Confirman condena contra dos policías por homicidio de menores

Julio 16, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa

José Arles Patiño Carmona y James Calderón Martínez deberán pagar la pena de 40 años de prisión.

La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena contra los agentes de la Policía José Arles Patiño Carmona y James Calderón Martínez, quienes deberán pagar la pena de 40 años de prisión, como coautores de los delitos de homicidio agravado, en concurso homogéneo.La decisión también los inhabilita para el ejercicio de derechos y funciones públicas por 10 años.De acuerdo con la investigación, hacia las 4 de la tarde del 20 de agosto de 1997, los menores Óscar Orlando Zetuaín y Cristian Camilo López fueron recogidos cerca de sus residencias en Bogotá, en un carro tipo Bronco, por parte de un sujeto que se identificó como miembro de la Fiscalía.A las 7 de la noche los cuerpos de los menores fueron encontrados sin vida en la vía Choachí (Cundinamarca) , con varios disparos de arma de fuego.Los menores estaban amenazados a raíz de sus testimonios dentro de la investigación que cursaba en la Fiscalía por el homicidio de cinco jóvenes, ocurrido el 26 de abril de 1997 en el barrio San Cristóbal Norte de Bogotá, al parecer por agentes de la Policía de la Estación Primera de Usaquén, crimen del cual fueron testigos.De tales hechos se señaló a los agentes de Policía José Jair Velásquez Henao y a los ahora condenados Patiño Carmona y Calderón Martínez, todos involucrados en la investigación por el múltiple homicidio de los jóvenes de Usaquén.Para fallar la casación, la Corte se basó en los argumentos del Tribunal que los condenó.Una organización criminalEn el fallo se afirmó que "los hechos juzgados están indisolublemente ligados a la existencia de una organización criminal que coordinaban algunos agentes de Policía de la Estación Primera de Usaquén (Bogotá), cuyo proceder se dirigía a organizar pequeñas bandas de menores delincuentes para desarrollar distintas acciones delictivas, entre ellas, la comercialización de estupefacientes incautados y uso de armas de fuego".Otro de los aspectos tiene que ver con que los dos menores asesinados fueron testigos presenciales y directos de un múltiple homicidio ejecutado por agentes de la Policía adscritos a la Estación Primera de Usaquén y posibles miembros de la banda delincuencial, al parecer, determinado por desavenencias entre los agentes policiales y los menores ultimados.Los dos menores habían sido citados por la Fiscalía para el 21 de agosto de 1997, un día antes de su homicidio, con el objeto de practicar diligencia de "reconocimiento en lista" en orden a establecer la identidad de otros agentes implicados en tales hechos.

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