¿Con el ELN también debe haber negociación?

¿Con el ELN también debe haber negociación?

Febrero 18, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Carlos Rodríguez S. | Colprensa
¿Con el ELN también debe haber negociación?

Aunque el grupo subversivo tiene una debilidad militar, aún mantiene un grupo de unos 2.500 hombres que estarían dirigidos por un solo líder: alias Gabino.

Analistas creen que con los secuestros el ELN estaría buscando inclusión en los diálogos de paz. Radiografía.

En el mismo momento en que las miradas del país se centran en la guerrilla de las Farc por las negociaciones que se adelantan en La Habana, el ELN ha vuelto a los titulares de los medios de comunicación luego de los secuestros perpetrados contra dos hermanos alemanes y seis trabajadores de la multinacional Geo Explorer (cinco de los cuales regresaron a la libertad la semana pasada). Los analistas creen que con estos actos el ELN busca presionar una inclusión en los diálogos de paz que se adelantan entre el Gobierno Nacional y las Farc en Cuba. Incluso, algunos expertos se muestran a favor de que el Gobierno se siente a negociar con este grupo guerrillero.La Comisión Facilitadora, que ha posibilitado acercamientos con esta organización en años anteriores, se pronunció luego de conocerse el secuestro de los ciudadanos alemanes (que habría ocurrido hace más de dos meses) y se ofreció a acompañar una posible inclusión del ELN en los diálogos de paz. Para el exprocurador Jaime Bernal Cuéllar “la negociación debe ser con todos los actores armados. Estamos seguros de que si el ELN libera a todos los cautivos, será un acto que el Gobierno sabrá valorar para iniciar dichos acercamientos”. Esta semana se constatarán las repercusiones de las cinco liberaciones del viernes pasado, especialmente porque la guerrilla mantuvo en su poder a un ingeniero canadiense plagiado en Norosí (Bolívar) y no ha dado nuevas noticias de los exploradores alemanes, que mantienen en algún lugar del Catatumbo, y a quienes han acusado de espías. En cambio, el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), Jorge Restrepo, explica que no es posible que el ELN participe en unos diálogos de paz en la misma mesa de las Farc, ya que no solo son “competidores políticos”, sino que considera que esta organización ilegal es “tremendamente radical”, lo que complicaría cualquier negociación. Incluso, Restrepo no ve posible una salida negociada con esta guerrilla, ya que cree que algunos de sus frentes son muy extremistas y están apegados al secuestro y a la extorsión. El futuro del ELN, según el director del Cerac, está en convertirse en una organización militar radicalizada y dedicada a delinquir, con cierta influencia ideológica en algunas regiones del país. Incluso, ve posible una fusión con algunos frentes de las Farc que seguirían en las armas ante un eventual éxito de los diálogos de paz en La Habana. Asimismo, varios investigadores del Cerac consideran hoy que hay una división en el ELN: los frentes que están más fuertes militarmente no apoyarían unas conversaciones, por lo que solo los más débiles estarían de acuerdo. En el grupo de los primeros estarían el Frente de Guerra Oriental (donde está el Bloque Domingo Laín) y el Frente Suroccidental; ambos participan en las cadenas productivas del narcotráfico, han establecido redes de extorsión y acumulado poder popular, expresaron los investigadores.Influencia localEl investigador Juan David Velasco, del Cerac, define al ELN como una organización que “utiliza las armas como un mecanismo clandestino para tramitar demandas”. Además, históricamente ha buscado vincularse con el poder local de las regiones donde hace presencia. Esta estructura ilegal tiene influencia en juntas de acción comunal, cooperativas de transporte y maestros sindicalizados, que, según Velasco, “se convierten en una fuente electoral que ninguna clase política puede desconocer. Dependiendo se esos apoyos se inclina la balanza”. Esa postura es apoyada por la Corporación Arco Iris, que menciona que “la relación de los grupos ilegales con los políticos regionales ha sido una constante”.Guerra sin efectosEl Gobierno Nacional, en cabeza del Ministerio de Defensa, ha dicho que los golpes recientes del ELN y las Farc no tienen efectos estratégicos en la guerra y que ambas, estando en su máxima capacidad militar, actúan solamente en sus regiones históricas de influencia. Es decir, no están expandiéndose a nivel nacional. Según cifras del Mindefensa, en lo que va corrido del 2013 han aumentado en un 89% las neutralizaciones de guerrilleros del ELN, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Los números que dejó el 2012 muestran que el ELN pasó de tener más de 4.000 combatientes en el 2002 a cerca de 1.500 para el inicio de este año. Además, se presentaron 159 desmovilizaciones. ExtorsiónLa extorsión a la industria minero-energética es una de las principales fuentes de financiación del ELN. Según Juan David Velasco, investigador del Cerac, “esta organización ha logrado generar redes complejas de extorsión a la industria petrolera, que por la gran magnitud que tiene es difícil que pueda establecer un operativo de seguridad a todos sus trabajadores”. Además, pese a que históricamente no había sido así, el ELN ha empezado a financiarse con las actividades del narcotráfico, principalmente, con cultivos de coca en Arauca y en Catatumbo (Norte de Santander). La Corporación Arco Iris señala que, hoy en día “la minería se presenta como la gran fuente de financiación para el ELN”.AlianzasEn su informe más reciente, la Corporación Arco Iris revela una alianza entre la guerrilla del ELN y las Farc, como una consecuencia del éxito de la política de seguridad del Gobierno Nacional. “La dinámica de la guerra lleva a que los adversarios del pasado hoy sean aliados”, señala el documento. Aunque es una organización debilitada, la alianza con la guerrilla comandada por alias Timochenko le ha permitido fortalecerse. Esa unión existe desde el 2010, cuando el Comando Central del ELN y el Secretariado de las Farc publicaron un comunicado en el que anunciaban que llegaban a un acuerdo de no confrontación, por medio del cual las guerrillas, señala el informe de Arco Iris, aprovechaban cada una de sus potencialidades para enfrentar a la Fuerza Pública.

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