Cruz Roja reclama que el Gobierno dé prioridad a las víctimas del conflicto

Cruz Roja reclama que el Gobierno dé prioridad a las víctimas del conflicto

Marzo 19, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País
Comité Internacional de la Cruz Roja Cicr Chocó

En el 2017, el Comité Internacional de la Cruz Roja, Cicr, trabajó en regiones como Chocó, Nariño, Cauca y Valle, muy afectadas por el conflicto armado.

Cortesía para El País

Roberto Sarno, jefe de la subdelegación en el Suroccidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Cicr, tiene varias agendas de color negro que dicen: “Hasta las guerras tienen límites”. Las agendas se las obsequia a las personas que lo visitan en la sede de la organización, ubicada en el barrio San Fernando, en el sur de Cali, y antes de entregarlas lee en voz alta la frase.

Este suizo, de 49 años, habló con El País sobre el balance humanitario del Cicr el año pasado en Colombia, el cual fue presentado el primero de este mes de marzo en la capital del país.

¿Qué conclusiones deja el balance?

A nivel general podríamos decir que estamos en un momento entre esperanza e incertidumbre.

Esperanza porque después de la firma de los Acuerdos de Paz se generaron ciertos compromisos para tratar de mitigar la situación de las personas que fueron víctimas del conflicto. Hubo mejoras, pero todavía hay un largo camino por recorrer.

Incertidumbre por lo que es el proceso con el ELN. Tuvimos más de cien días de cese al fuego bilateral, lo que permitió aliviar la situación de los civiles en varias zonas del país, pero seguimos un poco en una incógnita.

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¿Algún mensaje para los sectores que se encargan de estos temas?

Sí. El mensaje que queremos pasar es que quien sea el nuevo Presidente de Colombia y quienes sean los nuevos representantes a la Cámara y al Senado, los nuevos gobernantes, prioricen en sus agendas la situación de las víctimas a raíz del conflicto.

"El Cicr tiene una metodología de trabajo que ha permitido mantener un diálogo con los diferentes actores armados en conflicto y esto nos ha ayudado a acceder a zonas donde tal vez otros no pueden llegar",
Roberto Sarno,
jefe Cicr regional.

¿Cómo estuvo la situación en el Suroccidente del país el año pasado?

En las zonas que trabajamos, como Valle, Cauca y Nariño, es indudable que a raíz de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc se notó una baja en los enfrentamientos.

Sin embargo, el conflicto armado sigue en zonas donde están presentes grupos como el ELN. En el Cauca, por ejemplo, en zonas remotas, con la salida de las Farc ese vacío no se ha llenado completamente por parte de la autoridad pública y notamos allí una proliferación de grupos que son estructuras de los exfrentes de la guerrilla que no se acogieron al proceso de desmovilización y de otras bandas con nombres diversos que se siguen enfrentado entre ellas o con la Fuerza Pública, lo que genera consecuencias humanitarias como desplazamientos, reclutamientos, homicidios, violencia sexual. Entonces es importante que el Estado llene esos vacíos, pero no solo con el control del territorio, sino con una respuesta integral.

¿Y hay algún llamado por parte del Cicr para estos grupos?


Claro, el llamado a todas las partes en conflicto, no solo para estos grupos, sino también para la Fuerza Pública, es para que respeten a las personas que no están involucradas en las hostilidades. Entonces lo que nos preocupa es que en las regiones no se pueda hablar de paz porque estamos en una situación donde los campesinos, la gente de las zonas, siguen su día a día, pero confrontados con estos problemas que les generan muchas consecuencias.

¿Pero hubo acercamientos con esos grupos que afectan a las regiones?

El Cicr siempre trata de mantener el contacto con todas las partes en conflicto. Por ejemplo, tenemos contacto con lo que se llaman la disidencias, siempre con el objetivo de recordarles el deber que tienen bajo lo que anuncia el Derecho Internacional Humanitario, el deber de respetar a la población civil.

¿Qué dramas identificaron en las zonas afectadas por el conflicto?

Algo que el año pasado fue una prioridad y este año también es el drama
de la desaparición. El Cicr ha notado en el último tiempo un incremento de las solicitudes de búsqueda, de familiares que se nos acercan para mencionarnos la desaparición de un ser querido. Lo que hacemos luego es que en el diálogo que tenemos con las partes en conflicto tratamos de obtener la mayor información posible sobre las personas extraviadas.

¿Y qué resultados han obtenido?

El año pasado, por ejemplo, en la zona que nos corresponde, el Suroccidente, presentamos 220 casos a los diversos actores armados.
De esos 220 casos de desaparecidos, hemos recibido 99 respuestas y de ese número confirmamos que 29 personas estaban con vida y pudimos facilitar el reencuentro con sus familias. Pero para otras personas desgraciadamente se nos confirmó el fallecimiento, lo que es una desgracia para un familiar, pero a la vez un alivio poder poner fin a esa búsqueda.

¿Qué me puede contar del tema de la violencia sexual, que también es un drama en las regiones?

La violencia sexual sigue siendo una de las preocupaciones mayores en el conflicto armado. Encontramos que tanto en las zonas rurales como urbanas hay un subregistro porque no es fácil para las víctimas hablar, hay temores de retaliaciones. En el Cicr recibimos de manera confidencial los casos y trabajamos con diferentes instituciones para orientar a esas víctimas. En Buenaventura, para dar un ejemplo, en los barrios esta es una problemática alta, entonces ahí apoyamos a varias fundaciones para acompañar a las víctimas de este flagelo en procesos de resiliencia.

En Cali, desde donde opera el Cicr, preocupa la violencia urbana. ¿Cuál ha sido el trabajo del Comité?

En Cali venimos trabajando con nuestros aliados en un programa humanitario en el barrio de Potrero Grande, Comuna 21. Aquí encontramos problemas de pandillas, fronteras invisibles, homicidios, desplazamientos, entre otros, y lo que tratamos es de orientar a la comunidad.

En las cárceles el Cicr también viene trabajando. ¿Hay alguna preocupación concreta con estos lugares?

Sí. Nos preocupa la situación de todas las cárceles del país. En las de nuestra zona, en la de Villahermosa en Cali, la de Jamundí y la de San Isidro de Popayán, las condiciones de los presos son complicadas. El hacinamiento es gigante. Tal vez llegó el momento de pensar en otra política carcelaria para Colombia.

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