Bondades y defectos del nuevo Código de Policía en Colombia

Bondades y defectos del nuevo Código de Policía en Colombia

Noviembre 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Bondades y defectos del nuevo Código de Policía en Colombia

Una de las principales preocupaciones con la implantación del nuevo Código de Policía es tener que aumentar el número de policías para que se encarguen de hacer cumplir la ley.

Los expertos manifiestan sus inquietudes por la aplicación del nuevo Código de Policía que contiene medidas como multas por exceso de ruido, matoneo y embriaguez en lugares públicos.

El proyecto del nuevo Código de Policía que se encuentra en la Cámara de Representantes y que tiene más de 200 artículos, ha generado elogios y criticas en el país.El alto consejero para la seguridad, Francisco José Lloreda, explica que la idea es hacer unas normas a la medida de la realidad actual y que por eso se han incluido sanciones para el matoneo estudiantil y hay un capítulo completo dedicado a la población Lgtbi (Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales).El senador Carlos Fernando Motoa, quien hace parte de la comisión de Seguridad del Congreso, dice que el país estaba en mora de actualizar el Código de Policía.“El Código Nacional de Policía demandaba una reforma inmediata y con el aporte de todos los estamentos de la sociedad para ajustar el articulado a una realidad que dista mucho de lo que era el país de los años 70. Temas como la movilidad, la evolución de las conductas sociales y el acceso a datos por los avances tecnológicos requieren de normas sintonizadas con el mundo de hoy. Se trata de una medida urgente, porque indica que hay factores que dejan las contravenciones sin castigo y a la sociedad amenazada y burlada”, dice Motoa.Entre los cambios más radicales que se incorporarían, en caso de que el proyecto sea aprobado en el Congreso, está el del aumento del valor de las multas no solo a quienes violen la ley sino también por ejemplo, a quienes molesten a sus vecinos con música a alto volumen o que no recojan los desechos de sus mascotas de sitios públicos. Ese tipo de acciones tienen hoy en día multas que no sobrepasan los $1.000 pero que en el nuevo Código irían hasta los $600.000. Pero además se le darán dientes a la autoridad para cobrar esas sanciones.Este es uno de los elementos más destacados, según el secretario de Gobierno de Cali, Carlos José Holguín, para quien es un acierto que se pretenda sancionar comportamientos que afectan la convivencia y celebra que además de las multas se contemplen cursos pedagógicos para corregir conductas indebidas.“En el proyecto se habla de nociones como Cultura de la Legalidad y Responsabilidad Social. Esos conceptos buscan no solo proteger al ciudadano sino enseñarle a crear conductas y hábitos que propicien una mejor convivencia ciudadana”, dice Holguín.Por su parte, Lennos Ramos, defensor (e) del Pueblo, seccional Valle celebró que desde el Gobierno Nacional se impulse la renovación de las normas con el fin de acercar a las autoridades a la población civil.“Toda modificación del código existente debe tender a crear mejores relaciones entre la Fuerza Pública y la comunidad. En este momento la gente no confía mucho en la Policía, por razones diversas. Un nuevo código de Policía debería tender a ejecutar acciones que permitan mejorar esa relación, de modo que las interacciones de ambos bandos permitan mejorar la seguridad y la convivencia, como ocurre en los casos en que la gente llama y aporta información valiosa”.Sin embargo, el funcionario se mostró inquieto acerca de la posibilidad de que agentes de la ley puedan entrar a inmuebles privados sin orden judicial cuando, por ejemplo, no se atienda su llamado de bajar volumen a la música o cuando se considere que la vida de alguien corre peligro.“Me parece que se requieren iniciativas pedagógicas que permitan un cambio de actitud en las personas. La gente puede aprender a respetar sin que la Policía tenga que entrar a su casa”.Otros reparos se hicieron desde la Personería de Cali, en especial a la prohibición de que personas en estado de embriaguez o bajo los efectos de las drogas transiten por las calles.“Eso implicaría no solo aumentar el número de policías que se encarguen de hacer cumplir la ley, sino contratar buses para llevar a los infractores y además, crear unas especies de albergues a los que sean conducidos. Esa medida es sencillamente inaplicable porque requeriría un presupuesto muy alto”.Sin embargo, la última palabra en este momento la tiene el Congreso, que será el encargado de decidir si aprueba este proyecto que busca transformar las normas de convivencia entre los colombianos.

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