Así es el 'Two CB', el negocio rosa

Así es el 'Two CB', el negocio rosa

Febrero 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El 2 CB, o cocaína rosada, es la droga de moda. Un frasco puede costar entre $100.000 y $130.000.

Con la captura de Héctor Mario Urdinola, alias Chicho y sobrino del extinto capo Iván Urdinola, se reveló que este hombre que no supera los 30 años, era el líder de la mafia productora y distribuidora del 2CB, o ‘TwoCB’, la droga sintética de moda como se conoce en el medio.Una fuente extraoficial reveló que esta nueva combinación de droga sintética la aprendió a preparar, de manera artesanal, un ingeniero químico. Se dice que a alias Chicho le ofrecieron comercializar este alucinógeno y le presentaron al ingeniero. Pero Urdinola lo secuestró, lo encerró en un laboratorio clandestino y lo obligó a enseñar a sus hombres de confianza cómo se preparaba la droga y luego lo asesinó.Con la receta en la mano ya, el delincuente comenzó a manejar el negocio de preparación y distribución de esta droga conocida como cocaína rosada, un estimulante sintético orientado especialmente al mercado femenino y que actúa como un gran desinhibidor sexual. Por eso tiene ese color rosado. El ‘tu-ci-bi’ está definido como un derivado de la mezcalina, un alucinógeno extraído del peyote (cactus de origen mexicano usado por los indígenas y que produce alucinaciones). Se cree que la fórmula criolla desarrollada por el ingeniero químico en cuestión y heredada por la fuerza por alias Chicho, tendría cocaína refinada, entre otros principios activos.Actúa estimulando mucho el erotismo, exacerbando la sensualidad y por ello es la más cara. Hace tres años un frasquito podía costar $180.000, hoy está entre $100.000 y $130.000.Fuentes extraoficiales creen que esta nueva síntesis química aún no ha llegado a Cali y que su sitio de mayor consumo es entre una élite bogotana. Una revista de circulación nacional, publicó que el 2CB es una droga sintética que consumen conocidas reinas, modelos, actrices, actores y hasta dos políticos. Pero también se cree que hijos de senadores y altos ejecutivos estarían en la red de consumidores de élite.Para adquirirla hay que estar ‘conectado’ con otro consumidor de confianza en el círculo del expendor. Igual sucede en Cali para obtener pastas. O va a las discotecas especializadas en música electrónica, como las de Ciudad Jardín, El Caney, San Fernando, las que abundan en el centro de Cali y muchas de Menga y Yumbo. O tiene que ir apadrinado por otro que ya sea conocido del microtraficante. Por ejemplo, en la zona verde frente al Hotel Intercontinental siempre se parquean carros de alta gama, simulando dejar o recoger huéspedes. El expendedor previamente contactado por celular por un cliente pone la cita allí y recoge al nuevo comprador y a su padrino, les vende la drogamientras le da la vuelta a la manzana y vuelve al sitio o se va. Esa modalidad dificulta a las autoridades detectar el microtráfico de estas sustancias. Por ello, especialistas como la trabajadora social María Fernanda Ortiz, consideran que las estrategias contra las adicciones a las drogas se deben enfocar es contra la producción y el tráfico y no en el consumo para no caer en otra mezcla nociva: la del ámbito de la salud con las del escenario legal.

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