"Buena parte del país ya está viviendo escenarios de posconflicto": General Palomino

Agosto 13, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Fredy Moreno | Colprensa

El nuevo director de la Policía Nacional aseguró que la paz es una oportunidad y que en los próximos días se harán cambios en los mandos medios.

Si el anuncio del presidente Juan Manuel Santos de relevar a toda la cúpula de las Fuerzas Armadas tomó al país por sorpresa, al nuevo director de la Policía, general Rodolfo Palomino, la noticia lo cogió haciendo diligencias familiares. Pero este curtido oficial con 36 años de servicio en la institución está acostumbrado a todo: a recibir noticias buenas y malas, a obedecer las órdenes sin discusión y a cumplir las misiones que se le encomiendan, cuando se le encomiendan. De hecho, sus subalternos y las personas que lo conocen dicen que es un hombre de 25 horas de trabajo al día, sin exagerar. Por eso, en la institución que comenzó a dirigir este 12 de agosto hay gran expectativa por su gestión, lo mismo que en todo el país. Todavía en su despacho de la Dirección de Seguridad Ciudadana, en el cuarto piso de la Dirección General de la Policía, en Bogotá, en donde sobresale un cuadro de Francisco de Paula Santander, el general Palomino logró sacar un espacio en su apretada agenda, para dialogar con Colprensa. ¿En qué circunstancias recibió la noticia de que había sido nombrado director de la Policía? Estaba atendiendo una situación relacionada con mi señora, pero ya estábamos terminando afortunadamente. Desde anoche fuimos notificados al frente de esta nueva y mayor responsabilidad a la que uno puede aspirar. ¿Cuál cree que va a ser el sello que usted como oficial de la policía y como persona le va a imprimir a la institución a partir de hoy? Nosotros tenemos que acercarnos a que ese sello de calidad tenga los componentes sobre los cuales hemos pensado tiene que gravitar la confianza y la credibilidad que los colombianos deben tener en su policía: El sello de la efectividad. Una policía cada vez más efectiva, más transparente, más respetuosa y garante de los derechos humanos, y una policía cada vez más solidaria. ¿Y qué espera alcanzar con eso? Con esos cuatro ingredientes seguramente iremos a tener una policía que se convierta en verdadera garantía de confianza y, por qué no decir también, de aprecio entre los colombianos. A eso es a lo que le estamos apostando. Ha enarbolado usted la bandera del humanismo. ¿En qué consiste? La gestión basada en el humanismo se basa en tres focos: el interno, que el policía sea feliz haciendo lo que está haciendo; que ese policía, independientemente del lugar en donde esté prestando su servicio, tenga satisfacción personal. La gestión humanista también tiene que darse desde la institución hacia la comunidad, razón de ser de nuestros servicios; que la preocupación de la ciudadanía en materia de seguridad se vea compensada y respondida por la institución con una actitud absolutamente solidaria. Y esta gestión humanista tiene que incorporar también toda esa relación que debemos tener entre la Policía y las demás instituciones no solamente de seguridad investigativa, sino todas las instituciones y entidades político-administrativas que tenemos responsabilidad en la seguridad y la convivencia ciudadana. ¿Qué va a pasar con estrategias como el Plan de Seguridad Comunitaria por Cuadrantes? Nosotros tenemos que entender que el Plan de Seguridad Comunitaria por Cuadrantes, creado por nuestro antecesor, no solamente ha sido un plan que a nivel nacional ha dado estos niveles de resultado reconocidos en el ámbito nacional, sino internacional. Tenemos que seguir desplegando, seguir creciendo, seguir optimizándolo, viendo que la optimización parte de la implementación de medios tecnológicos que hagan del plan un medio mucho más efectivo para contrarrestar el delito en todas sus manifestaciones. Pero también tenemos el plan Corazón Verde que incorpora 16 estrategias que están respondiendo a las mayores problemáticas en materia de seguridad ciudadana. Recibe usted la institución en un momento de convulsiones en el país: el Catatumbo, el Bajo Cauca antioqueño, el anuncio de una protesta de diferentes sectores el próximo 19 de agosto... ¿Qué va a hacer la Policía para mantener el orden y contribuir a aclimatar los ánimos y a que las protestas se desarrollen dentro del marco legal sin bloqueos? Parte de lo que es un Estado Social de Derecho incorpora el legítimo derecho a la protesta, y sobre eso es que hemos estado impartiendo las instrucciones para que, garantizando el derecho a la protesta, que es constitucional, busquemos que los demás derechos no sean avasallados. Ese es un equilibrio que nosotros tenemos que encontrar. Ese es solamente el llamado no sólo a los participantes, a los líderes que están promoviendo estas protestas, sino a quienes participan de ellas. Ese derecho a protestar no tiene porqué estar invadiendo o desconociendo otros derechos que también tenemos nosotros que garantizar. Por eso, se están tomando unos dispositivos de prevención y articulando esfuerzos con la Fiscalía a fin de garantizar el derecho a la protesta, pero sin que se mengüen los demás derechos. También llega con una impronta o un reconocimiento muy marcado en relación con la seguridad ciudadana. ¿Eso va a determinar el destino de la institución? ¿Qué va a pasar con otros frentes como la lucha contra la guerrilla, las bandas criminales, el narcotráfico?La seguridad ciudadana incorpora distintos escenarios. Desde luego que la presencia del terrorismo, del narcotráfico, de bandas criminales, de minería ilegal, de extorsión, afecta de manera significativa la convivencia y seguridad ciudadana. Esto no lo podemos desconocer, ni mucho menos lo podemos descuidar. De suerte que dentro de ese mapa de delitos de mayor impacto están precisamente siendo atendidos con esas 16 estrategias que contiene el plan Corazón Verde. Allí estamos desarrollando estrategias desde cómo combatir con éxito el narcotráfico (el de grandes cantidades que incorpora incluso tentáculos internacionales), pero también el secuestro, cómo disminuir delitos como la violación a los derechos de los niños, niñas y adolescentes, el fenómeno de la distribución de estupefacientes en menores cantidades, la extorsión al comercio. Pero también tenemos la preocupación por el hurto a personas, que está en el cotidiano vivir. Hay comunidades que hoy eso es solamente lo que les preocupa y esa también tiene que ser nuestro problema, sobre el que tenemos que estar atendiendo con efectividad ese escenario. ¿Para conseguir esa efectividad el país puede esperar pronto cambios en las diferentes direcciones de la Policía? Esperamos que no haya cambios sustanciales. Habrá algunos ajustes naturales que solamente obedecen a este acomodo de la línea de mando. Pero no podemos desconocer el activo que significa el conocimiento que algunos comandantes tienen ya de ciertas regiones, de ciertas unidades, en donde ese conocimiento seguramente se va a convertir en un activo muy importante para la efectividad de la lucha contra la delincuencia. ¿Podría precisar un poco más esos ajustes? Con el señor Ministro (de Defensa), el día de mañana o en el transcurso de esta semana, se harán los que corresponden al nivel central, del mando superior. ¿Esta nueva cúpula de las Fuerzas Armadas está pensada para un escenario de posconflicto? El tema hay que verlo desde dos ámbitos: el Presidente, el gobierno y el pueblo colombiano ha hecho un reconocimiento a esta cúpula que ha dejado el mando y la responsabilidad. Esto es justo en razón a que quienes están dando el paso al costado, son hombres que nos hicieron sentir muy orgullosos de la forma como dirigieron nuestras instituciones, por los resultados históricamente alcanzados, sino también porque obedece a lo normal dentro de una institución jerarquizada, una institución de corte castrense que pide estos relevos generacionales. No hay mejor momento para un retiro, para un paso a la reserva activa que estando en la cúspide de los resultados. Por eso, fue y sigue siendo sorpresivo este relevo. ¿Y el posconflicto? También tenemos que mirarlo como una oportunidad, y particularmente el tema de seguridad ciudadana no tiene que estar ligada de manera directa a un escenario de conflicto o posconflicto. La seguridad ciudadana nos tiene que preocupar en cualquiera de las circunstancias. De hecho, buena parte del país ya está viviendo escenarios de posconflicto con unos niveles de criminalidad reducidos, con ausencia de expresiones de terrorismo, de secuestro, no hay presencia de bandas criminales. Luego allí hay un escenario en donde la labor propia de la seguridad ciudadana plantea otros desafíos que nos obligan, como lo hemos querido hacer con el plan Corazón Verde, a plantear esas posibilidades de anticiparnos a contener las nuevas formas delictivas, o los nuevos desafíos de la seguridad. ¿Cuáles son esos lugares del país donde usted considera que ya se está viviendo un clima de posconflicto? ¿En cuáles otros lugares del país la Policía va a centrar su atención para combatir la delincuencia? Nosotros tenemos hoy unos índices de criminalidad moderados en departamentos como el Eje Cafetero, algunos departamentos de la Costa, Santander, Boyacá, en donde la presencia del terrorismo, de bandas criminales, no existe. Sobre los lugares en donde iríamos a centrar más nuestros esfuerzos, pues indudablemente son aquellas unidades que han venido siendo objeto de la implementación de estas estrategias, en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Cúcuta, ciudades en donde además se han establecido policías metropolitanas con una mayor capacidad y con una jurisdicción mucho mejor demarcada, con una atención prioritaria y especial.

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