Así operan las 'ollas' de Cali que están en la mira de las autoridades

Abril 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co
Así operan las 'ollas' de Cali que están en la mira de las autoridades

En El Calvario no solamente hay problemas de alta distribución de drogas. Los índices de consumo son muy altos. Existen casas en las que se aglomeran hasta 50 personas para fumar bazuco y marihuana. Las autoridades adelantan planes de rehabilitación de habitantes de este barrio.

En los barrios Sucre y El Calvario, del centro de Cali, se pueden distribuir al mes hasta 100 kilos de base de coca.

Los barrios El Calvario y Sucre, en el centro de Cali, serán el foco principal de las autoridades que el pasado martes iniciaron una campaña para combatir el microtráfico de droga en la ciudad.El anuncio hecho por el comandante de la Policía de Cali, general Fabio Castañeda, se da después de que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ordenara una ofensiva en contra de 24 ollas de expendio de estupefacientes en 20 ciudades del país. Castañeda explicó que El Calvario y Sucre han sido identificadas como zonas rojas de distribución de drogas.Solamente en el 2012 allí se decomisaron 40.800 dosis de marihuana. Entre enero y marzo ya van 3.000. En lo que va corrido de este año se han capturado 25 personas y se han incautado 4,85 kilos de alucinógenos solo en El Calvario. En Sucre van 97 capturados por porte y distribución de drogas y se han incautado 5,64 kilos.Puntos críticosInvestigadores de la Sijín aseguran que entre los dos barrios, Calvario y Sucre (que aglomeran unas 5.000 personas), los expendedores pueden comprar hasta 100 kilos de base de coca que multiplican hasta tres veces al mezclarlo con productos como cal y harina.Ambas zonas están controladas hoy por un hombre de unos 38 años que es conocido con el alias de Papi Jhon, un antiguo traficante de El Calvario, hoy jefe máximo de ambos barrios y el responsable del tráfico de marihuana, bazuco y, en cantidades menores, pastillas y heroína.También hay una mujer conocida como Martha, quien al parecer es familiar de ‘Papi Jhon’, que tiene bajo sus órdenes a varios expendedores. Las autoridades han podido determinar que al menos 150 personas se encargan de vender la marihuana y el bazuco de la línea de ‘Papi Jhon’ y ‘Martha’. La marca de alucinógenos de esa estructura es conocida como Diablo Rojo y se reconoce por dibujos en las papeletas del bazuco. En la estructura de ‘Papi Jhon’ y ‘Martha’ hay diez personas de confianza que se encargan de distribuir la droga entre los expendedores de los dos barrios. Se sabe que entre esos ayudantes hay una hija de ‘Martha’ y un hijo de ‘Papi John’, conocido como ‘Jhoncito’.La Sijín explica que las drogas son llevadas a distintas casas del Calvario y Sucre. En algunas de ellas la droga es empacada en las papeletas de Diablo Rojo y en otras se venden por $300 y $500 cada dosis, de acuerdo con la cantidad que haya en la papeleta. Se calcula que cada día se pueden vender hasta 1.500 dosis por casa. Las ganancias son muy altas porque de cada kilo de base de coca se pueden extraer hasta 3.000 de dosis de bazuco.Este producto es traído de la zona Pacífica del país y del bajo Naya, mientras que la marihuana es proveniente de municipios del Cauca.Los alucinógenos son ingresados a los barrios en horas de la madrugada en caletas escondidas en camiones de transporte de materiales de construcción. También se ha determinado que se le paga a recicladores para que transporten paquetes de drogas entre los escombros.Después de llegar a Cali provenientes del Pacífico y el Naya, las drogas son descargadas en el planchón de Santa Elena (otro de los puntos de mayor expendio de drogas en Cali) y de allí son trasladados al centro de la ciudad, donde son entregados a hombres de ‘Papi Jhon’.Se calcula que cada mes el negocio de las drogas deja $100 millones para los expendedores de El Calvario y Sucre.Plan de choqueEl comandante de la Policía, Fabio Castañeda, aseveró que se adelanta un plan de intervención en El Calvario y Sucre, para cumplir con el compromiso de acabar las ‘ollas’ en los próximos 60 días, tal como lo ordenó el Presidente.Castañeda explicó que un grupo especializado de Policía, Fiscalía y CTI estará en la zona para individualizar y judicializar a los distribuidores de la droga.Además, explicó el General, personal de las secretarías de Bienestar, Educación, Deporte y Salud, con apoyo de la fundación Samaritanos de la Calle y la Arquidiócesis de Cali, adelantarán planes de resocialización con los habitantes de la calle, con el fin de que no empleen el negocio del microtráfico como forma de sostenimiento económico y que asistan a planes de reinserción social.El otro infiernoNo solamente la droga azota a El Calvario y Sucre. La violencia, la prostitución, la pobreza son los dramas que viven los más de 5.000 habitantes de esos dos puntos de la ciudad. Una visita a El Calvario es como asomarse al infierno por unos minutos: mujeres embarazadas consumiendo drogas, niñas prostituyéndose por dos mil pesos, un olor de excrementos mezclados con humo, vómito y mugre, hombres muertos en vida por culpa de la drogadicción.Un hombre que fue herido con un arma blanca permanece en una cama alquilada por $1.500 la noche, tomando antibióticos y analgésicos entregados por la Alcaldía y suplica que alguien le ayude a encontrar a su familia. En esos dos barrios, según datos del Dane, el 82% de sus habitantes carece de servicios de salud. Solo el 14% están afiliados al Sisbén y 0,7% a una EPS. De esas 5.000 personas, un 15% tiene limitaciones físicas permanentes como invalidez o ceguera parcial o total. Y entre ellos, unos 300 menores de edad, de entre 9 y 17 años sufren de enfermedades incapacitantes. Entre quienes viven en El Calvario y Sucre hay, además, unos 150 ancianos de más de 60 años con limitaciones para caminar, ver o escuchar. Y 70 de ellos requieren de medicamentos especializados para poder combatir enfermedades graves que no son tratadas por especialistas. Y según estadísticas del último censo realizado por la Alcaldía en 2010, unos 50 habitantes de esos barrios están contagiados con el virus del VIH. Pero, el consumo de drogas sigue siendo el peor flagelo de esa zona de la ciudad. Se calcula que el 72% consume bazuco, marihuana y pegante.

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