Analistas explican las cinco lecciones que dejó la suspensión del proceso de paz

Analistas explican las cinco lecciones que dejó la suspensión del proceso de paz

Noviembre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | reportera de El País.

Según analistas, el secuestro del general Alzate y la suspensión de los diálogos deben llamar a la reflexión a las Fuerzas Militares, el Gobierno, la guerrilla, otros sectores políticos y ciudadanía en general.

La crisis que esta semana puso en riesgo las negociaciones entre el Gobierno y las Farc deja importantes lecciones que el país debe analizar sino se quiere que acciones como el secuestro del general Rubén Darío Alzate, comandante de la Fuerza de Taera Conjunta Titán, le vuelvan a poner freno a la esperanza de paz que tienen los colombianos. Lea también: ¿Está en peligro continuación del proceso de paz por el secuestro del general Alzate?Lo primero, según la copresidenta de la Comisión de Paz del Congreso, Ángela Robledo, es que se recupere la confianza en la mesa de La Habana, a partir del reconocimiento de que ambas partes faltaron a los compromisos adquiridos. “Con lo ocurrido se rompió la confianza, porque la guerrilla unilateralmente había dicho que no iba a secuestrar más ( y además del general y sus acompañantes, ya había plagiado a dos soldados en Arauca) y el Gobierno tenía como regla de oro que se iba a negociar en medio del conflicto”, pero suspendió los diálogos.Robledo retoma la frase de Antanas Mockus para decir que “el proceso de paz necesita una clínica para recomponer esos compromisos y la base es reconocer que se rompieron de lado y lado”. Lea también: Presidente Santos suspendió diálogos de paz por secuestro de militares en el Chocó.Y asegura que otra tarea pendiente es desescalar el conflicto: “La guerrilla tiene que dejar de reclutar niños, pero también es necesario que el Ejército no los use más como informantes”.Por su parte, el sociólogo Alberto Valencia plantea que la idea de negociar en medio del conflicto debe acompañarse de “un pacto humanitario mínimo”. A su vez, el exministro Camilo González Posso cree que los colombianos deben tener claro que “las negociaciones en La Habana no son un baile de bolero, sino un proceso entre contradictores que han estado en confrontaciones armadas terribles” y destacó el papel jugado por los países garantes, que “precisamente deben funcionar como una válvula de escape para que ante crisis como estas el proceso no explote del todo y se mantenga la comunicación directa entre las partes”.Pero sin duda, el punto sobre el cual existe más coincidencia es en la necesidad de que el Ejército Nacional aclare el por qué de la presencia del general Alzate en el corregimiento Las Mercedes, zona rural del Chocó, y por qué estaba sin escoltas. “El país necesita saber qué estaba haciendo allá, quién le dio la orden, si vino del Gobierno y cuál era el propósito, pero es un tema sobre el cuál es muy fácil especular”, reconoce el general (r) Harold Bedoya.1. No bajar la guardiaLa principal lección para las Fuerzas Armadas es que no pueden bajar la guardia ante la guerrilla.Jhon Marulanda, consultor en seguridad, dice que el secuestro del general Alzate evidencia que los militares están “desanimados”, lo que facilita que se presentan descuidos que por lo general llevan a errores que terminan en ataques de las Farc que golpean con contundencia la infraestructura del país y afectan la población civil o a miembros de la Fuerza Pública.Según el analista, hay que mantener muy en alto el espíritu ofensivo y demostrar que no en vano esta es la institución más querida por los colombianos.Otra reflexión importante es que es claro que hay sectores de las FF.MM. que siguen creyendo que la única solución contra la guerrilla es su “aplastamiento” militar.Por ello, los expertos sugieren que el Presidente y el Ministro de Defensa revisen esas disidencias para que, en lugar de ‘sabotear’ las negociaciones con mecanismos ‘sutiles’, le den al Gobierno la posibilidad de “jugarse la carta de la paz”. Ahora bien, tal como lo indica el politólogo Ancízar Marroquín, lo sucedido en el Chocó esta semana demuestra que las Farc no están acabadas y que todavía tienen capacidad para desestabilizar.2. A informarse másLos ciudadanos tienen que hacer el esfuerzo por informarse más sobre lo que significa un proceso de negociación con la guerrilla, es la conclusión de los expertos.Mucha gente cree ingenuamente que la solución del problema es estrictamente militar, especialmente porque las Farc, a través de “actos supremamente irracionales desde el punto de vista político”, les dan argumentos para justificar esa solución, dice el sociólogo Alberto Valencia.Otros, como el general (r) Harold Bedoya, recurren a lo anterior para afirmar que “la opinión pública se ha venido manifestando contra la actitud del Gobierno de alargar el proceso, cuando el país está pidiendo que se acabe definitivamente”. En contraposición, el exministro Casmilo González plantea que la ciudadanía debe aprender a no dejarse llevar por “las voces extremas” que aprovechan cualquier crisis para exigir la terminación del proceso. Lo cierto es que los colombianos esperan que después de los sucesos de esta semana la negociación produzca más y mejores resultados y que no se siga dilantando en el tiempo de manera indefinida.3. A refrescar los diálogosAl Gobierno le queda la tarea de blindar mejor la mesa de negociación ante posibles hechos de guerra que podrían presentarse de lado y lado. “Se ha avanzado mucho para que ante cualquier situación se tome la decisión de echar para atrás todo lo que se ha alcanzado”, dice, por ejemplo, el analista Ancízar Marroquín.También se espera que el presidente Santos aproveche la entrega de los secuestrados para “refrescar” unos diálogos “que están sumidos en la apatía y el rechazo”. “Seguro el Gobierno lanzará una ofensiva mediática para imprimirles confianza, pero no creo que sea suficiente”, dice el experto John Marulanda.La otra reflexión que le queda a la administración Santos es entender de una vez que el gran enemigo del final exitoso de la negociación es el paso del tiempo: “A diferencia de lo que ha ocurrido otras veces, los diálogos en La Habana no han contado con un apoyo unánime de la población. Y muchos piden resultados en un plazo razonable”, dice el sociólogo Alberto Valencia. Aun así, la decisión de negociar en medio del conflicto se considera correcta, pues de lo contrario las Farc usarían el proceso para remozarse y prolongarlo indefinidamente.4. No más radicalizaciónLa mayor lección que les deja a las Farc lo ocurrido esta semana es la certeza de que no cuentan con apoyo entre la población colombiana.“Los sectores sociales más desfavorecidos no las ven como una solución a sus problemas, sino como una amenaza para su supervivencia cotidiana por el tipo de violencia que ejercen contra las poblaciones y los civiles”, afirma el sociólogo Valencia. De ahí que la guerrilla debería aprovechar la coyuntura “para entender que su radicalización y su soberbia son absolutamente contraproducentes para sus objetivos políticos”, pues le da “razones a los enemigos del proceso”.Sin embargo, los especialistas coinciden en que las Farc tuvieron un buen manejo político del secuestro del general, ya que no asumieron posiciones extremas. “Lo manejaron con flexibilidad, pese a que no estaban obligadas a la liberación inmediata”, anota el exministro Camilo González.Así, tal como lo plantea el analista Diego Arias, es claro que la guerrilla supo medir los riesgos para el proceso y el impacto en la opinión pública, pero también es claro que ese gesto no será suficiente para que gane credibilidad ante el país.5. Oposición activa, pero prudente De acuerdo con los especialistas, esta semana muchos sectores políticos entendieron que deben apoyar al presidente Santos en lo referente al proceso de paz. “Incluso la reunión entre el expresidente Uribe y el fiscal Montenegro (en la que estuvieron de acuerdo en que se debía lograr un cese bilateral del fuego con las Farc) demuestra que el Centro Democrático empieza a entrar en la clave de la negociación, porque más allá de Santos, hay que aprobar la paz”, indicó la congresista Ángela Robledo.En el mismo sentido se expresa Diego Arias, para quien la gran tarea de la política (incluyendo a los contradictores) es propiciar un acuerdo nacional, así sea sobre mínimos, para apoyar un eventual acuerdo de paz, como ocurrió, al menos al comienzo, durante las negociaciones del Caguán.Otra reflexión es que no se puede ser tan radical en exigirle al Gobierno una rendición de las Farc, pues el proceso también depende de la contraparte.“Los distintos actores políticos tienen que empezar a prepararse para las elecciones refrendatarias del proceso”, añade el analista Ancizar Marroquín.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad