Alerta por fuga de cien menores en Centro de Reclusión y Rehabilitación Valle del Lili

Agosto 14, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Los jóvenes se escaparon la noche del sábado. La policía solo ha recapturado a 20. Preocupa seguridad interna.

Un grupo de 200 policías sigue tras la pista de los cerca de cien menores que en la noche del sábado escaparon del Centro de Reclusión y Rehabilitación Valle del Lili.De acuerdo con las primeras versiones de las autoridades, a las 9:30 p. m. los adolescentes salieron de sus habitaciones, se amotinaron en los pasillos y luego se fugaron por la puerta trasera, que al parecer estaba sin llave. Aunque durante todo el año las evasiones en este lugar han sido una constante en la capital del Valle del Cauca, este fin de semana la situación llegó a su límite, pues cerca del 30% del total de jóvenes infractores que alberga el centro (350) lograron evadir las medidas de seguridad. Lo más preocupante es que hasta este domingo las autoridades sólo habían recapturado a 20 menores que seguían escondidos en los alrededores de la institución, ubicada en la vía Cali-Jamundí. El coronel Eliécer Gutiérrez, de la Policía Metropolitana de Cali, explicó a El País que la noche del sábado recibió una llamada de las unidades encargadas de vigilar el centro para avisarle del fuerte amotinamiento de los menores. “A los 20 minutos acudimos al lugar. Logramos capturar a algunos jóvenes y otros se entregaron de manera voluntaria. Seguimos tras la pista del resto, que serían unos 80”, declaró el oficial. A pesar de que las autoridades no han entregado una lista de quiénes serían los adolescentes infractores que continúan prófugos por las calles de la ciudad, se estima que la mayoría están acusados de delitos graves como homicidio, hurto y porte y tráfico de estupefacientes.El director regional del Instituto de Bienestar Familiar (Icbf), John Arley Murillo, aseguró que sigue a la espera de la policía le entregue un reporte oficial del hecho. “Nosotros esperamos identificar quiénes son los responsables de este hecho, porque siempre se acusa al Icbf cuando la ley dice que la seguridad del lugar está a cargo de la policía”, recordó Murillo. Sin embargo, el coronel Gutiérrez explicó que esta última fuga, así como las otras que se han registrado en el centro durante este año, se debe a la falta de medidas de vigilancia y control interno. “Por ejemplo, a pesar de que se hizo un muro de unos dos metros en la parte trasera del centro, los operadores del lugar dejaron una puerta para entrar y sacar ganado y eso permite las fugas, pues los jóvenes salen de por ahí sin problema. Eso fue lo que pasó esta vez”, declaró. El oficial también recordó que para las autoridades es difícil controlar a cien menores cuando ya están amotinados. Aunque la Policía Metropolitana de Cali insiste en que son 18 los uniformados que vigilan los alrededores del centro, en turnos de doce, el Icbf alega que sólo cinco policías están ejerciendo la seguridad. No se tomaron medidasLas constantes fugas en Valle del Lili no es un tema nuevo en la ciudad. Hasta el pasado mes de julio eran más de 20 los menores infractores que habían escapado del lugar, entre ellos el acusado de asesinar a un decano de la Universidad Santiago de Cali. Ahora, con la reciente fuga, unos cien están en las calles sin pagar sus condenas. Incluso en el pasado mes de mayo, el Icbf y la Policía se reunieron en varias ocasiones para buscar soluciones. Entre las medidas que se tomaron estaba permitir el ingreso de la Fuerza Pública al centro cuando se presentara una situación de orden público por parte de los internos y realizar una ronda de vigilancia diurna y nocturna en los alrededores. Sin embargo, según conoció El País, estos anuncios no se cumplieron, e incluso la seguridad del centro cada vez está más débil. Algunos uniformados denuncian que los amotinamientos se deben a que los menores tienen acceso a algunos elementos con los que pueden amenazar a los docentes. “Los cuartos donde ellos realizan sus actividades de estudio quedan abiertos, entonces en la noche ellos pueden entrar y sacar tijeras u otras herramientas con las que pueden hacer daño”, denunció uno de los policías que vigila el lugar. En ese sentido, el juez de menores Henry Díaz sostuvo que hasta que las autoridades no refuercen la seguridad interna de Valle del Lili, no se frenarán las fugas. “Las fallas están adentro y allí es donde es necesario tomar medidas, pues no hay disciplina ni autoridad”.Esta reciente fuga demuestra que la construcción de un muro en la parte frontal del centro, para que los menores no tengan acceso a la puerta principal, tampoco ha servido para mejorar el control de los adolescentes.Esto se debe, según lo ha señalado el defensor del Pueblo, Andrés Santamaría, a que el Valle del Lili requiere de cambios estructurales en su capacidad física y en las políticas de seguridad. “No estamos frente a un problema que se solucione con muros, sino con un compromiso real de las autoridades, porque estamos hablando de más 350 menores que hay que vigilar”, manifestó.Acerca del centro Hasta el pasado mes de mayo, el centro de reclusión Valle del Lili albergaba a 330 menores acusados de diferentes delitos. Sin embargo, el Instituto de Bienestar Familia, Icbf informó que en las últimas semanas el número de adolescentes aumentó a 370, pues se abrieron 40 cupos más. Del total de adolescentes recluidos en el lugar, se estima que unos cien no son menores de edad, pero seguirán en el centro hasta cumplir sus condenas.

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