De amables inquilinos a ladrones de viviendas en Cali

Mayo 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Banda de estafadores de Cali alquilan casas para luego suplantar a los propietarios y venderlas. Una pareja de recién casados fue víctima del engaño. Le contamos su historia.

Desde hace tres años la Fiscalía le ha seguido la pista a una banda de estafadores de Cali que se ha dedicado a alquilar casas para luego suplantar a los propietarios y venderlas. Con esas estafas, según cálculos del ente acusador, los delincuentes obtuvieron un botín superior a los $1.000 millones.En septiembre del 2009 Javier* y su esposa Clara* vieron en los clasificados la oferta de una casa en el barrio Los Chorros, avaluada en $170 millones. Los recién casados decidieron adquirirla con sus ahorros y un préstamo de $90 millones que estaban a punto de aprobarles.A mediados de ese mes los futuros compradores visitaron la residencia y fueron atendidos por un hombre que dijo ser el hijo de la dueña, y les presentó a otro residente que aseguraba ser su tío.Durante la visita la pareja de esposos confirmó que esa podría ser “la casa de sus sueños”, y consiguieron una rebaja de $20 millones para la compra.Los vendedores le habían pasado a Javier una copia del certificado de tradición, el hombre había solicitado el mismo documento en la Oficina de Registro y constató que allí figuraba como propietario el sobrino.Semanas más tarde, Clara hizo una tercera visita para acordar los trámites y la forma de pago. Los hombres “amablemente” la invitaron a un almuerzo y la mujer aprovechó para contarles del préstamo que estaba pendiente y que el otro dinero lo reunirían con sus ahorros.Los hombres dijeron que no veían problema y dijeron “que estaban dispuestos a esperar lo que fuera necesario porque sabían que los créditos con las entidades financieras eran demorados” La pareja ocupó la casa dos meses después de haber terminado la negociación. A los ocho días de haberse trasladado, el vigilante de la cuadra se acercó donde los nuevos vecinos y les reclamó que por qué estaban allí. Ellos dijeron que habían comprado la casa a los antiguos residentes de la vivienda. El vigilante les comentó que ellos sólo eran arrendatarios y la dueña era una mujer que vivía en un barrio contiguo con su hijo, un joven de 19 años a quien el supuesto sobrino había suplantado.Dando posada al ladrónLa Fiscalía recibió entre los años 2008 y 2009, 25 denuncias que seguían el mismo modus operandi. Después de alquilar nueve casas en diferentes sectores de Cali, los estafadores realizaron 32 negocios. Entre las estafas también cayeron algunos prestamistas a quienes los delincuentes les solicitaban hipotecas. Hasta el momento las autoridades han detenido y condenado a nueve personas.La primera denuncia que recibió la Fiscalía sobre este tipo de robos en Cali fue el 11 de agosto del 2008. En esa ocasión, dos hombres vendieron la casa de una mujer a los dos meses de haber estado allí como arrendatarios. Dos de los miembros de la banda se habían hecho pasar como una pareja de esposos.Según la investigación de la Fiscalía Seccional 42 de la Unidad de Administración Pública, los estafadores se acreditaban como profesionales, esposos o hermanos para solicitar el arriendo ante particulares o inmobiliarias. Dos o tres meses después, cuando los propietarios confiaban en los inquilinos, tomaban cédulas falsas con los nombres de los dueños del inmueble y les cambiaban la fotografía.La banda, a la que hasta el momento no se le conoce un cabecilla, se distribuía por grupos en las diferentes propiedades. Tramitaban los certificados de tradición y otros documentos de las viviendas en distintas notarías de Cali, para hacerse pasar como los propietarios. Luego ponían las casas en venta a través de clasificados.Posteriormente regresaban a las notarías con el engañado comprador y “legalizaban” todos los trámites. En dos o tres meses se destapaba el desfalco. Investigadores del caso agregaron que cuando todo se descubría aparecían hasta tres propietarios de un mismo inmueble.Gracias a la venta de una vivienda a principios del 2010, la banda empezó a descubrirse. Carlos Alberto Yepes y una mujer que se hacía pasar como su esposa estaban esperando que un comprador diligenciara todos los documentos en una notaría y les entregara el dinero. La víctima había informado antes al CTI, pues sospechaba que se trataba de una transacción ilegal. Allí fueron detenidos Yepes y su cónyuge.Ambos se fugaron cuando gozaban de la detención domiciliaria. Sólo el hombre pudo ser recapturado a finales de marzo pasado cuando la Fiscalía lo vinculó al robo de siete inmuebles. Tras unas huellas confusasSegún investigadores del caso, la búsqueda de los integrantes de la banda ha sido difícil debido a que los estafadores cambiaban de identidad el mismo número de veces que cambiaban de casa o solicitaban una hipoteca.En el momento de poner las huellas hacían que la tinta se corriera un poco o ponían sólo una parte del dedo. “Además no contábamos con una base de huellas dactilares que nos permitiera hacer un seguimiento”, relató un investigador.Hoy los nueve capturados están condenados a penas entre los 7 y 12 años de prisión por los delitos de fraude procesal, falsedad material en documento público, estafa, uso de documento falso y concierto para delinquir. Las últimas detenidas fueron dos mujeres, capturadas el pasado Miércoles Santo. No obstante fueron dejadas en libertad, porque, según el juez, sólo delinquieron hasta el 2009, no fueron reincidentes en la conducta y por lo tanto “no eran un peligro para la sociedad”.

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