Caso de juez caleño detenido en Miami es un misterio

Junio 02, 2017 - 11:40 p.m. Por:
Redacción de El País 

En un total misterio se ha convertido el caso del juez 12 laboral Miguel Horacio Gómez Achicué, detenido en el Aeropuerto Internacional de Miami por la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos, acusado de exportar ilegalmente a Colombia partes de rifles semiautomáticos desde la Florida.

De acuerdo con una publicación del El Nuevo Herald en su sitio web, Gómez Achicué, de 49 años, compareció hace una semana ante la magistrada Andrea Simonton, que le negó la fianza, ya que el fiscal federal Brian Jay Shack reveló que ICE había emitido una orden de retención (deteiner) y estaría recluido en el centro de detención de Krome, en condado Miami-Dade.

Gómez Achicué es juez de carrera, pero desde hace año y diez meses se desempeña como juez provisional (su contrato se vencía este 30 de junio) del Juzgado 12 laboral de Cali, según confirmó la directora de administración judicial de Cali, Clara Inés Ramírez.

El presidente del Tribunal Superior de Cali, Julián Alberto Villegas Perea, confirmó que el funcionario solicitó un permiso por los días 15, 16 y 17 de mayo, que se lo otorgó el vicepresidente Roberto Felipe Muñoz Ortiz.

Fue justo ese 17 de mayo, cuando las autoridades colombianas notificaron a sus pares en Estados Unidos, que habían descubierto partes del rifle semiautomático AR-15, ocultas en un paquete con ropa y zapatos que había enviado desde el sur de la Florida a Cali, de acuerdo con la denuncia penal presentada por un agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), una unidad de ICE.

De Gómez Achicué, según su perfil en una red social, solo se pudo establecer que es abogado, especialista en Derecho Laboral y seguridad Social, en Derecho Administrativo Constitucional, Magister en Salud Ocupacional y docente universitario.

Dice que trabaja en el sistema judicial de Cali desde enero de 2002 hasta la fecha, en el Palacio de Justicia. Sin embargo, fuentes consultadas por El País, dicen no conocerlo, y coinciden en que "solo nos saludábamos en el ascensor".

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