Como una 'invasión zombie' se reproducen las bandas criminales en el Valle

Mayo 01, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País
Gráfico delincuencia Valle

Cual invasión zombie de serie de televisión, así parecen los municipios del Valle, con las plagas de bandas delincuenciales que los recorren alterando la tranquilidad y la convivencia.

Es la sensación que dan los continuos reportes policiales con las capturas que realizan las autoridades, como si hubiese cosecha de bandidos.

Las cifras son tan alarmantes que en un solo día, en operativos conjuntos de la Policía, la Sijín, la Fiscalía y el CTI, se desarticularon cuatro bandas en distintos municipios. O que una sola banda, como la de Waltercito, que sembraba el terror en Buga, acumula la deshonrosa cifra de 60 capturas.

Pero una fuente de inteligencia de la Policía Valle, dice que no es que haya proliferación de bandas en el departamento, sino que dada la efectividad de los operativos para desintegrarlas y someterlas a la justicia, genera la sensación.Los municipios más afectados son Palmira, Tuluá, Buga, Cartago y Roldanillo, entre otros, según el Análisis Integral Ciudadano (AIC), una herramienta de la Policía que les da un diagnóstico y les permite focalizar las acciones para combatirlas.

“No es que se estén incrementando, sino que se ven más resultados, como las 349 capturas este año, justamente porque venimos trabajando en la focalización, su identificación y judicialización para la consolidación de la seguridad ciudadana”, explicó la fuente.

Y para comprobarlo, cita cifras de la Policía Valle que muestran una reducción en homicidios, hurtos y otros delitos conexos, del primer trimestre de 2017, en comparación con el mismo lapso de 2016. Así, los homicidios en el departamento bajaron de 246 (entre enero y marzo del año pasado) a 204 (este año),lo que representa un 17 % menos.

El hurto común, que registró 1037 casos, se redujo 9%. La disminución más alta fue en hurto a vehículos, que pasó de 308 en 2016, a 244 en 2017, es decir 64 casos (-21%).

¿Por qué persisten las bandas?

El investigador consultado atribuye el fenómeno al hecho de que sea un negocio de familia, hereditario. Muchas veces, dice él, desarticulan una estructura, pero hay un miembro de la familia que quiere retomar el negocio delictivo al que tradicionalmente se han dedicado y continuar.

Cita el caso de la banda Los Fajardo, en Florida: una red de hermanos, primos, tíos, toda la familia dedicada al hurto de motos que vendían en Miranda y Corinto. Los Fajardo, además, compraban alucinógenos para el consumo y la comercialización.

“Aunque varios miembros habían ido a la cárcel, sus integrantes seguían delinquiendo; por eso buscamos dar un golpe contundente con doce capturas para lograr desarticular toda la estructura”, dijo el investigador, explicando la suerte de dicha familia que terminó completa en la cárcel.
Hecho con el cual buscan sentar un precedente “para que entiendan que el ilícito no es negocio y se dediquen a una actividad útil para la sociedad”, añade.

Los homicidios en el Valle bajaron de 246 entre enero y marzo del año pasado, contra 204 de este año, con una reducción de 42 casos que equivalen al 17 % menos.

Otra estructura compleja para someter fue la de alias Waltercito, que tenía varios individuos a su servicio y diversificaba su actividad delictiva desde extorsiones para obligar a sus víctimas a traspasar sus propiedades, hasta homicidios selectivos por el control del microtráfico de estupefacientes.

Por ello, para las autoridades es importante que al capturar reincidentes, con una o más judicializaciones, la Fiscalía tenga en cuenta antecedentes penales agravantes y no les den beneficios como la casa por cárcel, sino que sean privados totalmente de la libertad.

Estos integrantes forman redes que subcontratan a su servicio. Como lo hacía alias Cadavid, a quien le prestaban sus servicios otras dos bandas, El Costeño y La 32. Desarticularla sumó 52 capturas de todos sus integrantes.

Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, no cree que haya migración de guerrilleros a bandas delincuenciales, así tengan su mismo nombre. Es el caso de Los Pisasuave, que delinquía en Pradera, con tres cabecillas y once menores de edad para sus ilícitos, entre ellos cinco homicidios y tráfico de estupefacientes.

“No tienen nada qué ver, los pisasuave de las Farc eran fuerza élite tipo comando, son dos cosas distintas, pero sí hay que decir es que en las zonas de conflicto sí hay un vacío de poder y eso lo aprovechan los delincuentes comunes para cometer delitos, hacer atracos en carretera, etc.”, explicó Ávila. Agregó que estas bandas han existido siempre, pero como ahora no hay conflicto, se hacen más visibles y más relevantes.

Las autoridades trabajan en identificar, judicializar y acopiar el material probatorio para ir a la caza de más bandas. “Solo podemos decir que en lo que resta del año seguirán viendo resultados”. O sea que sigue ‘la cosecha’ de bandidos.

Judicializaciones

En las próximas horas, la Fiscalía 44 Seccional de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) y un fiscal de Infancia y Adolescencia, judicializarán a dos adultos y un menor, respectivamente, dedicada al microtráfico, hurtos y utilización de menores para la comisión de ilícitos, en Palmira (Valle del Cauca).

Miembros de la Sijín de la Policía Nacional, hicieron efectivas las capturas de los hoy indiciados de 19, 18 y 16 años de edad, emanadas por jueces penales municipales, con funciones de control de garantías, previa solicitud de la Fiscalía.

Las capturas se efectuaron durante 5 diligencias de allanamiento y registro en el barrio Las Delicias de Palmira. Durante las diligencias, las autoridades incautaron 4 armas de fuego, 330 dosis de bazuco, marihuana y clorhidrato de cocaína.

La Fiscalía judicializará a los hoy indiciados por los delitos de fabricación, tráfico o porte de estupefacientes y de armas de fuego, hurto calificado y agravado y uso de menores para la comisión de ilícitos.

Miembro del Clan del Golfo, refugiado en Florida

Un investigador de la Dijin reveló que en algunos casos, integrantes de una organización criminal, se desplazan a otra región, sea huyendo, o los mandan también a controlar una zona. Esa es la posible causa por la cual fue capturado en Florida (Valle), alias Milton, integrante del Clan del Golfo, de fuerte influencia en Antioquia.

“Es posible que lo hayan mandado como enlace para la compra y envío de estupefacientes, ya que queda muy cerca de Corinto y otros municipios del Cauca, donde hay mucha producción de coca, porque quizás tenga conocidos o enlaces y por eso vino al Valle del Cauca”, declaró.

Las bandas delincuenciales han existido desde hace años, pero el conflicto armado de la guerrilla nos las hacía tan visibles y relevantes, como lo son ahora, dicen expertos en el tema.

Fue desmovilizado del Bloque Magdalena Medio, Bloque Central Bolívar y era hombre de confianza de alias ‘Palagua’ y ‘Alex15’, cabecillas de Los Rastrojos, quienes ejercían el control de las rutas del narcotráfico, el cobro de extorsiones y el monopolio de la minería ilegal en el nordeste antioqueño.

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Luego se une al Clan del Golfo, para asumir el control esa zona en compra y venta de cocaína, pero por la presión de la Policía Nacional, decide quedarse con dinero de la banda criminal y ocultarse en Florida.

Con la colaboración de un informante que lo identificó al verlo en carteles de los más buscados de la Policía Nacional y de la Fiscalía, la Dijín e Interpol capturaron a este hombre, solicitado por la Fiscalía 22 de Medellín por concierto para delinquir agravado con fines de homicidio, desplazamiento forzado, extorsión, tráfico de armas y estupefacientes.

Alias 'Waltercito'

Con Waltercito, cayeron Pedro Fabián López Llanos, alias Fabián, el extorsionista encargado de obligar a ceder las escrituras a nombre de los cabecillas; David Orlando Escobar García, alias David y Elizabeth Torres de Iguarán, alias Eliza, receptores de las propiedades fruto de extorsiones; Diego Fernando Martínez Salavarrieta, alias Diego C, comercializador de estupefa- cientes y recaudador del dinero de ese ilícito; Juan David Saavedra Lenis, alias Jota, dinamizador del tráfico de estupefacientes y enlace en Guacarí; y Sergio Luis Urango Cavadia, alias Costeño o Cangrejo, proveedor del expendio de estupefacientes en Buga y determinador de homicidios selectivos en disputa por el control del microtráfico.

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