tiene que guardar el respeto por las decisiones de las autoridades judiciales”. Mientras tanto, diversos sectores de la comunidad creen que no existen los argumentos suficientes para determinar la implicación final que tendrían las sindicaciones contra el también exconcejal de Pradera.

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