Así fue el juicio en el que se condenó a guerrilleros por homicidio de indígenas

Noviembre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié | Reportera de El País
Así fue el juicio en el que se condenó a guerrilleros por homicidio de indígenas

Guardias indígenas Nasa escoltan a los siete presuntos miembros de las Farc acusados ??de asesinar a dos líderes indígenas, durante el juicio llevado a cabo por las principales autoridades en Toribío , norte del Cauca.

La comunidad indígena del norte del Cauca fue severa en el juicio. 60 años de cárcel al autor material y 40 años a otros cuatro subversivos.

-¿40 años?-Nooo, más, más, más... -¿Cuántos años quieren?-¡60! ¡60! ¡60! La comunidad entonces dio su veredicto: 60 años, 1440 meses, 43 mil días de prisión fue el castigo que recibió alias Fercho, el autor material del asesinato de los dos miembros de la Guardia.En la Asamblea de Juzgamiento que realizaron las autoridades indígenas ayer en Toribío, Cauca, contra los siete guerrilleros detenidos por el homicidio de Daniel Coicué y Manuel Antonio Tumiñá, no hubo clemencia. No importó que los siete fueran miembros de la misma comunidad indígena. Eso, incluso, endureció el castigo. Es que cómo nos vamos a matar entre nosotros mismos, comentaban los asistentes. Ancianos, adultos, jóvenes y hasta niños fueron severos: ¡cárcel, cárcel, cárcel!, gritaban.Vea aquí: 60 años de cárcel para autor material de asesinato de dos indígenas en Toribío, CaucaCuando Gabriel Paví, el consejero que lideró el juicio, les preguntó qué condena deberían recibir los otros cuatro guerrilleros que estuvieron en el lugar de los hechos y también dispararon contra la Guardia Indígena, hubo otra respuesta unánime: ¡40! ¡40! ¡40 años de prisión!Los cientos de indígenas que llegaron desde diferentes municipios y veredas del Cauca para participar en el juicio ni siquiera aceptaron aplicar un castigo físico a estos cinco guerrilleros. Aunque la justicia indígena suele utilizar algunos 2remedios" como el fuete (latigazos), el destierro del territorio, el trabajo comunitario forzado; esta vez la comunidad decidió que el encierro era el único ‘remedio’ que merecían. La piedad solo se hizo presente cuando llegó el momento de juzgar a los dos menores de edad que fueron detenidos también por ser cómplices de estos asesinatos. Y apareció con el llanto desesperado de la madre del más chico, un adolescente de 14 años que aún está en el colegio. La mujer gritó que no sabía que su hijo estaba en la guerrilla. Gritó que él era juicioso, que sacaba "buenas notas", pero ella lo tenía que dejar solo en la casa porque era madre soltera y debía trabajar todo el día en una casa de familia. "No lo manden a la cárcel, por favor, por favor".Las autoridades indígenas se tomaron entonces la palabra y recordaron que aquellos dos chicos también eran víctimas de un conflicto ajeno, de una guerra que no les pertenece. "A ellos se les puede aplicar un remedio", propusieron. -¿Les damos fuete?-Sííí-¿Cuántos? ¿Diez a cada uno?-¡20, 20, 20!Descalzos, con las piernas descubiertas, los adolescentes recibieron los latigazos de los líderes indígenas. Ninguno se quejó en voz alta, pero sus rostros retorcidos parecían lanzar alaridos de dolor. El fuete les rompió la piel y entonces fueron atendidos por enfermeras. La comunidad también decidió enviar a los menores a un centro de rehabilitación del ICBF.A las dos de la tarde, dos horas y media después de haber iniciado la asamblea, ya se habían definido los castigos para los siete guerrilleros capturados por asesinar a Daniel, de 63 años de edad, y a Manuel Antonio, de 42.En el inicio del juicio, el comité jurídico de la autoridad indígena hizo un recuento de lo ocurrido el pasado miércoles, para que la comunidad estuviera informada y así tomara una decisión. Vea aquí: Los indígenas no se van a dejar de las Farc, advierte el Alcalde de ToribíoUno de los líderes explicó que aquella mañana del 5 de noviembre, la Guardia Indígena se dirigió a la vereda Sestiadero para pedirles "de forma respetuosa" a los guerrilleros que estaban en el sitio que bajaran los afiches y pendones que habían instalado en alusión a sus jefes asesinados. "Se les dio 20 minutos para que los quitaran, pero ellos no quisieron y empezaron a tratar mal a la Guardia y a disparar", relató el líder.Minutos después, alias Fercho se dirigió al sector del Guarangal y allí -según la investigación de la Guardia- le dijo a sus hombres: "Estoy cansado de estos sapos hijueputas". Luego se encontró con Daniel Coicué y le disparó a cuatro metros de distancia. 25 metros más adelante asesinó a Manuel Tumiñá.Los siete guerrilleros detenidos escucharon en silencio el relato de las autoridades indígenas. Sentados en sillas Rimax, con las manos esposadas, algunos bajaron la cabeza, mientras otros soltaron algunas risas. Al final, se les dio la oportunidad de dar su versión. En ese momento, alias Fercho reconoció haber disparado. "Lo hice porque ellos querían quitarnos el armamento y la orden de mis jefes es no dejarnos. Yo debía obedecerles". Sus excusas, sin embargo, no fueron escuchadas. La comunidad solo tuvo una respuesta para él: "asesino, asesino".Cárcel prestadaLas autoridades indígenas explicaron que luego se definirá a qué cárcel serán enviados los cinco guerrilleros condenados ayer a 60 y 40 años de prisión. Una de las posibilidades es solicitarle al Inpec unos cupos para estos subversivos, pero en un patio prestado, es decir, que aunque estén en un centro penitenciario de la justicia ordinaria, las autoridades indígenas seguirán siendo las únicas responsables de ellos y de sus sentencias. "Mal entendido"Las Farc reconocieron desde La Habana que integrantes de ese grupo fueron los responsables del asesinato de dos indígenas Nasa en Toribío (Cauca) y calificaron el hecho de exacerbado. Negaron ser los responsables del panfleto en el que son amenazados 26 líderes de esa comunidad.A través de un comunicado, las Farc explicaron que, según sus "primeras averiguaciones", los hechos ocurrieron cuando milicianos indígenas que colocaban pendones alusivos al tercer aniversario del asesinato del comandante 'Alfonso Cano', fueron presionados por un grupo de la comunidad Nasa. "No solo se oponían a dicha actividad, sino que pretendieron desarmar a los milicianos, luego de que estos ya se habían replegado del lugar". La comunidad indígena negó las versiones de la guerrilla y rechazó la incursión de las Farc en su territorio.

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