Cartel de drogas en el Ejército: ¿asunto de adicción o ambición?

Diciembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Cartel de drogas en el Ejército: ¿asunto de adicción o ambición?

En total, fueron 58.910 gramos los decomisados por la Policía a un mayor del Ejército, capturado en un retén en la vía Cali-Jamundí.

Desde soldados hasta generales estarían en el negocio ilícito. Los estupefacientes tendrían dos destinos: microtráfico y consumo interno.

Es cierto. El teniente Gómez dice que lo vio de cerca. Que durante los cuatro años que estuvo en uno de los batallones del Ejército en el Cauca fue testigo de la relación entre algunos militares con el negocio del narcotráfico.Muchas veces —cuenta— vio a algunos compañeros “venderse” hasta por $500.000. El caso que más recuerda ocurrió el año pasado en la Tercera Brigada del Ejército en Cali. A un grupo de soldados que llegó del Cauca, luego de un operativo, les revisaron sus equipos y allí, en sus mochilas, encontraron cinco kilos de marihuana. Una droga que los uniformados nunca reportaron. Un cargamento que —dice Gómez— pretendían vender a los dueños de los expendios de la ciudad. El militar asegura que ese caso, como muchos otros, no fue noticia en el país. “Con decirle que los soldados siguen en el Ejército, con investigaciones abiertas, pero siguen”.El escándaloEn la última semana, sin embargo, se conocieron dos hechos de corrupción de militares que provocaron declaraciones fuertes de los altos mandos y hasta del Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón. Todos coincidieron en una denuncia: habría una red de narcotráfico al interior del Ejército.El pasado jueves 13 de diciembre empezó el escándalo: en un avión militar que aterrizó en la base de Tolemaida proveniente del Cauca fueron hallados 25 kilos de marihuana. Seis soldados fueron capturados. El caso lo dio a conocer el mismo Ejército Nacional. “Esto es una vergüenza para la institución”, decía un comunicado.Cinco días después, cuando la Fiscalía apenas anunciaba una investigación por el hallazgo, un mayor del Ejército fue capturado en la vía Cali-Jamundí con 59 kilos de marihuana. El militar no tenía excusa. Desde hace días estaba en vacaciones. No pudo explicar por qué viajaba con su carro repleto de droga. Las denuncias, entonces, de un supuesto cartel conformado por miembros del Ejército crecieron al punto que el comandante de las Fuerzas Militares, el general Alejandro Navas, prometió “desvertebrar” el tráfico de estupefacientes que estaría funcionando dentro de la entidad que, se supone, combate este negocio ilícito.Frente al caso de Tolemaida hay varias hipótesis. Una de ellas es que los militares decomisaron la droga en un operativo en el Cauca o la negociaron con las Farc y la transportaron hasta la base militar, para luego enviarla hasta Bogotá y allí venderla al menudeo. Así lo creen algunos militares de la región, quienes advirtieron que esa no sería la primera vez que los soldados transportaban marihuana. ¿Qué falló esa vez? Una fuente de contrainteligencia del Ejército cuenta que un soldado que viajaba para Tolemaida llamó a uno de sus superiores y le informó que el avión iba cargado de alucinógenos; los altos mandos decidieron que el decomiso se hiciera en la base militar de Tolima. Eso, por ahora, es todo lo que se sabe. A pesar de las acusaciones de un gran cartel al interior del Ejército, hay quienes creen que el negocio estaría funcionando a través de redes regionales que se mueven de forma independiente.Ariel Ávila, investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, explica que en zonas como el Cauca, el Valle del Cauca, los Llanos Orientales y Caquetá la corrupción de los militares es un asunto de todos los días. “Lo que sí es probable es que los soldados que están vinculados con el narcotráfico se estén llevando las redes para otras regiones debido a los traslados que deben cumplir”.Para los militares resulta, según las investigaciones, más fácil tener tentáculos pequeños en sus zonas de operación que manejar un cartel en todo el país. Un exsoldado lo confirma. Revela que durante el tiempo que estuvo en el Valle del Cauca en varias ocasiones accedió a las propuestas de los grupos armados. Una vez, hace un año, él y dos compañeros recibieron $20 millones por dejar pasar un camión cargado con pasta de coca. “Pero no trabajamos para nadie, hicimos el trato solos. Necesitábamos plata y esa fue la forma más fácil de conseguirla”, dice el hombre a través de una bocina telefónica. Esa, la desesperación por el dinero, sería la razón por la que algunos uniformados terminan trabajando para el bando contrario. El sueldo de un soldado es menor a $600.000, por lo que muchos caen cuando les ofrecen millones por no decomisar un cargamento o avisar la ubicación de las tropas. Pero los vínculos con el narcotráfico no solo se estarían dando a través de las Farc o las bandas criminales que manejan el negocio. En un restaurante del sur de Cali, el teniente Gómez revela que algunos uniformados aprovechan los operativos de incautación para conseguir “la mercancía”. Gómez dice que en los departamentos más afectados por el conflicto armado no resulta difícil encaletar marihuana o coca dentro de sus equipos. El teniente cuenta que cuando hay un hallazgo, los comandantes llegan al lugar con una única misión: verificar la seguridad de sus hombres. “Son zonas muy complicadas y no hay tiempo de revisar los maletines de cada soldado; solo recogen lo que encuentran y luego lo destruyen”.Algunos —según el oficial— cuando logran “coronar” parte lo incautado, tienen sus contactos para sacar la droga hacia dos plazas principales: Cali y Buenaventura.El general Jorge Humberto Jeréz, comandante de la Fuerza de Tarea Apolo, a la que pertenecían los soldados detenidos en Tolemaida, no cree en esas acusaciones. El comandante de las tropas que operan en municipios del Valle y Cauca insiste en que el caso de los militares capturados con los 25 kilos es el único que ha conocido en la región. “Aquí los soldados dejan su sangre en combate, muchos son asesinados y mutilados. Es muy triste que unos cuantos estén dañando la imagen del Ejército”. El General se defiende con cifras: este año la Fuerza de Tarea Apolo ha decomisado 50 toneladas de marihuana y otras 20 de pasta de coca. También ha destruido 91 invernaderos y diez mil hectáreas de cultivos ilícitos.A pesar de que los vínculos entre algunos uniformados con narcotraficantes estarían funcionando a través de pequeñas redes, no se descarta que el negocio también se esté moviendo en esferas superiores. Un mayor que hace 20 años trabaja en inteligencia, y que advierte que por cuenta de sus investigaciones han caído altos mandos, señala que algunos generales y coroneles tendrían una relación directa con el tráfico de estupefacientes. La función de esos altos rangos, debido al poder que tienen en un amplio territorio, sería mover las tropas para determinados sitios y así favorecer el transporte de los cargamentos. Incluso, luego de la muerte del narcotraficante alias Cuchillo, algunos investigadores cuentan que en el país corrió el rumor de que el nuevo cartel de narcotráfico sería manejado por miembros del Ejército. ¿Adicción o ambición?La droga que se estaría moviendo dentro de las tropas también tendría otro destino: el consumo interno. Algunos militares, quienes pidieron la reserva de sus nombres, cuentan que los seis soldados que transportaron los 25 kilos de marihuana hasta Tolemaida, al parecer, pretendían venderlos a sus compañeros. La hipótesis podría ser cierta si se tiene en cuenta que el consumo de estupefacientes dentro de las tropas es alto. Un joven que hace parte del batallón de alta montaña que opera en el Cauca cuenta que hay compañeros que fuman entre uno y tres cigarrillos diarios de marihuana. Aunque algunos que son adictos —advierte— consumen hasta diez. Pablo Rodríguez, psiquiatra y especialista en adicciones, explica que las situaciones de violencia y combate que enfrentan los soldados los pueden llevar a un punto de estrés, en el que surge la necesidad de buscar satisfacción en algunas drogas. “Ellos, como los civiles, quieren sensaciones placenteras”. Sin embargo, algunas fuentes de inteligencia no creen que la corrupción esté ligada directamente al consumo. “Si consumen, lo harán en pocas cantidades, pero en los últimos días hemos visto el movimiento de muchos kilos, que solo pueden tener un destino: el microtráfico”, añade un teniente de la Tercera División del Ejército.¿Adicción o ambición? El Ministro de Defensa tiene su respuesta: “mientras sean ciudadanos, cualquiera puede caer en el delito, cualquiera puede pecar”.

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