Con marcha, Roldanillo repudia el asesinato de dos sacerdotes

Con marcha, Roldanillo repudia el asesinato de dos sacerdotes

Septiembre 28, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Cartago.
Con marcha, Roldanillo repudia el asesinato de dos sacerdotes

La última celebración del padre Héctor Fabio fue un matrimonio colectivo en la cárcel de la Tierra del Alma al inicio de esta semana. El padre Bernardo había llegado de Medellín la mañana del viernes, tras realizar una visita a sus familiares.

Llanto, desolación y silencio en todos los lugares públicos de Roldanillo, por el asesinato de los sacerdotes Bernardo Echeverry párroco de San Sebastián y su vicario el joven sacerdote Héctor Fabio Cabrera, el pasado viernes.

Quienes asistieron a la misa de la noche del viernes en la parroquia San Sebastián de Roldanillo, aseguran que la homilía, la última que dio el padre Luis Bernardo Echeverry Chavarriaga de 69 años, tenía un aire premonitorio.“Él habló sobre la muerte, de prepararse para ese momento”, comenta una feligrés, mientras lamenta el asesinato del párroco y su vicario Héctor Fabio Cabrera, de 27 años, quien llevaba un año y medio en esta parroquia. La última celebración del padre Héctor Fabio fue un matrimonio colectivo en la cárcel de la Tierra del Alma al inicio de esta semana. El padre Bernardo había llegado de Medellín la mañana del viernes, tras realizar una visita a sus familiares.De acuerdo con las autoridades, ambos párrocos fueron atacados con un cuchillo la noche del viernes, al parecer por hombres que pretendían hurtar el dinero de las limosnas y quienes se habrían escondido en la parroquia luego de la última misa.En el parque principal, centenares de personas se reunieron en la tarde del sábado para protestar por el asesinato de los religiosos.Diógenes Rojas, era amigo personal del padre Echeverry y recuerda que Bernardo, como lo llamaba, llegó a Roldanillo desde Medellín cuando era niño, pues su padre, también llamado Bernardo Echeverry, fundó un negocio muy conocido llamado “EL Topacio”.“Acá hizo la primaria y parte de la secundaria y luego se fue al seminario mayor en Cartago con Monseñor Calderón”, comenta Diógenes, al tiempo que resalta que eran como hermanos, que le gustaba pararse en el atrio de la parroquia a charlar con la comunidad, que tenía muy buen humor, que practicaba basquetbol en su juventud y que siempre vestía sobrio pero elegante.La consternación en Roldanillo es total, sobre todo porque el padre Echeverry cumplió gran parte de su vida sacerdotal allí. En su primer periodo estuvo 27 años y en el segundo ya completaba tres, tiempo en el que trabajó arduamente para organizar a la comunidad, y en la construcción de nuevas parroquias como la de la Medalla Milagrosa en el barrio Arrayanes.De hecho una de sus campañas logró ser noticia nacional, cuando instaló una gran piedra en la entrada del templo para que la comunidad pegara allí su chicle, esto a raíz de que estas gomas eran pegadas en la parte inferior de las bancas, lo que las deterioraba prematuramente.Pero este hecho de sangre, por el cual las autoridades ofrecen una recompensa de 35 millones de pesos, no es el primero de este tipo que enluta a este municipio nortevallecaucano.Miguel Posso recuerda que en 1999 asesinaron al padre Héctor Vélez Vallejo, quien dirigía la parroquia de la vereda Santa Rita. Por robarlo, el párroco fue ultrajado y asesinado a golpes y con arma blanca, comenta, mientras recuerda que uno de los asesinos se entregó días después y delató a sus cómplices.Precisamente algo similar espera la comunidad de Roldanillo, que los asesinos del padre Echeverry y su joven vicario, hagan lo mismo. De hecho, el padre Jaime Eusse, de la parroquia Nuestra Señora de la Pobreza en Cartago, explicó que los asesinos ya están ex comulgados solo por perpetrar el hecho violento.Agregó, que hoy en día no solo los sacerdotes, sino toda la comunidad está en peligro, “para nadie hay seguridad, se ve todos los asesinatos y crímenes que se cometen a diario. Todo el mundo está en riesgo, entonces no podríamos ser los de menos”, dijo.Pedro Molina Nieto, líder comunitario de Roldanillo, lamentó lo sucedido y recordó que el vicario Héctor Fabio Cabrera tenía un viaje pendiente a Europa, y lo calificó como un joven bolivarense, hijo único, que se había ganado el cariño y respeto de la comunidad.Finalmente el señor Molina Nieto, envió a un mensaje a los asesinos de ambos párrocos:“La violencia no nos trae nada bueno, no trae sino problemas, desilusiones, tristezas y amarguras a nuestras familias, es triste para Colombia. Espero que las mentes de estas personas llegue a cambiar de alguna manera”, puntualizó.Sobre las exequias, el padre Jaime Eusse afirmó que es un tema que a esta hora no se ha definido, pero que lo más seguro es que la velación sea mañana domingo en La iglesia La Ermita en Roldanillo.

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