Aumenta la venta de 'Taser' de bolsillo en Cali, conozca sus verdaderos efectos

Agosto 16, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Cada vez es más común en Cali la venta callejera de dispositivos de choque eléctrico como supuesta alternativa de defensa personal. ¿Remedio peor que la enfermedad?

 

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Ponga cuarenta mil pesos en su bolsillo y váyase al centro. Compre un Taser. El dinero no es para un soborno ni abrir pasadizos escondidos detrás de una pared de zapatos. 

Es todo lo que necesita para conseguir el dispositivo de descargas eléctricas y quizás un problema que lo podría mandar a  la cárcel; o quemarle la vida de distintas maneras.

Esta semana, ofrecidos en forma de garrote o de linterna, y también del tamaño de un celular, los aparatos estaban expuestos en vitrinas de negocios ubicados en los centros comerciales La Fortuna, El Diamante y el Bazar Internacional. Aliste los billetes. Es más difícil comprar una paca de cigarrillos.

Peleé con Google. Deje de pensar en su ranura mágica y olvídese de escribir allí la palabrita. Confíe en lo que ya ha escuchado. Crea que los Taser son realmente una alternativa  de defensa personal en la ciudad. Si hubiera escogido un día de esta semana, el miércoles por ejemplo para ir a buscarlo, habría escuchado la historia de un ladrón al que hace poco le dieron una descarga eléctrica en la calle.

Un vendedor de El Diamante contó que lo tocaron con el dispositivo en la espalda baja, cerca de los riñones, y el tipo quedó tendido en el andén.

Luego lo agarraron a patadas. El vendedor no está muy seguro y duda de las razones, no sabe si por la golpiza o por el corrientazo, pero cree haber visto espuma saliendo de la boca del ladrón. Apriete la plata en su bolsillo. Olvide que con eso podría comprar mejor cuatro cajas de cereal para niños, diez latas de atún, un par de pollos congelados, doce cajas de leche, dos cajas de arroz chino…

China. Si son fabricados allá, dice el ingeniero electrónico Julio César García Muñoz, lo más probable es que sean aparatos remanufacturados. “Esos manes lo reciclan todo”.  

Un Taser tiene en su interior un circuito electrónico que ejecuta un proceso muy simple. Resumido, lo que sucede al accionar el interruptor es que a los extremos metálicos de la punta (ver gráfico) llega un voltaje tan alto que ioniza el aire y por eso se forma el arco de corriente.

“Cuando toca la piel lo que pasa es que no se ioniza el aire, sino que la descarga la recibís vos y te noquea. Supuestamente no te puede matar porque la corriente es muy bajita, son cerca de mil miliamperios y para producir un paro cardíaco se necesitan más de treinta mil”, cuenta el Ingeniero.Desde la caja donde vienen empacados en un estuche de lona negra con pasador para cargar al cinto, los dispositivos de bolsillo que se venden en el centro prometen descargas de 5.500 kilovoltios. “Si se lo dejás puesto a alguien podés polarizar el corazón y generar una fibrilación, el corazón trabaja con cierta corriente. Es como si lo fundiera”.

La electrofisiología es el estudio de las propiedades eléctricas existentes en células y cualquier tejido biológico. El cardiólogo Alberto Negrete, del Centro Médico Imbanaco, que es experto en esa especialidad, explica que los choques de alto voltaje pueden producir cambios en las células del miocardio e inducir arritmias graves que terminen en muerte súbita. Sabe de fallecimientos causados por disparos de pistolas Taser en Estados Unidos y otros países.

“A una persona con una enfermedad cardiaca, un infarto antiguo, una arritmia o que sea portador de un marcapasos, le puede causar la muerte; un choque eléctrico le  puede inhibir el marcapasos. Puede que el choque no sea mortal para quien lo sufra, pero el marcapasos, que es un dispositivo electrónico, deja de funcionar”.

Las pistolas Taser salieron de la cabeza de John H. Cover, un norteamericano que durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a pilotear un bombardero. Debido a la supuesta no letalidad de su invento, las armas fueron adoptadas por fuerzas del orden oficiales con el propósito de emplearlas en el control de situaciones de amenaza que representen un riesgo inferior al que implicaría empuñar un arma de fuego. 

En julio del año pasado, cuando la Policía colombiana empezó a entrenar a 300 de sus hombres en el manejo de los dispositivos, organismos policiales de 107 países ya los utilizaban. Entre 2001 y 2007, 269 muertes  fueron asociadas a choques eléctricos. En 39 casos, los informes forenses determinaron el Taser  como principal causa de fallecimiento.

5.500 kilovoltios es la descarga de los dispositivos de bolsillo referencia 800Type, que se están vendiendo en el centro de la ciudad

Desconéctese de las noticias. En el 2013, en Miami, una de las víctimas fue un colombiano. Se llamaba Israel Hernández y tenía 18 años. Aléjese de los periódicos y escuche a los vendedores del centro. Ninguno le dirá que puede matar a alguien.

Ni siquiera el vendedor del negocio del Bazar Internacional que en 250 mil pesos ofrece una pistola que dispara 40.000 voltios a cinco metros de distancia. Le dirán que los Taser de bolsillo además son otra cosa. En un local El Diamante le darán recibo por la compra.

“No necesita pilas y trae linterna”, dirán de paso. Active el interruptor y escuche el sonido miedoso de la electricidad concentrada en su mano a toque de un botón: ¡¡¡¡Tatatatatatatatat!!!! “Solo con ese ruido usted ya se quita de encima a alguien”, dirán también. Sientase dueño de un rayo miniatura. Presione el interruptor. Escuche el trueno. Véalo.  Créase invencible. Ábrale espacio en el bolsillo. Entregue los billetes.

“Creo que eso es… chino, eso es chino”. Esa es la respuesta de Wilmer Aristizábal, dueño del negocio del centro comercial El Diamante, donde los Taser de bolsillo se venden a cuarenta mil pesos. “Se los compro a una gente que los trae de Bogotá hasta acá. Estoy vendiendo hace como seis meses. Pedimos seis, diez semanales… Usted sabe, con la inseguridad que hay ya todo el mundo… más que todo las mujeres lo están comprando. Hasta ahora yo no he tenido inconvenientes, en la televisión han dicho una cosa, han dicho otra, pero hasta ahora no. La verdad es que esos no es que sean muy potentes, ¿no? Porque hay unos más potentes. Los americanos son los potentes”.

El pasado miércoles 5 de agosto, un paisa que caminaba la ciudad ofreciendo una carga que a las dos de la tarde exhibía colgada de sus brazos en el barrio El Peñón, dijo que si bien entre sus clientes recientes hubo muchas mujeres, sobre todo hubo conductores de carros que le compararon para tenerlo en la guantera. 

Déjelo ahí. Al alcance de cualquiera. Un Taser, dice el ingeniero electrónico Julio César García Muñoz, puede matar a una paloma, un gato, a un bebé. Déjelo ahí, al lado de los kleenex. Si la Policía lo detiene para una requisa no le van a poner problema. “Si alguien lleva uno en la guantera no pasa nada, es de libre comercio, no tiene restricción, no es un arma de fuego.

Si una persona le está activando el choque a otra en defensa personal y eso se puede determinar, es muy distinto a una persona que se lo esté poniendo a la gente del barrio porque sí. Ahí ya se haría una incautación”, cuenta el intendente jefe Luis Fernando Hernández. Una de las funciones del oficial, con 22 años en la Policía, es ser recepcionista de armamento decomisado por las autoridades para dejarlo en custodia. En su carrera no recuerda haber  registrado un solo dispositivo de choque eléctrico incautado “por mal uso”.

No converse con ningún abogado. Calle. No pregunte qué pasaría si en caso de utilizar el Taser para defenderse de algo, un ataque, por ejemplo, usted le da varios choques a alguien.

El exfiscal Elmer Montaña menciona un término: exceso de legítima defensa. “Cuando hay exceso, hay, necesariamente, responsabilidad civil”. El abogado entonces habla de la posibilidad de la cárcel. Si el choque no causa una muerte directa, puede ocasionar una caída y esa caída la muerte. Pero el mero choque ya es una tortura de final insospechado.

El cardiólogo Negrete dice que produce una contracción muscular tan dolorosa que lo repite varias veces. “Desde del punto de vista cardiovascular  debería prohibirse terminantemente el usos de esos dispositivos, que en manos de gente que no tenga posibilidades de hacer una reanimación, pueden matar muy fácilmente. La Policía debería perseguir a las personas que lo usen. Y ellos tampoco deberían usarlo. Nadie debe usarlo”.

El choque en el cuerpo

De acuerdo con los márgenes de intensidad producidos por un dispositivo de bolsillo, los efectos del choque que pueden generar sobre un adulto son convulsiones del estómago y fuertes calambres musculares. 

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