“Alfonso Cano era un bogotano pequeño burgués”

Noviembre 07, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Tomás Betín Cortesía El Heraldo
“Alfonso Cano era un bogotano pequeño burgués”

Lisandro Duque, amigo desde la juventud de ‘Alfonso Cano’.

Lisandro Duque, amigo de infancia de Guillermo Sáenz, alias Alfonso Cano, relata su amistad en la universidad con el jefe guerrillero. "Era un hombre de muy buenos modales, un tipo cálido, afectuoso, con gran sentido del humor y sumamente estudioso," recuerda.

A Lisandro Duque le dolió la muerte de su viejo amigo, Guillermo Sáenz: “y no me puedo alegrar por la muerte de ‘Alfonso Cano’, como tampoco por el linchamiento de Gadafi, por las fotos de Pablo Escobar o el ahorcamiento de Hussein. Detesto la muerte”.Corría 1969, los gringos estaban en la luna y había pasado ya un año desde ‘¡La imaginación al poder!’ del Mayo de París. Pero acá en Colombia, en jardines de la Universidad Nacional había un grupo de jóvenes estudiantes de antropología que querían salvar el mundo.Entre esos estaban Lisandro Duque, quien aún no era el reconocido director de cine que es hoy, y Guillermo Sáenz, quien aún no era ‘Alfonso Cano’: “era un bogotano pequeñoburgués de muy buenos modales, un tipo cálido, afectuoso, con gran sentido del humor y sumamente estudioso, un gran lector. Éramos comunistas, y conocíamos las teorías sociales al derecho y al revés pero tampoco es que estuviéramos obsesionados por la política; cantábamos, bailábamos, nos enamorábamos y mamábamos gallo”.Ambos hacían parte de la Juventud Comunista, Juco, “el movimiento estudiantil estaba en auge. Guillermo era el secretario político de la célula de la Juco en nuestra carrera. Era muy riguroso en el ordenamiento de la discusión, y a veces se ponía exigente en cuanto a la profundidad de las propuestas, pero debo suponer que casi todos éramos así, teníamos veintipico de años,”.Duque, quien vivía en una pensión estudiantil en la capital, pues venía de Sevilla, Valle del Cauca, estudiaba antropología porque “es la ciencia madre de las ciencias sociales y la conciencia me dictaba estudiarla, y no me arrepiento, y lo que me ha servido para hacer cine...”. Sáenz, por su parte, jugaba de local, vivía en los cómodos barrios de Chapinero y Usaquén. Los días entonces transcurrían entre los libros, los cigarrillos, las excursiones a San Agustín o Tierradentro, “las conversaciones de un intelectualismo posiblemente fastididoso” y las fiestas.El sitio de reunión era al frente de la universidad, en la casa de Jaime Caicedo -hoy Secretario General del Partido Comunista-, “y éramos excluyentes, no por comunistas sino por antropólogos. Era un grupo reducido. Nos encantaba el fenómeno de la Revolución Cubana. Y Guillermo era buen bailarín de salsa, pero también escuchábamos la nueva trova, a Atahualpa Yupanqui y a Silvio Rodríguez, y oíamos cantar tangos lunfardos a Jaime, que es un gran cantante. Los de la línea Moscú estábamos obligados a tomar vodka: lo hacíamos con una adhesión militante”.Nos gustaba ir presos. A Sáenz lo cogieron preso en la cárcel Distrital, durante seis meses, en 1970, “por actividades de agitación junto a Leonardo posada (congresista de la Unión Patriótica asesinado en 1986) y Moris Ackerman (activista y empresario). Los domingos los visitábamos y armábamos una tertulia en la cárcel muy agradable. A todos nos hubiera gustado estar presos”.“En 1972, saliendo del apartamento, me percaté de que una camioneta del DAS me estaba siguiendo. Me les logré perder montándome en un bus y me fui al apartamento de Guillermo, en el cuarto piso de un edificio en la Carrera 5 con Calle 23, en el centro de la ciudad. Él me escondió allí durante dos o tres días. Me tiró una colchoneta en la sala y listo. Él vivía entonces con su esposa y su pequeño hijo. Todavía paso por ahí y me acuerdo. Nunca había contado esto antes y creo que muy poca gente sabe que Guillermo vivió ahí”.En 1973, cuando estaba a punto de terminar la carrera, a Duque lo echaron de la Universidad Nacional "por revoltoso" junto con otros 150 estudiantes, entre ellos Ackerman y Posada. Desde entonces dejó de verse con Sáenz.Sin embargo, sabía de él por amigos comunes que le contaban que a finales de los 70 y comienzos de los 80 “Guillermo estaba muy metido en el tema de la solidaridad con el movimiento sandinista, y empezaba a evidenciar algo que yo nunca le calculé, porque el Guillermo que yo conocí no me daba el perfil de quien alguna vez llegaría a convertirse en un guerrillero, porque era un tipo muy urbano, y por eso me sorprendió cuando supe que se había involucrado en las Farc”.La última vez que lo vio fue en 1982: “nos encontramos en los juzgados de Paloquemao, y le pregunté qué hacía por ahí y me dijo que estaba pendiente de un asunto con un juez. Pero no hablamos más de eso, porque en la organización cuando un compañero se involucraba en actividades clandestinas, y uno se enteraba, no preguntaba, porque había una respuesta clásica: eso no es necesario para su trabajo, compañero. Así que hablamos de la película que estaba haciendo yo entonces ‘El Escarabajo’”.Duque siempre ha creído que a Sáenz “debió de darle muy duro irse a la guerrilla, porque no era un hombre de faenas fuertes de orden físico, no era un agitador de masas; era un proveedor de insumos teóricos para justificar una determinada línea política”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad