Contratación, un vulnerable flanco del estamento militar

Contratación, un vulnerable flanco del estamento militar

Febrero 18, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | Colprensa
Contratación, un vulnerable flanco del estamento militar

En el 2003, cuando la exministra de Defensa Marta Lucía Ramírez propuso centralizar las compras de las FF.MM., sectores como la aviación se negaron, argumentando que "los tiempos de adjudicación les resultaban contraproducentes".

Aunque hace años se propuso que la contratación esté en manos solo del Ministerio, no hay avances en el tema.

La centralización de los recursos de las Fuerzas Militares ha sido la obsesión de los ministros de Defensa civiles. Tanto Marta Lucía Ramírez como Rodrigo Rivera se habían propuesto lo que volvió a mencionar Juan Carlos Pinzón: manejar la contratación del sector y ponerla en manos de la cartera; pero no han logrado tapar las goteras de corrupción. El escándalo revelado por la Revista Semana evidencia que, pese a los esfuerzos, la normatividad no ha cambiado, mientras algunos militares tratan de sacar provecho del presupuesto más jugoso del Estado.Defensa y Policía han sido los sectores a los que históricamente les han correspondido las mayores apropiaciones del país. Para este año los recursos ascienden a $27,8 billones, cifra equivalente a los dineros para atender el sector de salud, el transporte y las comunicaciones.En ese sentido, una importante porción del presupuesto nacional está en riesgo, como demuestran audios develados por Semana, que apuntan a que una red de oficiales arregla ‘mordidas’ de hasta el 50 % en los contratos. Ante la denuncia, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, reconoció que el inspector del Ejército revisó, de manera aleatoria, contratos en cinco diferentes jefaturas, entre ellas Aviación, y encontró diez hallazgos con “una posible connotación disciplinaria”. También anunció que se centralizará la contratación de Aviación del Ejército. El anuncio fue calificado por expertos como un “paño de agua tibia”, ya que las medidas que buscan que el Ministerio tome las riendas de la contratación son de vieja data. “La directiva de centralización se quedó en el papel, lo que es inaceptable. El Gobierno le debe una explicación a la opinión pública, porque habiendo anunciado la conformación de una comisión independiente para las compras de la cartera desde el 2003, nunca la puso en operación”, recuerda Alfredo Rangel, analista político y director del Centro Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda. “Anunciar de nuevo que se va a adoptar el instrumento da a entender que nunca se hizo una veeduría real sobre las compras”, afirma Rangel. La centralización de las compras de las Fuerzas Militares fue una iniciativa liderada por la exministra Marta Lucía Ramírez, que, estando a la cabeza de la cartera de Defensa en el 2003, tomó la decisión a fin de lograr una economía de escala y reducir los costos del sector. El coronel Wilson Díaz, experto en contratación pública y entonces asesor económico de Ramírez, explica que con esta política se hacía posible adquirir recursos y negociarlos a un mejor precio. No obstante, algunos sectores como la aviación no implementaron esta fórmula, argumentando que los tiempos de adjudicación les resultaban contraproducentes. “En ocasiones se necesitan equipos con carácter urgente para poder operar; un helicóptero no se puede quedar en tierra esperando un repuesto”, asegura el coronel.Los análisis realizados hace más de 10 años hablaban de ahorros entre 27 % y 35 % con esta vía de contratación. Más tarde, en el 2011, el entonces ministro Rodrigo Rivera anunció la entrada en vigencia de la Directiva Permanente No. 11 del 2011, para las contrataciones hasta el 2014. El documento tenía dos objetivos: establecer los lineamientos de control y seguimiento de toda la contratación del Ministerio de Defensa y permitir una política de centralización de las compras para hacer más eficiente el presupuesto. De acuerdo con Rivera, esta directriz estaba encaminada a minimizar los riesgos de corrupción. Se buscaba que las empresas que contrataran con el Estado tuvieran un importante bagaje. Jairo Libreros, analista político y profesor de Política de Seguridad y Defensa Nacional de la Universidad Externado de Colombia, resalta que en varias ocasiones se han hecho esfuerzos en pro de la transparencia en la justicia, “pero la contratación militar ha encontrado barreras que impiden que haya controles”. El experto considera fuera de lógica hablar de una autorregulación por parte del Ministerio de Defensa. “Está claro que estos procesos deben estar atados a la legislación y estar en manos de un ente más transparente”, advierte. Además, cuestiona que este sector considere el tema de la contratación “sacrosanto e intocable”, al creer “erróneamente que los recursos son de ellos, por lo que no han permitido que se les dé un manejo diferente, más claro. Entonces esos rubros terminan por quedarse en los bolsillos de los militares”.Los analistas coincidieron en advertir que la nueva directiva de centralización de este Gobierno tampoco marcará una diferencia, y temen que termine siendo solo un anuncio que pretende apagar los ecos del escándalo.El escándalo de la 'monita Jaller'En 1995 se conoció el caso de estafa por $800 millones que sufrió el Ejército a manos de una atractiva mujer de origen libanés, Giselle Jaller, quien legalmente no existía, pues había suplantado a su hermana. Aún así, el Ejército aceptó tener negocios con su supuesta empresa, la cual tenía un capital de apenas $3 millones. En mayo de 1994, cuando la señora Jaller ya había recibido un avance de $361 millones e incumplido con la entrega del material (16.400 ponchos, morrales y arneses), se decidió prorrogarle hasta octubre el plazo para la entrega. A pesar de sus constantes incumplimientos, el Ejército le pagó los $800 millones a Jaller.

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