Así recuerdan a Javier Ortega, el periodista ecuatoriano asesinado en la frontera

Así recuerdan a Javier Ortega, el periodista ecuatoriano asesinado en la frontera

Abril 29, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Redacción de El País 
Homicidio de periodista en Ecuador

Cuando el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, confirmó el asesinato del equipo periodístico de El Comercio, periodistas, editores, fotógrafos y demás personal del diario recordaron a sus compañeros en el ‘corazón’ de la redacción.

Foto: cortesía para El País del periódico El Comercio

Hace un mes y cuatro días la disidencia de las Farc de alias Guacho secuestró al equipo periodístico del diario ecuatoriano El Comercio, conformado por el periodista Javier Ortega, de 36 años; el fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor Efraín Segarra, de 60.

Días después, los tres trabajadores fueron acribillados por ‘Guacho’ y su grupo, noticia confirmada por las autoridades del vecino país a mitad de abril.

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Javier o ‘Pistacho’, como cariñosamente le decían sus compañeros de trabajo, era un reportero riguroso con su oficio y respetuoso de las fuentes. Era un futbolista consagrado de la redacción, atleta fanático y rapero, esta última faceta presente en su vida desde su adolescencia en España, donde conoció las canciones de Sharif, un cantante español de música urbana al que seguía de cerca.

Javier también era un hincha furibundo de Lionel Messi, tanto que en su habitación tenía fotos del ídolo y de cuando en vez iba a laborar con la camiseta del diez, la misma que portaba cuando salía a jugar con sus compañeros de labores.

Carlos Mora, vinculado a la casa editorial El Comercio desde hace 21 años, fue uno de los primeros jefes que tuvo Javier a su llegada como practicante al periódico Últimas Noticias, medio del que es editor Mora y que hace parte del grupo económico El Comercio.

-Fue en este diario donde el 4 de septiembre de 2010 Javier empezó su trabajo, tuvimos la posibilidad de contratarlo como pasante (practicante) de la Universidad Politécnica Salesiana. Recuerdo que llegó a hacer una página muy querida que tenemos que es la de deporte barrial. Lo que parecía no tener importancia, él lo tomaba como realmente importante y hacia fantásticas coberturas, apuestas gráficas, historias de los personajes y cubría los partidos los fines de semana, empezó a mostrar desde primer momento del material del que estaba hecho.

Mora cuenta que luego de que Javier terminara los seis meses de práctica, él y otros miembros del periódico buscaron la manera de que siguiera vinculado al diario, tanto que se graduó de la universidad y fue contratado de manera indefinida. Para 2011 ya era reportero judicial en Últimas Noticias.

-Él se ganó ese espacio desde un comienzo, Javier era un periodista de cabo a rabo. Decidimos que ‘Javi’ debía entrar a una fuente un poco más fuerte, era una sección de mucha importancia e interés para nosotros, por eso entró a formar parte del equipo de tres periodistas que se dedicaban a esto, ahí empezó su recorrido por sucesos o como muchos le llaman: crónica roja. Él te podía hacer una nota de la captura de un estafador, pero también contarte las tragedias desde un ámbito muy respetuoso con las personas y el oficio.

Y es que Javier siempre estuvo vinculado a lo relacionado con seguridad, muestra de ello es su trabajo de grado en la universidad sobre el microtráfico en La Mariscal, una zona céntrica de Quito. Durante su paso por El Comercio cubrió la última parte del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc. En 2017 investigó la trama de corrupción de Odebrecht.

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-Hacia el año 2013, más o menos, acá en la empresa hubo una fusión en la redacción y El Comercio, Últimas Noticias y otros productos quedamos integrados y se conformó un gran grupo de la sección Seguridad y Justicia del que él hizo parte. Ahí su trabajo empezó a tener más trascendencia porque eran temas más profundos sobre seguridad, narcotráfico y delincuencia organizada.

Carlos Mora, a quien por momentos se le quiebra la voz, nunca olvidará la vez que Javier, faltando cinco minutos para terminar una final de fútbol, fue el héroe del equipo de Últimas Noticias.

-Era un partido entre El Comercio y Últimas Noticias, eso era un clásico. Fue un partido bravo, tanto que el primer tiempo terminó cero a cero. Javier no estaba jugando bien y pensamos en sacarlo para el segundo tiempo, pero decidimos dejarlo diez minutos más para el segundo tiempo, donde él se transformó en el motor del equipo.

Sin duda, no se equivocaron en apostar por Javier, el héroe del diario.

-Yo robo una pelota, se la lanzo a otro jugador y este hizo un pase a Javier que entraba al área y, con un ‘toquecito’, la metió en el fondo de la red. No se imagina la explosión de júbilo de todos, fue como ganar el campeonato mundial. Javier se sacó la camiseta y la ‘revolió’ por todo el campo. Tuvimos que aguantar cinco minutos que parecían otro tiempo entero. Eso desató lo que nosotros llamamos en ese momento la ‘pistachomanía’ de Javier.

Su paso a la sección de Seguridad y Justicia de El Comercio no le implicó a Javier dejar de jugar fútbol, pasión que mezclaba con las noticias judiciales que escribía junto a los periodistas Sara Ortiz y Fernando Medina, un grupo dirigido por Geovanni Tipanluisa.

-Aunque este oficio no tiene horarios, procuramos también tener vida personal, tener grandes amigos, por eso Javier tenía otras facetas. El periodismo es un oficio sacrificado, pero nunca debió pasar que el sacrificio por contar bien una historia, una verdad, significara la pérdida de la vida. Nos han quitado un gran pedazo de corazón y lo lloramos, lo seguiremos llorando. Javier era una persona de gran calidad humana y en ocho años se transformó en un periodista clave para El Comercio.

Javier, periodista ecuatoriano.

Javier durante uno de los últimos cubrimientos que hizo en la frontera entre Ecuador y Colombia.

Foto: Patricio Terán / El Comercio, tomada de www.eltelegrafo.com.ec

Había ido a la frontera once veces

Cuando Javier fue secuestrado no era la primera vez que visitaba la frontera. Desde 2013, el reportero había estado en la zona, al menos, once veces.

Así lo dio a conocer Amanda Granda, una periodista que conocía a Javier, en un escrito suyo publicado en el diario El Telégrafo.

“Tu papá, también fotógrafo, antes de migrar a España en 1999, reconoce que eras muy observador. Con eso coinciden tu mamá y tus hermanos. Ellos y nosotros estamos a la espera de tu cuerpo para cerrar este ciclo. La familia optará por la cremación y tus cenizas se colocarán en tu cuarto, junto al retrato de Messi. Alguna vez hablamos del futuro. Querías ser docente. Nuestra profe de Lingüística, Catalina Álvarez, asegura que hubieses hecho un gran trabajo con los futuros profesionales. Bromeabas conmigo por aún no graduarme. Decías que serías mi tutor de tesis. Volví a la ‘U’, Javi, quería que lo sepas”.

Para leer más el relato puede ingresar a este enlace de El Telégrafo: El periodista que no dejó puntos suspensivos. 

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