Desaparición de contratista de Hacienda es una incógnita para familiares

Marzo 24, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Desaparición de contratista de Hacienda es una incógnita para familiares

Soledad Valdés, prima de la desaparecida María Teresa Valdés, muestra los carteles con los cuales la siguen buscando y esperando.

María Teresa Valdés Tróchez iba a Popayán a hacer unas supuestas diligencias de Sicali el 4 de marzo, pero no se volvió a saber de ella.

Un halo de misterio rodea la desaparición de María Teresa Valdés Tróchez, ocurrida el pasado 4 de marzo, cuando supuestamente se dirigía a Popayán. La mujer, de 42 años, estudió fisioterapia en la Universidad del Valle y también administración de empresas. Primero trabajó en el Banco Davivienda y  después fue jefe del archivo de  Sicali, firma privada que tuvo a su cargo el recaudo de los impuestos de Cali desde febrero de 2005 hasta  octubre de 2012. Al darse por terminado el contrato del Municipio con esta firma, María Teresa se   vinculó como contratista  de la Administración de Hacienda de Cali en 2013, 2014, 2015 y este año tenía contrato por seis meses (hasta junio). María Virginia Jordán, directora de Hacienda, dijo que aunque el Municipio le ganó la demanda a Sicali, ella siguió siendo contratista “justamente para aprovechar la experiencia que  tenía en el manejo del archivo, especialmente el de Villacolombia” y agregó que muchas de las personas que trabajaban con dicha firma particular, son contratistas de Hacienda ahora.   Lo poco que se sabe de la desaparecida es que es una persona de  vida muy reservada,  parca, de pocas palabras, por lo que son muy escasos los datos de su vida personal y familiar. Solo se sabe que  apoyaba a su madre, Libia Tróchez, y a su hermano, quien sufre un trastorno mental. “Era quien  llevaba la carga de la casa”, según informó su prima, Soledad Valdés, la única familiar que El País  pudo contactar para averiguar sobre el caso. María Teresa estaba casada hace aproximadamente unos tres años con Andrés Pajoy, quien fue la persona que  llamó a la mamá de ella el 7 de marzo para avisarle de la desaparición. Según el relato de la prima,  el mismo 7 de marzo, después del mediodía, la mamá habría recibido otra  llamada de Pajoy diciéndole que María Teresa ya había aparecido. “Nos tranquilizamos un poco con eso, pero cuando salió el servicio social el 15 de marzo en 90 Minutos, anunciando su desaparición, nos dimos cuenta que no había vuelto”, revela Soledad. Fernando Chávez, supervisor de Hacienda del Municipio, y jefe directo de la desaparecida, declaró  que el 7 de marzo llamó a preguntar porqué ella  no se había presentado a trabajar, pero no contestó el celular.  “El martes ya respondió un familiar que dijo ser su esposo  y declaró que ella sufría quebrantos de salud, que  estaba en una clínica de Popayán y que se iba a demorar unos días. Le pedí el favor de  mandar la incapacidad, pero como no llegó, lo volví a llamar y  repitió lo mismo, pero jamás mandó la incapacidad. Entonces nos apoyamos con la Secretaría de Gobierno para poner el caso  en conocimiento del Gaula y de la Fiscalía”, dijo  Chávez. El País indagó por Pajoy con la familiar de la desaparecida, para conocer su testimonio, pero la respuesta fue que  ellos saben poco del esposo y no han vuelto a tener comunicación con él.  “No sabemos dónde ni cómo lo conoció, el matrimonio fue muy íntimo y casi no teníamos contacto con él; no sabemos  a qué se dedica, nos han dicho que era escolta, no sabemos de quién,  solo  que últimamente estaba desempleado”, reveló   Soledad. Tampoco  conocen los detalles del viaje de María Teresa a  Popayán. Aunque, señala  Soledad, el esposo había indicado que  ella iba “a hacer unas diligencias de unos documentos de Sicali”. Diligencias de las que se enteró la mamá después de la desaparición, porque la señora  no sabía de ese supuesto viaje de su hija. Otros primos han tratado de indagar en la casa donde habitaron María Teresa y su esposo en Miraflores, pero está en remodelación, y en la de San Fernando Nuevo, donde se habían trasladado hace apenas un mes, tampoco dan razón.  Diana Serna, una amiga de infancia, que estudió con ella en los colegios  Stella Maris y  La Sagrada Familia, dice que hace unos dos años la vio por última vez salir de la casa de la mamá,  una señora a quien los que la conocen la definen como “superdiscreta”. Ahora, con esta situación, la señora  está encerrada. Soledad lo justificó: “La familia está muy hermética, la mamá  y el hermano están muy angustiados, sufriendo una crisis nerviosa muy fuerte, no están en condiciones de hablar”. La prima dice que el  esposo  reportó a María Teresa  como desaparecida al Gaula de la Policía y a la Fiscalía, e igual diligencia hizo la mamá, pero no han tenido resultados. Un vocero del Gaula dijo que el proceso está en fase investigativa y por lo tanto es reserva.  Fernando Chávez destaca que “María Teresa es una persona muy responsable, meticulosa, dedicada y muy buena en el trabajo que hacía”. Diana Serna la describe  como una “niña pila, superpila, impecable, virtuosa, buena gente, respetuosa, por eso me parece tan triste lo que está pasando. Estamos todos consternados”, puntualizó.

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