Delincuentes clonan cédulas de personas sin antecedentes para evitar a las autoridades

Octubre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Adolfo Ochoa Moyano | El País.
Delincuentes clonan cédulas de personas sin antecedentes para evitar a las autoridades

José Tomás Lucumí Popó, cuya identidad fue utilizada por el capo Daniel 'el Loco’ Barrera, vive en una humilde casa del Distrito de Aguablanca. Se dedica a elaborar límpido.

Las autoridades dicen que un documento de identidad puede ser gemeleado por criminales a partir de una fotocopia del mismo.

Luis F. no puede hablar del tema sin detenerse a respirar de cuando en cuando. Hace pausas como obligándose a hablar de eso que él se dedicó a enterrar bajo la pesada tierra de los años, pero que aún lo muele desde dentro, como si hubiera tragado vidrios picados. Dice que estar en la cárcel se vuelve como la definición de quién se es como persona. Explica, mientras se entrelaza los dedos de las manos, que dejó de ser Luis F. para ser el ex convicto. Ya nunca más será el profesor universitario, el padre de dos chicos, el aficionado al fútbol español, el de los asados los domingos en la unidad en la que vive. Es ahora, para muchos, un delincuente; lleva una invisible letra escarlata pegada en la frente.Se seca el sudor de la cara con un pañuelo blanco. Estuvo apenas dos semanas tras las rejas. Y con eso fue suficiente para marcarlo, para cambiarlo. Sólo dos semanas, pero es que él no cometió ningún delito. Fueron sólo dos semanas, pero es que eso es como una vida entera para un hombre inocente.Ladrones de todo, también de vidasEra una revisión de rutina. Luis F. le entregó al policía del retén su cédula tan confiado de que no tenía antecedentes que no escuchó cuando éste le dijo que tenía que llevarlo a la comisaría, que estaba detenido. O tal vez sí lo escuchó, sólo que no entendió. No era posible que le estuviera diciendo que sobre él, que apenas si tenía multas de tránsito, pesaba una orden de captura y que estaba arrestado.Le explicaron que estaba solicitado por fraude y estafa. Supuestamente, en 2006 alguien que se llamaba como él, que tenía su exacto número de cédula y que firmaba con su nombre había realizado sendos fraudes de finca raíz.Luis F. no comprendía cómo había pasado eso hasta que recordó que en 2004 había perdido su billetera con todos sus papeles dentro. Como no conservó el denuncio, no tuvo herramientas jurídicas para defenderse. Tuvo que ir a prisión. Pagó por el delito que alguien más cometió al suplantar su identidad. Las autoridades admiten que la situación de Luis F. se repite con pasmosa frecuencia. Es imposible saber con exactitud cuántas cédulas falsas hay en la ciudad, pero un investigador especializado en documentos falsos de la Sijín dice que cada mes a su laboratorio llegan en promedio 20 cédulas ‘hechizas’ para ser analizadas. O sea que cada año, como mínimo, en Cali se recogen 240 identificaciones adulteradas. En este año la Policía Metropolitana de Cali ha investigado 358 casos de falsedad documental, de los cuales 261 corresponden a suplantación de identidad de personas naturales.Esta cantidad de falsificaciones es posible, según la Sijín, porque el material para fabricar las cédulas (llamado PVC) y los sellos y escudos que llevan las originales, están regados en el mercado negro de la ciudad. Además, la mayoría de las veces se adulteran documentos originales, cambiando sólo la foto de un ciudadano sin antecedentes, por la del delincuente.Existen redes ilegales que se dedican al copiado de cédulas, licencias de conducción, diplomas de grado de colegios y universidades y documentos de cualquier entidad pública y privada.La Policía ha descubierto que principalmente en los barrios San Nicolás y en el Parque de los Poetas, aledaño a la Iglesia La Ermita, se encuentran estos copiadores que están dispuestos a suplir de nuevas identidades a cualquiera que pague el precio. La Policía dice que gemelear la cédula de alguien sin antecedentes no vale más de $200.000. Y hay quienes las hacen hasta por $50.000. En Cali, es cierto, es más caro comprar un par zapatos que adquirir un nombre nuevo.La variación del valor depende de la calidad de la copia. Hay unas que apenas son raspadas para poner una nueva foto y luego las plastifican. Esas son las más baratas. Esas le son decomisadas a criminales de menor poder: sicarios muy jóvenes, estafadores de barrio. Pero, una fuente judicial dice que hace apenas unos dos meses se incautó una máquina nunca antes vista en Cali. Apenas del tamaño de un computador portátil, diseñada para producir un documento a la vez, y no en masa como ocurre con otros aparatos de copiado.Los investigadores del caso se declararon asombrados. El producto final es muy similar a una cédula original. Afirman que esta copiadora es de origen francés y puede tener un valor comercial de diez millones de pesos. Parece que la rentabilidad de este negocio ilegal es tal que los delincuentes se están modernizando. Sin embargo, lo que preocupa no es tanto que ahora haya duplicados muy buenos. Lo que realmente inquieta no es sólo que se comercialice de manera ilícita una copia de una cédula sino toda una identidad. Se venden vidas enteras.Como en el caso de ‘Jota’, un chico de apenas 22 años que un día vio su nombre completo, con ambos apellidos en la pantalla del televisor. Estaba observando una noticia sobre la captura de un estafador que delinquía en varias ciudades del Valle con diferentes identidades. De repente, vio su nombre.‘Jota’ no daba crédito a lo que veía. Nunca había perdido de vista su cédula y ahora resulta que alguien la había clonado para delinquir. Las autoridades explican que entre los copiadores ilegales existe una suerte de base de datos de ciudadanos sin problemas legales y que ésta se vende por mucho dinero. Eso significa que si alguien es buscado por las autoridades y quiere desaparecer, se pone en contacto con un copiador y éste ubica una cédula adecuada. Es decir que, como ‘Jota’, no tenga antecedentes, pero que también comparta algunos rasgos con el delincuente: estatura, color de piel, grupo sanguíneo. Así, en caso de ser detenido, como ocurrió por ejemplo con Luis F., en el sistema oficial de la Policía no habrá incongruencias.Por eso es extraño que el hoy detenido narcotraficante Daniel ‘El Loco’ Barrera, haya asumido la identidad de José Lucumí Popó, un hombre del Distrito de Aguablanca para ‘volar’ debajo del radar de las autoridades, ya que ni siquiera comparten el mismo color de piel.Los expertos dicen que es muy probable que ‘El Loco’ Barrera se encontrara muy preocupado por los sabuesos que seguían su rastro y que por eso no tomó las ‘precauciones’ necesarias. La Sijín dice que para contrarrestar este delito, está entrenando agentes de campo para identificar documentos falsos, pero insisten en que la primera responsabilidad es de los ciudadanos de no descuidar cédulas, para evitar casos como el de ‘Jota’ y, por supuesto, el de Luis F.Delincuentes sin huellasComo una alternativa para evitar los ojos acuciosos de algunos policías que están avisados del uso de cédulas clonadas, los delincuentes están ensayando una nueva estrategia: eliminar sus huellas digitales. Investigadores de Inteligencia revelan que este proceso va más allá de lo que hizo Daniel ‘El Loco’ Barrera, que quemó las yemas de los dedos de sus manos con ácido para no ser reconocido. Ahora se trata de una costosa microcirugía que no borra la marca dactilar. En lugar de eso la altera.Criminales solicitados en extradición, cabecillas de bandas criminales y guerrilleros hacen que cirujanos especializados retiren pedazos de apenas milímetros de piel de sus pies y los pongan en sus manos. De esta forma, si están reseñados en las computadoras del DAS, de la Policía o del Ejército sus huellas no van a coincidir con los registros documentales que tienen las autoridades. También usan cédulas y pasaportes falsos.

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