Caleño que busca a su hijo desaparecido en EE.UU., cuenta detalles del drama

Octubre 02, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Jorge Enrique Rojas | Reportero de El País.
Caleño que busca a su hijo desaparecido en EE.UU., cuenta detalles del drama

Christian Aguilar había desaparecido el 20 de septiembre en algún lugar de Gainsville, Estados Unidos

Al principio su caso parecía uno más. Uno más en ese país de tragedias de película, hasta que periódicos y redes sociales empezaron a replicarlo en tono de alarma.

Christian Aguilar lleva doce días perdido. Desapareció el 20 de septiembre en algún lugar de Gainsville, ciudad de 130.000 habitantes al sur de los Estados Unidos, a donde el chico había llegado hace poco para estudiar Ingeniería Biomédica en la Universidad de La Florida. Al principio su caso parecía uno más. Uno más en ese país de tragedias de película, hasta que periódicos y redes sociales empezaron a replicarlo en tono de alarma: el presunto responsable de su desaparición es Pedro Bravo, un muchacho de 18 años que era su amigo, que había hecho el colegio con él, que en su infancia jugó a su lado; un chico que, al parecer, también se había fijado en su novia, Erika Friman. La semana pasada Bravo fue culpado de asesinato. En una declaración policial confesó haber golpeado a su amigo hasta dejarlo inconsciente en un parqueadero luego de que ambos discutieran por la chica. Entonces la Policía buscó en su armario y encontró una maleta que pertenecía a Christian. También hallaron rastros de sangre en su camioneta . Y unos recibos: antes de todo eso, Bravo había comprado una pala y un rollo de cinta. En la tarde de ayer, la congresista republicana por el estado de La Florida, Ileana Ros-Lehtinen, confirmó la noticia esperada por el papá del chico perdido: el FBI se vinculará a la búsqueda. El padre, Carlos Aguilar, empleado de una firma inmobiliaria, lleva diez días en esa ciudad tratando de encontrar a su hijo. Llegó desde Miami en compañía de su esposa Claudia y Alex, su otro chico. Juntos, mientras van de un lado a otro siguiendo pistas, han dormido en hoteles de carretera, en camas de la Policía, en sofás cedidos por alguien condolido. Sus amigos también han llegado hasta ahí. Entonces cuando la Policía descansa, ellos se internan en los pantanos para buscar al chico. Este fin de semana, 500 voluntarios se sumaron a la búsqueda. Pero Christian no aparece. Su padre, un caleño que emigró hace 25 años en busca del sueño americano, habla así de su pesadilla:¿Doce días después siente que su hijo está muerto?Hasta último momento tuve la certeza de que estaba vivo. Cuando la Policía vino y me dijo lo que tenía, la forma en que estaban encontrando las evidencias, me tocó reunir a toda la familia; ese ha sido el momento más duro que yo he vivido aquí. Porque después de la negación inicial, fue desgarrarse, rompernos todos juntos, no me querían creer que lo que yo les estaba diciendo era verdad. Esto ha sido devastador para mí. Y todas las mañanas, cuando inicio la búsqueda, tengo que volverlo a revivir.Encontrarlo, de alguna manera, será un respiro para todos ustedes... Si el cadáver de mi hijo aparece, la familia va a poder cerrar este capítulo. Y, segundo, eso posibilitaría que Pedro Bravo permaneciera en la cárcel. Será una tragedia para ambas familias, claro: ellos pierden a su hijo, pero al menos lo podrán visitar en la cárcel. Yo, al mío, no lo voy a poder abrazar nunca más.¿Cómo han sido todos estos días? Usted vive en Miami y Gainsville queda a cinco horas. ¿Cómo ha hecho con el trabajo, con el dinero? ¿Cómo ha logrado llevar tanta gente para que le ayuden a buscar a su muchacho?Yo viajé desde que tuve el primer indicio que algo le estaba pasando a mi hijo. Luego llegaron todas las personas que se enteraron del asunto y me vinieron a ayudar. Gente del colegio donde estudió Christian. Con todos ellos empezamos a desbordar las calles de Gainsville y así fue como las autoridades entendieron que nosotros lo que intentabamos era salvar una vida. También me han ayudado entidades sin ánimo de lucro que me han apoyado dándome la comida. Nosotros llegamos aquí (a Gainsville) con la ropa que traíamos y el cepillo de dientes.Christian era un chico sobresaliente, estudiaba Ingeniería Biomédica, este no es el caso de un chico problemático perdido en una riña callejera...Sí, este caso es diferente. Él no tenía ningún récord delictivo, ningún problema. Y aunque había nacido en Miami, él era un colombiano ejemplar. La comunidad ha entendido eso. Esta tragedia no debió haber sucedido. Y lo peor de esta tragedia es la indiferencia de muchas personas acá: esta gente no está preparada esto.¿Usted siente que las autoridades lo han dejado solo?Nunca va a ser suficiente. Como padre siento que no va a ser suficiente. ¿Usted tiene hijos? Mire, si usted tiene hijos y a alguno le pasa algo y usted ve que las autoridades entran a trabajar a las ocho de la mañana y se van a las tres de la tarde sabiendo que su hijo sigue afuera y perdido, ningún padre va a entender esa racionalización. Es por eso que yo seguía buscando de noche; yo seguía buscando cuando ellos se iban y me decían que lo que estaba haciendo era poner en riesgo la vida de más gente. Yo seguía porque los voluntarios me decían que no me preocupara por ellos, que pensara en mi muchacho, que siguiera adelante, entonces yo seguía: cogíamos machetes, linternas, botas y nos metíamos a las doce de la noche, a la una de la mañana, en los pantanos.Supongo que eso, a las autoridades de un país como Estados Unidos, no les gusta mucho... Me decían que estaba loco. Y yo sí estoy loco, pero loco del desespero, de la frustración. He hecho todo lo que tenía que hacer y lo seguiré haciendo. Yo no me he ido de aquí de Gainsville, se puede ir el resto pero yo no me voy a ir. Voy a seguir buscando a mi hijo, voy a seguir buscando justicia.¿Cuándo fue la última vez que vio a Christian? La última vez física, que nos abrazamos y nos besamos, fue el domingo antes de que desapareciera. Como familia estábamos muy unidos, lo estábamos acompañando en su sueño de entrar a la Universidad.¿Y Erika, la novia de su hijo, cómo está ella en medio de todo esto?Ha estado a mi lado. Esa historia que quieren sacar, es una versión de una cantidad de abogados inescrupulosos que quieren defender a Pedro haciendo de esto una historia de amor, una tragedia de amor, para que sea más escandaloso; pero no tiene nada que ver, no fue por eso. A Pedro usted lo conocía, ¿cierto? Ellos habían sido amigos del colegio...Sí. Lo conocía por las actividades escolares, por la relación de padres que iban a las escuela a acompañar a sus hijos en sus proyectos y ahí lo conocí. Pero el Pedro que yo conocí no es el mismo que yo veo ahorita. ¿Por qué está tan seguro de eso?Porque según las pruebas, este tipo actuó con alevosía y premeditación. Si usted se toma el trabajo de ocultar la evidencia de la manera en que él lo ha hecho, de apagar su celular para que no sigan su rastro, de esconder un cuerpo, quiere decir que esa persona estuvo planeando esto y no se sabe por cuánto. Él escogió a mi hijo.Entiendo que hay cosas que usted no me puede decir por el proceso que se está llevando. Pero si ellos no discutieron por la novia de Christian, ¿por qué entonces sucedió todo esto?Especular no es lo correcto. Pero cuando me empezaron a dar las pistas de la Policía, todo me indicaba que este muchacho se obsesionó: él quería pertenecer a la Universidad de La Florida, estaba obsesionado con eso. Desafortunadamente sólo dos personas de su clase en la escuela de El Doral alcanzaron ese honor y entre ellas estaba mi hijo. Entrar a La Florida es un privilegio: de 15.000 estudiantes que aplicaron, pasaron 900. Eso puede haber detonado la situación; fue más un celo de logros, que un celo por amor.

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