“Contra la violencia sólo falta voluntad”: alto consejero Francisco Lloreda

Febrero 26, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“Contra la violencia sólo falta voluntad”: alto consejero Francisco Lloreda

El alto consejero para la Seguridad y la Convivencia Ciudadana, Francisco José Lloreda.

¿Cuáles son los alcances del Acuerdo por la Seguridad firmado el pasado sábado en Cali? El alto consejero para la Seguridad y la Convivencia Ciudadana, Francisco José Lloreda, los explica.

Es la primera vez que hay una política integral de seguridad y convivencia para las ciudades. ¿Cómo se alinearon los programas para que respondan a las necesidades de seguridad de Cali?La clave estuvo en trabajar bajo el criterio de focalización. Me explico, durante la etapa de diagnóstico, se identificaron las comunas y los barrios más críticos en materia de criminalidad. En cada uno de ellos se realizó un desglose detallado de sus necesidades de seguridad desde una perspectiva integral, es decir, qué se necesita en materia de policía, de justicia, en prevención social, mejoramiento de barrios, y en cultura de legalidad y convivencia.Cuando hay inseguridad, primero se piensa en incremento del pie de fuerza. La política plantea inversiones en prevención social y mejoramiento de barrios. ¿En qué consiste?La vacuna más efectiva contra la criminalidad es invertir en los niños y los jóvenes, desde la etapa de gestación, con prácticas de buena crianza y apoyo a los hijos en los primeros años de vida. También es clave que los niños y jóvenes estudien y evitar que abandonen el sistema educativo. Igual de importante son iluminación de vías y recuperación de parques y escenarios deportivos, y abrirlos a jóvenes en riesgo. Estos son ejemplos de las herramientas que incluye la Política.La Alta Consejería lleva varios meses trabajando en el Acuerdo de Seguridad y Convivencia entre el Gobierno Nacional y el de Cali. ¿Cómo se estructuró el acuerdo con el Municipio?Desde mediados del año pasado trabajamos con Cali. Se inició con un Plan de Choque para revertir la tendencia al alza de la criminalidad y se logró. Empezamos a trabajar con la Policía Metropolitana y la Alcaldía, logrando avances, pero sin llegar a cristalizar el Acuerdo. Desde enero de este año, con el alcalde Guerrero, y fruto de una labor titánica, se logró. Encontramos un interés muy claro en mejorar la seguridad.¿Cómo garantizar que este Plan no se quedará en el papel y va a contribuir a la reducción de la criminalidad en Cali?Porque se llevó a los presupuestos, a nivel nacional y municipal. En el sector público lo que no se lleva al presupuesto no existe. Todos y cada uno de los compromisos asumidos tienen una partida presupuestal, una fuente confiable. No nos interesa crear expectativas que no se puedan cumplir. Falta lo duro, implementar los programas seleccionados en las comunas y barrios focalizados entendiendo que en ciertos casos habrá resultados temprano, en otros, a largo plazo.¿Cuál es el mayor obstáculo para reducir los indicadores de inseguridad?El principal obstáculo para combatir la criminalidad en Cali o en cualquier ciudad se llama voluntad política. El país ya cuenta con una política en seguridad y convivencia, que es una caja de herramientas, y creó a nivel presidencial una alta consejería para liderar su implementación a través del trabajo coordinado y focalizado de las entidades nacionales y locales. Pero son estas entidades las ejecutores de la misma. De ahí la importancia de la voluntad.En las mesas de trabajo realizadas estos días en Cali, ¿Qué percepción tuvo de los sectores que participaron?El acuerdo para la Prosperidad sobre Seguridad y Convivencia Ciudadana en Cali ha sido una experiencia muy constructiva. En Cali encontramos un gobierno municipal activo y atento a las necesidades de su gente, y una sociedad civil interesada y organizada. Resalto de manera especial el interés y compromiso de las fundaciones empresariales, quienes alinearon sus esfuerzos en las zonas y hacia la población identificadas como críticas. Es un ejemplo.El tema cultural de violencia es delicado. ¿Usted no cree que hay una migración de la delincuencia rural al entorno urbano por el conflicto y el desplazamiento forzado?Ese es un mito. Los colombianos no son culturalmente violentos como nos lo han hecho creer. La mayor parte de los municipios de Colombia son relativamente pacíficos y con bajas tasas de violencia. Muestra de ello es la concentración del homicidio. El 80% de los homicidios se presenta en el 13% de los municipios, y sólo cuatro ciudades aportan más del 30%. Tampoco es cierto que seamos históricamente violentos. Más violencia han tenido los países europeos.Pero la pobreza sí explica la comisión de ciertos delitos...Si bien es cierto que algunos de estos fenómenos facilitan los espacios de comisión de delitos, no son la razón absoluta de su ocurrencia, sino un factor de riesgo que hay que contrarrestar. Y es precisamente por eso que la política incluye un eje estratégico en materia de prevención social y situacional, que busca compensar estos riesgos y atender a la población más vulnerable. Es por eso que afirmamos que la seguridad no es solo un asunto de policía.

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